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La vida saludable

Rodrigo Cota y Miguel Anxo Fernández Lores en una frutería. JAVIER CERVERA
Rodrigo Cota y Miguel Anxo Fernández Lores en una frutería. JAVIER CERVERA

En momentos de debilidad hay que molestar a un alcalde o alcaldesa. Yo lo recomiendo siempre. Si usted se siente triste, angustiada o lo que sea, pues llama usted a su alcalde y se me desahoga. ¿No dicen por ahí que los alcaldes están para resolver los problemas de sus vecinos? Pues ya está. Nadie les manda presentarse.

Así que llamé a Miguel Anxo Fernández Lores, que es el alcalde más famoso de Galicia tras Abel Caballero, el de las luces. Y no es fácil dar con él últimamente, porque entre sus labores habituales y su labor evangelizadora por el mundo entero, anda el hombre muy ocupado. Le pido algún consejo, como médico y como alcalde, y me propone ir de compras para enseñarme en persona algunos alimentos saludables. En las fruterías hay productos increíbles, muchos de los cuales no había visto jamás, pues nunca había entrado en una frutería. El alcalde sí había entrado antes en una frutería, o eso me parece, pues se desenvuelve con naturalidad.

Allí me explicó los beneficios de los alimentos del campo. Me recomendó unos kiwis. Producto del país, que él barre siempre para casa. Dice que siempre le preguntan si es mejor ser médico o alcalde: "Eu como médico teño que convencer á xente unha a unha das vantaxes de levar unha vida saudable. Como alcalde prescribo eso a todo o mundo e poño os medios para que o fagan". Me recuerda que uno de los premios que le han dado al modelo urbano de Pontevedra, el de Nueva York, se lo dieron por promover hábitos saludables. Por eso en Pontevedra caminamos sí o sí. El 70% de los desplazamiento se hacen caminando y el resto son bebés que van en sillitas.

Rodrigo Cota, de compras con el alcalde de Pontevedra. JAVIER CERVERA

Pues dice que es un gran defensor de la dieta gallega y que los gordos somos producto de los platos precocinados, porquerías fritas y comida basura: "Antes non había tanta obesidade". Cuando él era niño no había gordos en Galicia. Eso creo que es desde que se inventó la bollería industrial. ¡Dios, cómo la echo de menos! Lores defiende el cocido como plato equilibrado. "Ten todo: proteínas, hidratos de carbono, moita verdura e legumes. E a porcentaxe de graxa é a xusta". Dice que él hierve la carne y cuando ya soltó toda la grasa, se desprende de ese caldo y hace otro. Hay que probar, a ver.

Él compra verduras, repollos kiwis y no sé qué más. Yo un par de kiwis, dos aguacates y un queso fresco que me recomendó el alcalde, que dice que ese sí es sano. Lo probé y en efecto resultó un queso sano. Debe estar harto de pasear por las fruterías con todos los obesos androides de Pontevedra, porque lo hace con enorme soltura.

Antes de la frutería habíamos ido a comprar frutos secos, que también los recomienda el alcalde. Me explica las ventajas de las almendras, que ya las olvidé, y me compro unas cuantas. Estaban buenas, las cosas como son. También habíamos dado un paseo, no muy largo, afortunadamente, pues yo ya venía de caminar con mi entrenador, Ventín. Alcancé una velocidad máxima de cinco kilómetros por hora. Iba tan rápido que luego me confesó Ventín que tuvo miedo de que nos pusieran una multa.

Pues durante el paseo, el alcalde Lores presumió de ciudad, como si yo no la conociera. Es verdad que es una ciudad ideal para el paseo y el disfrute de los espacios públicos, que antes eran enteramente para los coches y hoy son de las personas. Yo recomiendo que quien no la conozca lo haga. Caminar por aquí es una maravilla. Estamos que lo petamos.

Rodrigo Cota paseando por Pontevedra junto a Miguel Anxo Fernández Lores. JAVIER CERVERA

No tuve sesión con Lucía, nuestra nutricionista, ni con su báscula Tanita. Ojalá se muera. Tanita, quiero decir, no Lucía. Lucía espero que viva eternamente. Me tocará la próxima semana, creo y estoy nervioso y sufro ansiedad. Por eso decía que llamé al alcalde, porque la otra opción era romper a martillazos el disco duro de mi ordenador, que eso siempre relaja, pero no estoy precisamente como para comprarme un martillo.

Calculo que llevo unas seis semanas con este programa. Por el momento sobrevivo, aunque a veces sueño con bollería industrial. Me voy conformando con soñar con ella, aunque un buen día me como medio kilo, porque la tentación es cada vez más grande. No sé cuánto más resistiré. Mi señora lleva dos días sin darme plátanos. Creo que está enfadada, no sé por qué, si lo único que hago es trabajar y comer las cosas que me recomiendan Lucía y Lores.

El otro día me dijo una señora por la calle que tengo la cara más afilada. No sé qué quiso decir. No creo que nadie se afile la cara. ¿Por qué habría de hacer eso? Y pude ponerme por vez primera en años un pantalón verde que me sienta divinamente. Eso es porque perdí unos cuantos centímetros de cintura, con lo que me había costado ganarlos. Entre eso y la charla motivacional del alcalde sobre la vida saludable, fui llevando la semana. 

ASÍ ME SIENTO
Peso: Ni idea
Estado de ánimo: Ansioso
Pecado cometido: Un día nada más
Temperatura exterior: Agradable

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