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Mi victoria sobre la Navidad

Rodrigo Cota rodeado de voluntarios del HQR!. GONZALO GARCÍA
Rodrigo Cota rodeado de voluntarios del HQR!. GONZALO GARCÍA

Ah, la Navidad! La Navidad es nuestra mayor enemiga cuando nos proponemos adelgazar. Pues he podido con ella, y todo hay que decirlo, con algún esfuerzo y teniéndolo todo en mi contra. En Nochebuena nos reunimos como cada año en casa de mi hermana Marcela Aurora, depositaria de las tradiciones familiares, y allí cenamos pavo, una receta ancestral que ella borda a pesar de ser una cocinera regular. Lo hace con un relleno elaborado a base de calorías y lo acompaña con una compota de manzana que es todo azúcar y una salsa que es todo salsa. Antes, unas centollas cortesía de nuestro hermano Santiago a Secas y unos langostinos con mayonesa. Postres, los habituales en estas fechas: turrones, mazapanes, polvorones y así. Al día siguiente, en Navidad, allí volvimos como cada año a comer más pavo, más mazapanes y más polvorones.

Pues he adelgazado un kilo más. Estoy en 115. Para ser exactos, 114,8. Y eso que en toda la semana no pisé el gimnasio más que para visitar a mis amigos de la asociación Amizade, que estaban allí recaudando fondos y haciendo ejercicio. Fingí que hacía algo de deporte y me despedí.

¿Cómo es que en esas circunstancias he vuelto a bajar de peso? Yo se lo explico: Por un lado fui con los deportistas y voluntarios de la Fiesta HQR, unas jornadas que organiza Diario de Pontevedra bajo la coordinación de nuestro jefe de Deportes, David Acevedo. El objetivo era hacernos una foto en plan Rocky Balboa subiendo esas escaleras de Filadelfia. Allí esperaban medio centenar de chicos y chicas HQR. Para hacer la foto, obviamente, teníamos que subir las escaleras. No parecía gran cosa, pero surgió un problema terrible con el que yo no contaba: la juventud es competitiva.

No crea: yo fui el primer sorprendido al enfrentarme a la báscula antes de ponerme a escribir esto

Cuando eché a subir escalones a trotecillo elegante, me adelantaron todos. Tuve que explicarles el principio básico del buen deportista: dejar que gane el obeso androide. Ni competición sana ni farrapos de gaita, les dije. Rocky, que soy yo, es el primero en llegar. No me hicieron el menor caso. Ya no respetan a los mayores y menos cuando hay un fotógrafo presente y todos tienen el sano objetivo de salir en el periódico. Al octavo intento logramos al fin que yo también saliera en la foto y para ello tuve que emplearme a fondo. Allí quemé millones de calorías, aunque casi todas no eran mías, sino de mis compañeros de epopeya. Ése fue mi primer secreto.

El segundo fue encerrarme en casa, ajeno a las tentaciones. Si usted se enclaustra y se pone a trabajar, tiene grandes posibilidades de adelgazar. Como en nuestra casa solamente hay comida sana, pues mi señora herbívora se encarga de que no entre por la puerta nada que no sea supervisado y aprobado por ella, por mucho que uno coma, así no hay manera de engordar. Tampoco tuve sesión con Lucía, mi nutricionista, que me citó para principios de 2019, pero decidí ser obediente y seguir las indicaciones que me había mandado por escrito.

Rodrigo Cota, a lo Rocky. GONZALO GARCÍA

No crea: yo fui el primer sorprendido al enfrentarme a la báscula antes de ponerme a escribir esto. Contaba con mantener el peso de la pasada semana o bajar un poco. Me pesé cuatro veces para verificar el dictamen mientras miraba de un lado a otro buscando un kilo de grasa agazapado en algún lado y esperando el momento de volver a entrar en mi abdomen.

Se cumplen tres meses de los seis previstos para este reto. Pasando el Ecuador, renuevo mis votos

Desde que empecé con esto he bajado ya ocho kilos y medio. Voy un poco por debajo de la media deseada pero la cosa no va del todo mal. La última noche del presente año y el primer mediodía del siguiente toca no excederse más de la cuenta y eso va también por usted. Ya tenemos una edad en la que el objetivo es sobrevivir y los excesos se pagan cada vez a mayor precio, como el marisco. Piénselo. Deje las drogas, insensato. 

Me han surgido dos poderosas enemigas, que son las camareras de la cafetería Orly, que es esa que todos tenemos al lado de casa. Sabedoras de que estoy a dieta, no dejan de ofrecerme pinchos apetecibles. Malditas sean. Conocen mis debilidades y me odian a morir. Que sepan que mi voluntad es férrea. Aléjame, oh Señor, de la tentación; confórtame y protégeme para no caer en pecado de gula al que me quieren empujar estas personas amigas de Satán y cuando ellas lean estas páginas, ciega sus ojos sobre estas líneas para que no tomen represalias contra mí. Perdónalas, Señor, porque saben perfectamente lo que hacen.

ASÍ ME SIENTO
Peso: 114,8
Estado de ánimo: Efervescente
Pecado cometido: Ninguno
Temperatura exterior: La propia de esta época

Se cumplen tres meses de los seis previstos para este reto. Pasando el Ecuador, renuevo mis votos y hago propósito de persistir. Ha sido un trimestre duro pero llevadero. Lo que queda por delante no va a ser más fácil. Me consuela el saber que soy capaz de caminar más de siete metros sin parar a descansar y a recuperar resuello. Tenga usted, caballero, un feliz año nuevo lleno de alegría, felicidad, prosperidad y buena suerte.

Mi victoria sobre la Navidad
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