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Licenciada en Filología, ” freak ” del costumbrismo , y consumidora de “pelis” de amor . Me encontré con el personaje de Marta Está Harta ya hace años y hemos llegado hasta este blog como contadoras de historias.

Ahora como madre cuaretañera de una adolescente del SXXI.

No es lo mismo un "me gustas" que un "me gusta"

Los adolescentes pasan una media de cuatro horas diarias en las redes sociales

ESTA SEMANA se celebró el día del internet seguro, y las redes sociales se han llenado de publicaciones que hablan sobre el "buen uso del internet" para nuestros hijos. Blogueras e Influenciers, con más de 10 000 seguidores, sujetas a su iphone X las 24 horas, hablando de la adicción a las RRSS, para ser sincera y no faltar a la verdad, [email protected] hablaban en primera persona confesando su propia adicción, pero con la coletilla del yo controlo, tan típica de los adictos.

Escuchar a madres quejarse de las horas que sus hijos pasan delante del móvil, mientras miran de reojo el suyo, no vaya a ser que tengan una notificación del "insta", lo veo muy a menudo en mi despacho. Pero yo creo que el problema no es este, el problema es que en ocasiones nuestros "métodos", por llamarlos de alguna manera, educativos, nuestras creencias se han quedado en el SXX, y estamos ya en el SXXI y tendremos que adecuarnos al siglo XXI, que es el siglo de las pantallas y de la información a la velocidad de la luz, de los likes y de los flollowers.

Y aunque nosotros los padres de los 70 y el EGB sepamos que no es lo mismo buscar apoyo en un grupo de amigos con el que tienes una comunicación franca y sincera, que hacerlo ante unos centenares de contactos en redes sociales. Tenemos que empezar a prepararnos nosotros y nuestros hijos para saber llevar estas situaciones de búsqueda y reafirmación de la identidad propia a las redes sociales, aprender que: "para que se cree una buena relación y se mantenga la amistad, hay que dedicarle tiempo y esfuerzo", aunque sea a través de una pantalla, aprender a distinguir un "me gusta" de un "me gustas".

¿Pueden surgir amistades francas y verdaderas en las RSS? Pues yo me atrevo a decir que sí. El problema consiste en pensar que si se tienen 2000 followers en Instagram, se tienen 2000 amigos, y por consecuencia crear una dependencia de la validación instantánea en redes sociales. Y finalmente convertirnos todos en expertos en marketing, ya que nos dedicamos a vender nuestra propia marca personal. Además, "el tiempo y esfuerzo que se dedica a cosechar likes no se está dedicando a cuidar las relaciones más cercanas y de mayor calidad". La validación en forma de like provoca satisfacción inmediata… y mucha frustración cuando no llega.

Cómo explicar a un adolescente, y a los no tan adolescentes, la importancia del 'like': Debemos hablar con ellos, la prohibición no lleva a ningún sitio y hacerles ver la importancia de las relaciones cercanas y reales Por ejemplo, preguntarles que, de todos esos contactos y followers, a cuántos podrían acudir si estuvieran tristes o tuvieran un problema grave. Hay que explicarles lo importante que es aprender a relacionarse en el mundo real, las relaciones son más complejas y ricas , y hay que saber desenvolverse también socialmente fuera de las redes.

No es lo mismo un "me gustas" que un "me gusta"
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