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Feijóo y Casado, una tregua bajo los carballos

EL PARTIDO POPULAR y su filial gallega escenificaron este sábado su unidad bajo los carballos centenarios de San Xusto, en Cerdedo-Cotobade, el decorado elegido por el PP para abrir el curso político desde que en 2016 Carmela Silva conquistó la Diputación de Pontevedra y le echó la llave al castillo de Soutomaior. En la carballeira, los populares hicieron dos de las cosas que mejor se les dan: exhibir músculo y unidad a las puertas de un año electoral y devorar pulpo, sin importar que el kilo siga por las nubes.

Fue el punto y final a la historia de un desencuentro, el protagonizado por Casado y Feijóo desde que el primero se hizo con el mando de Génova en julio de 2018, irónicamente con el apoyo de la mayoría de la sucursal gallega. Desde entonces, Casado desoyó los consejos de Feijóo sobre recuperar el centro político y evitar el flirteo con Vox. Y ni los sucesivos batacazos electorales le hicieron entrar en razón.

El mejor ejemplo de ello fue el nombramiento de Cayetana Álvarez de Toledo como portavoz en el Congreso, movimiento que irritó a Feijóo y a otros barones que se oponían. Además, Casado puso fin a 12 años de tradición en los que el PP abría el curso político en Galicia —primero en Soutomaior y desde 2016 en San Xusto— para hacerlo días atrás en Ávila. Y su presencia ayer aquí sonó a un apaño de agenda de última hora.

Pero Casado sabe que necesita a Feijóo para su proyecto mucho más que el gallego a su jefe de filas. Con una posible repetición electoral a las puertas, el líder del PP desea sacudirse esa imagen que tiene de tipo peligroso del que no se fía buena parte del electorado. La foto con Feijóo es su abrazo a la moderación y su discurso, lleno de elogios al de Os Peares, suplicándole su candidatura en 2020 y sin tocar asuntos espinosos como el de España Suma, la confirmación de que aquel Casado rebelde se pliega ahora al PPdeG.

Cerrado este frente, Feijóo tiene vía libre para galleguizar al PPdeG y aislarlo del debate ideológico en clave nacional que nada le ayuda de cara a 2020. Y de paso, a ver si doblega también a Baltar, que este sábado volvió a perderse el pulpo.

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