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La izquierda gallega se reordena

La ausencia de En Marea de las generales acelera el proceso de reestructuración en el rupturismo y el nacionalismo
Presentación de las cabezas de lista de las candidaturas del BNG. PEPE FERRÍN (AGN)
Presentación de las cabezas de lista de las candidaturas del BNG. PEPE FERRÍN (AGN)

LA REPETICIÓN ELECTORAL está acelerando el proceso de reordenación del tablero político gallego, especialmente en su ala izquierda. Sin necesidad de esperar a los resultados que salgan de las urnas el 10-N, los movimientos previos de los distintos actores ya están marcando el camino por el que se podrían adivinar los equilibrios de cara a las elecciones autonómicas de 2020, sobre todo en el campo de juego nacionalista y en el rupturista. La ausencia de En Marea de las papeletas de las generales es el último de ellos y no hace más que imprimir velocidad al fenómeno de reestructuración que se está viviendo.

→ El proyecto de Villares, en el aire
Tras fracasar una posible alianza con Más País, ir a las elecciones generales en solitario era un movimiento de alto voltaje para el partido de Luís Villares. Apenas 17.000 votos en abril y sin un grupo propio muy definido en el Parlamento, exponerse a un nuevo trastazo electoral a menos de un año de las autonómicas era asumir demasiados riesgos, por mucho que el líder de En Marea lo intentó hasta última hora. Finalmente En Marea no estará en las papeletas, con el objetivo de centrarse en las autonómicas del año que viene. La pregunta clave es... ¿llegará el proyecto de Villares vivo al próximo otoño? Si el 10-N su electorado se reparte entre el BNG y Más País y encuentra acomodo en ambas fuerzas, podría certificarse su defunción antes de tiempo. La petición, indirecta, que hacen del voto para el BNG es una muestra de ella. 

→ CxG sí quiere estar en las generales
Algo parecido le ocurre a Compromiso por Galicia. Sin embargo, los de Juan Carlos Piñeiro sí estarán en las papeletas del 10-N aunque sea de forma simbólica. Su alianza con el BNG le permite colocar a cuatro personas en puestos de las listas, así como pactar un acuerdo marco de diez puntos clave, entre los que se reconoce a Galicia como nación y el derecho a la autodeterminación. A cambio, CxG prescinde de su marca y hará campaña el 10-N a favor del Bloque. Es el primer partido escindido del BNG en Amio en 2012 que vuelve a colaborar con sus raíces, un movimiento no exento de riesgo para los galleguistas, que pueden acabar engullidos por el Bloque tras siete años y medio de banzados en los que lo lograron afianzar su proyecto galleguista.

→ La importancia del factor Errejón
Con Anova y En Marea fuera de las elecciones generales, el espacio nacionalista le queda libre al BNG. Esa es la primera reorganización del tablero de juego gallego, que incluso podría mantenerse de cara a 2020 si los de Villares y los de Beiras no logran reinventarse de alguna forma. Sin embargo, en el ala rupturista aparece un nuevo actor, Más País de Íñigo Errejón. Viene para comerle votantes a la marca gallega de Unidas Podemos, a En Marea y, si puede, también al PSdeG. Del éxito que tenga el 10-N a nivel autonómico y estatal también dependerá que sea un elemento activo en las gallegas de 2020 o, simplemente, un fugaz recuerdo. Lo que parece meridianamente claro es que no hay sitio para los tres: Unidas Podemos, Más País y En Marea. Y menos en un contexto de refortalecimiento del bipartidismo, que siempre es un mal momento para iniciar aventuras políticas.

→ Todos pendientes de Carmen Santos
El papel de Más País en Galicia puede ser determinante y, curiosamente, no por su resultado electoral, sino por lo que puede suponer en Podemos. Con Carolina Bescansa designada candidata por A Coruña y Daniel Liceras por Pontevedra, es un secreto a voces que la exlíder gallega de Podemos Carmen Santos y su entorno simpatizan más con el nuevo proyecto de Errejón. De momento, su hermano Rogelio Santos ya pidió la baja en la formacion morada, donde tenía asiento en el Consello Cidadán. En todo caso, el hipotético paso de Santos o su compañera de escaño Julia Torregrosa a Más País no se producirá de forma inmediata, ya que supondría un auténtico terremoto porque volvería a romper el grupo parlamentario —hoy rebautizado como Grupo Común da Esquerda—, donde Santos o Torregrosa serían consideradas traidoras por irse con el enemigo Errejón. 

→ PSdeG y PPdeG también se mueven
Otro movimiento consolidado en el tablero parece la recuperación de la hegemonía de la izquierda por parte del PSdeG. Nadie pode en duda que Gonzalo Caballero es el nuevo líder de la oposición. Pero también la derecha puede reordenarse. Si las encuestas se confirman y Cs pierde su representación gallega en las Cortes, podría ocurrirle como a Villares e iniciar una dura travesía del desierto hasta las autonómicas de 2020, a las que podría llegar deshidratado.

El bloque establece un cordón sanitario con parte del nacionalismo
LE LLUEVEN CRÍTICAS al BNG por parte de otras fuerzas debido a su negativa a meterse en alianzas o frentes comunes del nacionalismo y el rupturismo gallego para las generales. Los de Ana Pontón tienen sus razones para concurrir en solitario y van más allá de que las encuestas les sonrían. En el fondo, por mucho que cuente cada papeleta, saben que Anova o En Marea les darían más quebraderos de cabeza que votos y aliarse con ellos sería asumir el riesgo de contagio de sus líos internos. Y si experimentan con Compromiso por Galicia es porque es un movimiento goloso a nivel simbólico de cara al electorado y, dada la escasa relevancia de los galleguistas, de nulo o escaso de riesgo. 

La izquierda gallega se reordena