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Cultura torera

Protesta frente al Ministerio de Trabajo.EP
Protesta frente al Ministerio de Trabajo.EP

Se manifestaron el otro día los toreros ante la ministra de trabajo. Decían defender la cultura y en eso, a su manera tenían razón. La tauromaquia forma parte de la cultura de algunos territorios españoles como la ablación del clítoris o la lapidación de adúlteras son parte de otras culturas por ahí adelante; las luchas de gladiadores o echar cristianos a los leones eran en la Roma imperial celebraciones culturales como en el Imperio azteca los sacrificios humanos o en Europa, hasta no hace mucho, los duelos a muerte. No toda la cultura es beneficiosa o necesaria, mucho menos subvencionable.

Pero además de todo ello, no parece que la forma más inteligente de pedir ayudas sea llamando a la ministra cerda, roja de mierda o hija de puta mientras golpean su coche. No creo yo que Yolanda Díaz haya salido del suceso convencida de que esa gente representa a un sector que defiende la cultura y que debe pensarse lo de concederles ayudas.

Ni siquiera es necesario censurar el escrache. A mí no me gustan, por cuanto se ataca a la persona, no al cargo público, pero claro. Los de Unidas Podemos alentaron en su día otros escraches, por lo que lo que ahora les toca es sufrirlos con justa resignación. También es casualidad que en cosa de un par de días hayan aumentado los acosos a miembros de este partido, no vayan a ser acciones coordinadas. Dejémoslo así. Mejor no escrachar a nadie. Hay otras vías.

Los toros de lidia desaparecerán, y no precisamente por la pandemia ni por la falta de ayudas, sino por ausencia de público. La razón es más que simple: cala con mayor facilidad el mensaje de que las corridas de toros son un espectáculo cruel en el que se tortura a un animal indefenso que no se ha metido con nadie, que el argumentario de los taurófilos, cuya defensa se basa en apelar a la tradición y a la cultura. Si ponemos en una balanza ambas visiones del asunto, usted dirá.

No es fácil definir lo que es arte, tradición o cultura

Y luego está lo del arte. Ahí hay que ir con cuidado, que hay mucho estafador suelto. Piero Manzoni fue un señor que enlató su caca y la vendió como arte. Hoy el precio de una de esas latas se vende en 275.000 euros. Yo discuto seriamente que eso pueda llamarse arte, pero allá cada cuál. Lo cierto es que el autor de esa porquería no iba por ahí torturando a pobres animales y quien compra sus cacolas tampoco hace daño a nadie.

No es fácil definir lo que es arte, tradición o cultura. En ocasiones las tres cosas lo son conjuntamente, que es lo que aseguran los taurófilos pero qué quiere usted que le diga. Yo cuando escucho hablar a un torero no me parece que represente ni al arte ni a la tradición ni a la cultura, y mucho menos si sus argumentos se expresan dirigiéndose a una ministra al grito de: "¡Ayúdanos, cerda!", mientras patean su coche.

Me recordaron a un yonqui que tuvimos en Pontevedra, que venía por las terrazas todo enfadado, chillando: "¡Dame algo, por favor! ¡Te lo estoy pidiendo por favor, eh!". Luego desapareció, supongo que buscando suerte en otra parte y espero por su bien que haya cambiado de estrategia.

Yo presencié algunas corridas en la plaza de Pontevedra, ya lo digo porque a veces me lo echan en cara como si alguna vez lo hubiese negado. El ambiente era festivo, pero no vi ahí nada que merezca una ayuda pública. Unos señores disfrazados de árbol de navideño, marcando paquete y con un sombrero de Mickey Mouse maltratando sin misericordia a un animal en un evento del que dicen que es noble. No lo es. No es noble torturar a un animal entre palmas y cánticos de Paquito el chocolatero.

Lo noble es no apoyar estas cosas, ni subvencionarlas ni acudir a estos espectáculos sangrientos. Por primera vez en muchas décadas, Galiza se verá este año libre de toreros. Volverán en un año para que los espectadores sigan constatando que cada vez son menos.

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