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Nietiño y Abueliña

Imagen de Abascal en la presentación de los candidatos de Vox celebrada en una nave de Mos. SALVADOR SAS (EFE)
Imagen de Abascal en la presentación de los candidatos de Vox celebrada en una nave de Mos. SALVADOR SAS (EFE)

ARRANCÓ LA precampaña a lo grande, con un Santiago Abascal que se atravesó media España desde Madrid a pesar de las prohibiciones. Lo hizo, según declaró: "Con el salvoconducto de mi abueliña". Ése debió ser uno de los momentos mágicos del mitin, pues sonaron siete aplausos a la vez. La verdad es que los de Vox hacen las cosas con gran coherencia. El acto se celebró en una nave abandonada de un polígono industrial, que viene siendo un reflejo fiel de lo que Vox significa para Galiza: una nave abandonada.

En los vídeos y las imágenes que distribuyó el partido no se ve al público. A juzgar por la sonoridad de los aplausos cuando citó a su abueliña, había más antifas en la puerta que militantes dentro de la nave. ¿Que hacían ahí los antifas? Buena pregunta. No tiene sentido ir a reventar ningún acto, y menos uno al que no asiste nadie. Abascal habló para sí mismo y cuatro pinflois que a estas alturas habrán concluido que en el mejor de los casos acabarán debiéndole dos o tres diputados la Xunta, porque votar, los votará la abueliña de Abascal y poco más. Les pasará como a una candidatura independiente que se presentó una vez a la alcaldía de Pontevedra. Llevaba a dos vecinos de Lérez en la lista y en Lérez sólo tuvo un voto. Bien pensado, igual no lo vota ni la abueliña.

Sacaron también un vídeo de seis minutos en el que la abueliña cuenta un poco su vida y alaba a su nietiño. Abueliña habla casi todo el rato en gallego y en cuanto a las cosas de la vida sabe mucho más que nietiño. Vamos a llamarle así, Nietiño, con mayúscula. Será su nuevo nombre. La campaña de Vox en Galiza correrá a cargo de Abueliña, que es una de esas señoras que caen bien aunque tenga un nieto fascista.

Abueliña nació en tierra de Sil y luego vivió en Padrón, donde su padre era guardagujas en la estación del tren. Luego se fue a Santiago, donde encontró trabajo en Telefónica. El gran error de Nietiño fue no presentar a Abueliña a la presidencia de la Xunta. Abueliña te sacaba un diputado por A coruña, a sus 91 años, cosa que Nietiño no logrará ni loco.

En un momento del vídeo, Nietiño dice: "Galicia será verde tarde o temprano". Y su lema de precampaña es ése: "Galicia é verde", así, en gallego. Ahí ya perdieron todos los votos que iban a tener, puede que incluso el de Abueliña. Que Vox, que lleva denostando nuestro idioma desde hace años se ponga a encargar globos verdes con un lema en gallego, es una mala broma. Ahí sí que hay una contradicción entre el discurso de Nietiño y el lema. Nietiño sostiene que Galiza será verde tarde o temprano, mientras el slogan afirma que ya lo es. Tiene razón el eslogan: Galiza es verde, pero a mí eso no me dice nada. Lo mismo podía haber puesto: "Galicia ten regatos". Es una obviedad.

Si lo que buscaba el equipo de Nietiño era dar el primer golpe de la precampaña, pues me da a mí que no lo ha logrado. Juntar a media docena de personas en una nave abandonada en Mos no es lo que usted o yo definiríamos como un acto exitoso. Puede que Nietiño haya comprendido al fin que Galiza no es país de fascistas. Dirá usted que es difícil decir eso en la tierra donde nació Franco, pero es verdad. Somos un país que genera líderes, que también de aquí salió Fidel Castro, pero no somos mucho de ir por la vida perdiendo alegremente nuestras libertades. El éxito de Albor, luego de Fraga y de Feijóo fue presentarse como galeguistas moderados. La gente de derechas no es de ultraderecha, y ahí está el gran problema de los otros partidos: salvo el BNG, que ha hecho siempre una propuesta decididamente nacionalista que con Ana Pontón crece como la espuma, los otros partidos no consiguen conectar con ese votante galeguista.

Aquí somos de país. De vino del país, de queso del país, de carne del país y de marisco del país. Para la gran mayoría de los gallegos, lo reconozcan o no, el galeguismo va en el ADN. Yo me imagino a Nietiño llegando a un bar y pidiendo un vino y un queso del país y escandalizándose porque no le ponen un cabrales y una botella de rioja. Bien, por lo menos el ultraderechista lo ha intentado, aunque sólo haya logrado demostrar que no sabe que Galiza ya era verde miles de años antes de que naciera Abueliña. Y fue, dicho sea de paso, el primer Estado independiente de toda Europa, aunque de eso mejor que no se entere Nietiño que lo mismo le da un síncope.

A mí, como hombre sensible que soy, me da pena Nietiño. Ojalá Abueliña se decida a votarle, que si no el hombre se va a llevar un disgusto tremendo.

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