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La primera poeta gallega

No hay mayor deuda en el universo que la que mantiene el nacionalismo gallego con la nobleza del S. XV. Claro que el nacionalismo gallego, encarnado hoy en el BNG, nunca reconocerá la valía de un conde, porque los condes esclavizaban al populacho. Eso era así en Galiza y en Rusia, pero el contexto histórico da lo mismo. Mucho daño hizo gente como Murguía y otros pinflois.

Es por eso que el nacionalismo honra a los Irmandiños, ignorando, sea por desconocimiento, sea por utilidad, que los Irmandiños estaban comandados por magnates de la nobleza, apoyados, dirigidos y financiados por Enrique IV. La idea que tenemos de una revuelta popular es absolutamente falsa. Aún quedan unos pocos castillos en pie. Pruebe usted a derribar sus murallas con un azadón o con un fouciño, a ver si lo logra, y luego imagínese que mientras lo intenta le disparan alabarderos desde lo alto de las murallas y le tiran aceite hirviendo. Los Irmandiños eran el instrumento de una parte de la nobleza que se peleaba contra otra.

Durante la posterior Guerra de Sucesión que enfrentó a la usurpadora Isabel la Católica con Juana la Beltraneja, legítima heredera, buena parte de la nobleza gallega se alió con esta última, esposa del rey de Portugal. De haber ganado esa guerra, hoy Galiza sería, o bien independiente, o bien sede de la capital de un Estado gallego-portugués-castellano, en este orden, del que estarían excluidos los territorios navarros, aragoneses y andaluces.

A consecuencia de lo descrito se generó desde la Corona de Castilla lo que el cronista Jerónimo de Zurita describió así: "En aquel tiempo se comenzó a domar aquella tierra de Galicia". Castelao, que era mucho más literario lo definió como "Doma y castración de Galiza". Pero Castelao cometió un error de manual al omitir las razones que llevaron a los reyes católicos a emprender el sometimiento del Reino de Galiza, que no eran otras que laminar a la nobleza secesionista gallega.

El nacionalismo gallego, encarnado hoy en el BNG, nunca reconocerá la valía de un conde, porque los condes esclavizaban...

Valga esta larga pero necesaria introducción para acercarnos a donde queremos llegar. Una de las primeras medidas, y no la más grave, fue prohibir el uso de la lengua gallega en la literatura y en la documentación. A eso los académicos de la lengua gallega le llaman hoy "Siglos Oscuros", una época en la que se prohibía escribir y publicar en gallego. Más o menos lo que como hoy los de Vox o los de Ciudadanos pero hace cientos de años.

El caso es que, a consecuencia de todo lo descrito, hay muy poca producción literaria en gallego entre los siglos XVI y XVIII, por no decir que fue casi inexistente. Tres siglos, casi cuatro, año arriba o año abajo, en los que no se escribía en gallego porque la publicación estaba prohibida.

Y ahora, demasiado tarde ya, entramos en materia. Casi no existen textos literarios en gallego durante esos siglos oscuros, pero como en todo, encontramos excepciones. Hablamos, que es a lo que venimos, de Isabel de Castro y Andrade, condesa de Altamira, descendiente de los Osorio, condes de Lemos y de los Andrade, que tenían la sede de sus dominios en Pontedeume pero que extendían sus influencias entre los reinos de Galicia, Portugal y Castilla.

Isabel de Castro y Andrade figura hoy como la primera escritora en lengua gallega. Y se pregunta usted ahora mismo por qué no se le reconoce ese mérito y su obra no se estudia en los institutos y no hay diez estatuas que la rememoren. Pues ya lo hemos explicado al menos en parte: para los nacionalistas era una noble, y por tanto no merece el reconocimiento de una corriente de pensamiento popular-secesionista; y para los españolistas era una nacionalista, por lo que lo mejor es ignorarla. La buena poeta está atrapada entre la espada nacionalista y la pared españolista, lo que en buena medida es una metáfora del estancamiento del nacionalismo gallego. Si no somos capaces de reconocer a una poeta que fue la primera en escribir en gallego, es que no somos capaces de nada. Así no hacemos país.

La prueba: hace más de cien años, casi doscientos, un investigador encontró en un archivo todo el poemario de Isabel de Castro y lo contó en un libro. Pues nadie, desde entonces, se molestó en buscar su obra y recuperarla. A fecha de hoy sólo se han publicado dos de sus poemas, uno en gallego y otro en castellano. Si usted busca a nuestra escritora en Internet, apenas encontrará unas pocas entradas en las que algunos académicos voluntariosos tratan de reconocer su mérito y recuperar su obra sin éxito alguno.

Y así todo. El nacionalismo reniega de sus orígenes medievales de la literatura gallega por ignorancia, y por ese mismo motivo, ignora a quienes contraviniendo las leyes, en los Siglos Oscuros, se atrevieron a escribir en gallego. Imagínese usted el valor que en esos tiempos había que tener para hacer literatura en un idioma prohibido, y más siendo mujer. Y más cuando hacía apología de la libertad y de la decencia. Aquí, un fragmento del único poema en gallego que hemos recuperado en los últimos quinientos años de la primera mujer que escribió en gallego, para vergüenza de los académicos que presumen de la literatura gallega pero no han perdido ni medio segundo en recuperar la obra de Isabel de Castro y Andrade.

"Faraa, mas naõ temais essa maõ forte,
que se vos tira a liberade e a vida,
ella vos pagará ben largamente.
Qu’a troco du’a breve, e honrada morte,
cõ seu divino estillo, esclarecida
deixará vossa fama eternamente".

La primera poeta gallega
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