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"La Policía evitó que la filosofía de la Mafia italiana se instalase aquí"

Víctor Méndez | 12 de junio de 2020

Antonio Duarte. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
Antonio Duarte. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
Antonio Duarte, exjefe de los Greco de Galicia y actual líder de la Brigada Central de Estupefacientes, se deshace en elogios hacia sus antiguos compañeros que llevaron a cabo la operación Nécora y pone los puntos sobre las íes, con nombres y apellidos, en alusión concreta a los grandes capos de la historia de la ría

Quién mejor que usted para comparar al traficante de los 90 con el de 2020. 
El narcotraficante busca su seguridad y la de sus operaciones en el anonimato. Busca la invisibilidad. Pero eso no siempre fue así. Antes de la Nécora eran ostentosos, arrogantes y obscenamente ricos. Y querían que todos supiesen a qué se dedicaban. Los jóvenes querían ser como ellos. Cuanto más altos fuesen los muros de sus casas, más poder creían tener. También demostraban su poder rodeándose de empresarios y políticos que buscaban sus donaciones como parte del sucio juego que aquella operación ayudó a destapar. 

Sin embargo, aún hay quien critica la operación Nécora. 
La Nécora debía hacerse sí o sí, y necesitó de un juez valiente, un fiscal valiente (la propuesta de usar testigos protegidos fue muy adelantada a su tiempo) y una Brigada Central de Estupefacientes y una la Policía de Galicia llena de hombres valientes. Visibilizó el tremendo problema que tenía Galicia y España con el narcotráfico y fue el inicio del fin de las aspiraciones de los clanes mafiosos gallegos. La Policía Nacional evitó que la filosofía de las mafias italianas se instalase en nuestra tierra. En el 90, Vilagarcía dejó de ser Sicilia. La sociedad tampoco era consciente de lo que se estaba haciendo y el problema que se presentaba, no sabían que la cocaína no era el tabaco.

Los narcos de antes eran obscenamente ricos y querían que todos supiesen a qué se dedicaban; ahora es todo lo contrario 

Descríbanos a aquella gente que operaba en Galicia. 
En aquellos momentos todo estaba por hacer en la lucha contra el narcotráfico y los clanes gallegos actuaban con demasiada impunidad. La Brigada Central de Estupefacientes, que cuenta hoy con 52 años de historia, ya en el año 90 y al mando del Comisario Parra, fue pionera. La operación permitió poner cara a todos los traficantes de hachís y de cocaína en esos momentos, hombres que han sido detenidos y condenados judicialmente en numerosas ocasiones a lo largo de estos años, demostrando que todo lo actuado entonces no cayó en saco roto. Sacar a la luz a todos a esos traficantes de drogas (muchos de ellos habían saltado del tabaco a los estupefacientes), sus procedimientos, su enriquecimiento y su insultante desprecio hacia los familiares de los jóvenes que morían por la droga, hizo que los políticos y la sociedad en general prestasen desde ese momento más atención a esa epidemia. A día de hoy, las telecomunicaciones, la globalización y el hermetismo de las organizaciones internacionales dificultan muchísimo la investigación por tráfico de drogas, pero los ‘malos’ saben que la Policía Nacional no baja la guardia y que siguen siendo objetivo prioritario. La colaboración internacional, parte esencial de la estrategia de la Policía en la lucha contra el crimen organizado, se ha convertido en un elemento más del día a día de las unidades de investigación. 

¿Qué diferencias hay a la hora de investigarles? 
Antes existían menos recursos humanos y materiales, todo se hacía de forma artesanal. Pero funcionaba. El estado actual de la lucha contra el narcotráfico es resultado de la suma del trabajo llevado a cabo en todos estos años por miles de hombres y mujeres, tanto desde la BCE de la Udyco Central como por las Udyco de Galicia, cuyo trabajo también ha sido imprescindible. León, Simón, Jaime, Carlos, Félix, Asorey, Daniel, Domingo y Parra, además de Eloy Quirós, son algunos de ellos, pero hay otros muchos. Se trabajaba con mucho corazón y mucha cabeza, pocos medios, pero un conocimiento exacto de cómo ocurrían las cosas. La prueba del buen trabajo desarrollado ha sido la detención en tres ocasiones del máximo exponente del narcotráfico gallego, Sito Miñanco. Se ha detenido y condenado a Laureano Oubiña por tráfico de drogas y blanqueo de capitales, a Los Charlines (distintas generaciones y en varias ocasiones), a David Pérez Lago, a Franky Sanmillán, a Jacinto Santos Viñas, a Saro, a Patoco, a Parido, a Alfredo Cordero, a Costiñas y a Pastelero (aunque esta pareja no ha sido nunca condenada por narcotráfico), a Canto Nine... 

Chavales que hacían labores de contravigilancia para los históricos tienen ahora sus propios grupos de tráfico de cocaína

¿Siguen activos los históricos de los 80 y 90? 
Esos viejos narcos quieren seguir. Otra cosa es que los colombianos o turcos, dependiendo de la droga que muevan, sigan confiando en ellos. Muchos de ellos son proyectos fracasados desde el inicio. Se han convertido en comisionistas, que sisan algo de dinero en cada transacción en la que participan. En aquellas históricas imágenes del juicio de la operación Nécora hay muchos que han sido detenidos y condenados, otros que siguen intentándolo y otros que entonces eran unos chavales que descargaban cajas de tabaco y hacían contravigilancia para sus jefes y que a día de hoy se han convertido en responsables de sus propios grupos de narcotransporte de cocaína. 

La Policía tiene claro quienes dominan la ría al más alto nivel, y algunos de ellos no han caído. ¿Quién es el número 1? 
Creo que como gran capo ha habido sólo uno (en alusión a Sito Miñanco). El resto han sido más mediáticos que otra cosa. A día de hoy no podemos descartar que continúe en activo, con sus limitaciones. En la actualidad, los ‘invisibles’, aunque para la Policía Nacional no lo son, y ellos lo saben, son los que controlan el tráfico marítimo de cocaína hacia Galicia. La Policía y la Justicia no tiene prisa. Luchamos por conseguir pruebas de su implicación en el narcotráfico y que les lleven a una condena. Así abandonarán ese ansiado anonimato.
 

Pablo Varela Castejón: "Los narcos gallegos de hoy se han modernizado y se han globalizado"
Pablo Varela. DPEl fiscal Antidroga de Pontevedra analiza los cambios que ha experimentado el ilícito negocio en Galicia en los últimos 30 años y explica que "las estructuras criminales de narcotráfico en Galicia nunca han dejado de estar presentes. Se han adaptado en distintos aspectos. La ostentación propia de quienes protagonizaban esas actividades en los 80 o 90 ha desaparecido, pero el poderío económico y la infraestructura material, así como su entramado de relaciones personales, sigue presente".

Pablo Varela, que trabaja en multitud de asuntos al mismo tiempo, apunta que "ahora se han especializado en actividades concretas y han aumentado su ámbito de actuación con la internacionalización de sus actividades. Las estructuras de narcotráfico actuales también se caracterizan por la utilización intesiva de tecnologías de la información para poder desarrollar dichas actividades". 

En cuanto a las variaciones que ha experimentado esta modalidad delictiva con el paso de los años, Varela Castejón señala que "su evolución, como la de otras formas criminales, ha ido pareja a la de otros fenómenos sociales, de tal manera que se ha modernizado y globalizado". 

Sobre la operación que hoy cumple tres décadas, el fiscal opina que "la espectacularidad de una operación no la va a dotar de una mayor eficacia. Solo una labor sostenida permitirá que impidamos que siga siendo más ventajoso seguir haciendo este tipo de actividades".

 

Fernando J. Alonso: "No imaginábamos que 30 años después seguirían persiguiendo a los mismos"
Fernando Alonso. DPLa Fundación Galega Contra o Narcotráfico surgió al compás del crecimiento de las grandes organizaciones criminales en la provincia y al aumento del consumo, con el objetivo claro de ejercer de contrapeso. Su gerente, Fernando Alonso, explica que la operación Nécora "fue, de alguna manera, el principio del fin de la impunidad de los narcos y de esa penetración que estaban teniendo en la sociedad. 30 años después, sin duda, hemos avanzado, pero hay que mirar hacia adelante y reflexionar. Hace 30 años podíamos intuir que el problema de la droga iba para largo, pero no podíamos imaginar que seguiríamos persiguiendo a los mismos".

El portavoz del colectivo añade que en la actualidad, además, "hay un consumo de drogas que se ha incorporado totalmente al ocio, cuando antes era más marginal. Es un caldo de cultivo que favorece el tráfico y la venta, hay más mercado, tanta o más droga que antes. Por eso siempre decimos que no debemos mirar atrás y pensar que esto es cosa del pasado, porque estaríamos perdidos".

Sobre posibles remedios a un problema de difícil solución, detalla que "hay muchos retos, mucho trabajo por hacer. Desde el punto de vista del consumo, vemos que está instaurado y en muchos casos bien visto, y en cuanto al tráfico, nunca ha habido tanto como ahora. Eso nos tiene que llevar a pensar que o damos un cambio de timón o tendremos problemas".
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