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Vigencia crítica

Lois Caeiro |

Lois Caeiro | 09 de agosto de 2020

El décimo aniversario de la muerte de Tony Judt muestra la actualidad de sus temores

SEÑOR DIRECTOR:

La actualidad del pensamiento crítico y de la obra como intelectual e historiador de Tony Judt (1948-2010) se mantiene viva. Creo que ofrece el máximo interés de actualidad, diez años después de su muerte, a una edad algo temprana, 62 años. 'Algo va mal' (Taurus), por ejemplo, es un pequeño "panfleto", poco más de doscientas páginas, que mantiene hoy todo el interés, se compartan o no sus posiciones. En todo caso, los diagnósticos que formula del "mal" son válidos y se debería coincidir, incluso desde diferentes posiciones ideológicas, en la necesidad de despertar una reflexión crítica de este momento de profunda crisis sanitaria y económica, en la que los becerros de oro que se levantaron, y adoramos como bobos, en el mundo occidental desde la década de los ochenta del siglo pasado, muestran desde finales de la primera década de este siglo XXI la absoluta debilidad de sus pies de barro.

Me permitirá usted que le traiga a esta carta de un domingo vacacional de agosto el recuerdo de Tony Judt y la actualidad de su pensamiento. Será poco más que la referencia al nombre del historiador e intelectual británico-estadounidense, en una aproximación periodística a su biografía, con pinceladas de su pensamiento, que únicamente pretende dejar testimonio de la satisfacción experimentada en la lectura de muchas de sus obras. Y respetuosamente sería esta una invitación a repetir esa experiencia satisfactoria e iluminadora en estos días veraniegos, no solo a quien le interese la historia, el siglo XX europeo, sino para quien experimente el interés por esta circunstancia crítica actual, que marcan los lodos que permanecen de la crisis económica anterior cuando de forma repentina nos encontramos en el horizonte incierto de una pandemia y sus efectos sobre la actividad económica y el empleo.


Debilidad e impotencia

Los análisis y las posiciones de Tony Judt mantienen plena actualidad, se cumplen también en los temores sobre los riesgos que amenazan al sistema democrático desde dentro, en las debilidades e impotencias del Estado, y también en el vacío moral, que nos puso delante de los ojos la actual pandemia. Probablemente esa renuncia o arrinconamiento de los valores se alimentó en "la admiración acrítica de los mercados sin restricciones, el desprecio del sector público y la ilusión falsa del crecimiento infinito". En definitiva, el reduccionismo a lo económico, a la acumulación y el consumo, de toda verdad, de todo interés y de toda realidad humana. Esa ideología, que no utopía, se vino abajo. Añadámosle en España un contexto político en el que algunos pretenden en plena tempestad un cambio constitucional en la forma de Estado, que significaría ahora mismo un elemento añadido de incertidumbre y mayor inestabilidad.

La figura señera de la gran tradición liberal John Stuart Mill, le sirve de apoyo, como recordó Ramoneda cuando se ocupó del testamento político de Tony Judt: "La idea de una sociedad en la que los únicos vínculos son los relaciones y los sentimientos que surgen del interés pecuniario es esencialmente repulsiva". Stuart Mill era un moralista, como lo es la tradición intelectual francesa que Judt estudia, analiza y divulga. Por eso se queda con Albert Camus, al que algunos pretendieron descalificar como moralista, frente a los postureos políticos de Jean Paul Sartre para los aplausos y sus vergonzosos silencios, como de otros muchos, frente a los excesos de los sistemas comunistas.

Judt fue crítico con el "socialismo real" como lo fue con muchas políticas de los gobiernos de Israel: hay un amplio capítulo en 'Cuando los hechos cambian' sobre Israel, el Holocausto y los judíos. Judt era de familia judía, educado en esa cultura aunque no como practicante religioso, fue un sionista activo en su juventud: vivió en un kibutz y participó como conductor en la Guerra de los Seis Días. Una biografía en la que la relación crítica y conflictiva con la cuestión judía a veces puede recordarnos en este aspecto la trayectoria de Hannah Arendt. Judt recibió por cierto el premio por la tolerancia y la concordia que lleva el nombre de esta pensadora judía.

Algunas de sus obras principales las escribió mientras se recuperaba de un cáncer o cuando una enfermedad degenerativa lo paralizó por completo

También interesa la lectura de Judt en la mirada sobre Europa, cuando la búsqueda de caminos para salir de los daños que deja el coronavirus nos llevó a situar el horizonte de esperanza en la Unión Europea.


Pasión vital

Vigencia crítica.MX!!A pesar de las enfermedades, Tony Judt mantuvo una actividad intensa y algunas de sus obras más importantes las escribió mientras se recuperaba de un cáncer y seguiría luego trabajando y publicando desde que en 2008 le diagnosticaron una esclerosis lateral amiotrófica que le dejó paralizado prácticamente por completo. El pasado jueves se cumplieron diez años de su muerte. Un reportaje de Francisco Martínez Hoyos, en La Vanguardia, 'Diez años sin Tony Judt', me llevó a la estantería sobre sus libros. Luego observé en un recorrido por la red que el aniversario de la muerte de este intelectual e historiador era recordado en muchas publicaciones de Europa y América. Hay múltiples opiniones, incluso desde la crítica discrepante, que defienden la vigencia de su pensamiento.

'El refugio de la memoria' (Taurus) es una autobiografía, unas memorias y una reflexión de una persona que conoce el plazo de vencimiento de su vida. Es una vía para aproximarse a la persona y a su pensamiento. Lo es igualmente 'Pensar el siglo XX', las conversaciones con el historiador Timothy Snyder, mientras se enfrentaba a la enfermedad degenerativa que le causaría la muerte.

La pasión vital que mantiene frente a la gravedad de sus enfermedades es un ejemplo. Su biografía político-intelectual es atractiva, sin dogmas por eso aunque sea "el último socialdemócrata", como alguien le calificó, defensor del estado de bienestar, es también un pensador en la corriente política liberal. Precisamente por eso puede escribir los artículos y trabajos que se recogen en 'Cuando los hechos cambian', cambio de opinión, que dijo John Maynard Keynes. Recoge otra cita de Camus para abrir el libro, que también sirve para definir sus posiciones y para despedirme de usted en esta carta: "Solamente puedo decir que sobre esta tierra hay plagas y hay víctimas, y que, en la medida de lo posible, uno tiene que negarse a estar del lado de la plaga".

De usted, s.s.s.

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