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Hunden un submarino cargado de cocaína en las costas pontevedresas

La Guardia Civil traslada los bártulos del Geas que se están utilizando en la operación para reflotar el narcosubmarino. SALVADOR SAS (EFE)
La Guardia Civil traslada los bártulos del Geas que se están utilizando en la operación para reflotar el narcosubmarino. SALVADOR SAS (EFE)
Los narcos provocaron el colapso de la embarcación al verse acorralados por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado ▶El batiscafo, con unos 4.000 kilos de droga, ha comenzado a ser reflotado en la mañana de este lunes en Aldán, muy cerca de la playa de O Foxo, donde fue interceptado

Desde la noche del viernes y hasta bien entrada la madrugada del sábado, las horas resultaron frenéticas para los bien entrenados especialistas antidroga de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que operan en Pontevedra. La Drug Enforcement Administration (DEA) había puesto a la Guardia Civil, a la Policía Nacional y al Servicio de Vigilancia Aduanera tras la pista de un submarino que había partido de Guayana, muy cerca del Delta del Orinoco, lugar en el que los cárteles colombianos suelen pertrechar los batiscafos que se dirigen hacia el Este. El navío que será reflotado este lunes en Aldán, de unos 20 metros de eslora, es el primer aparato de estas características jamás intervenido en Europa. El Equipo Contra el Crimen Organizado de Galicia (ECO Galicia) de la Guardia Civil, la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (Udyco) desde sus sedes en Madrid, Vigo y Pontevedra y el Servicio de Vigilancia Aduanera pusieron todos los medios a su alcance para poner la guinda a la operación, que se saldó –por el momento– con el arresto de dos de los tripulantes del semisumergible (ambos de nacionalidad ecuatoriana) y la incautación de un alijo mayúsculo que si, como parece, alcanza los 4.000 kilos de cocaína, tendría un valor en el mercado ilícito de más de 130 millones de euros.

La mañana del domingo resultó de lo más sorprendente para los vecinos de Aldán, especialmente los residentes en los lugares de O Hío, O Igrexario, Pintens, Vilanova y Punta Couso, en la cara Sur de la ría. La presencia de decenas de agentes policiales de paisano en vehículos camuflados y los controles de patrullas uniformadas de la Guardia Civil llamaron poderosamente la atención de los lugareños. El submarino ya estaba en manos de las autoridades, pero uno de sus tripulantes había conseguido huir.

Presencia policial en el puerto de Aldán. GONZALO GARCÍA
Presencia policial en el puerto de Aldán. GONZALO GARCÍA
 

Para dar con un submarino cargado hasta los topes de cocaína (los tripulantes apenas tenían espacio para moverse ante la acumulación de fardos), el factor suerte resultó esencial. Cierto es que guardias civiles y policías nacionales establecieron turnos en las playas en previsión de la llegada de una embarcación con droga, pero no menos verdad es que de no mediar la avería sufrida por el batiscafo, su interceptación habría sido muy difícil. La realidad es clara en este aspecto: desde 2010, los semisumergibles han sido uno de los medios de transporte básicos para colar toneladas de droga por las Rías Baixas, pero su gran capacidad para pasar inadvertidos ha hecho que, hasta este domingo, nunca fuesen interceptados.

A PIQUE. En este caso, el fuerte temporal marítimo impidió que los narcotraficantes llevasen a cabo la maniobra habitual: cargar la droga en una embarcación más pequeña (un pesquero o una planeadora) y hundir el aparato, ya vacío, a unas cuantas millas de distancia las costas gallegas. El submarino, fabricado en la selva colombiana por ingenieros de alta cualificación y custodiado por paramilitares hasta su salida hacia Europa, sufrió problemas mecánicos. Los tripulantes, en vista de la que se les venía encima, hicieron colapsar su propia embarcación cuando se encontraban al abrigo, entre las rías de Vigo y Pontevedra, tras acceder a ellas pasando entre Cíes y Ons en dirección a Aldán. Hasta las próximas horas no se sabrá el sistema empleado para el hundimiento, aunque se sospecha que abrieron una gran vía de agua en el casco para llevarle a pique.

La patrullera del Instituto Armado, en el lugar del hundimiento. GONZALO GARCÍA - Aldán
La patrullera del Instituto Armado, en el lugar del hundimiento. GONZALO GARCÍA
 

Tras dar por perdida la carga, los tres sudamericanos se lanzaron al mar en busca de la costa, que estaba muy cerca. La cercana playa de O Foxo distaba solo unos metros del lugar del naufragio. Dos de los sospechosos fueron detenidos, mientras que el tercero se mantenía en fuga a última hora de la tarde del domingo, aunque con pocas opciones de huir: la Guardia Civil controlaba cada persona y vehículo que abandonaba la escarpada costa de Aldán y, salvo que se dirigiese a los acantilados de Cabo Home, hacia el Sur, no tenía escapatoria.

REFLOTAR. La jornada de este lunes vuelve a ser intensa en Aldán. Las labores para tratar de reflotar el narcosubmarino se han reanudado a primera hora de la mañana en medio de un gran dispositivo de seguridad.

Agentes de la Guardia Civil, la Policía Nacional y el servicio de Vigilancia Aduanera se encuentran en la zona para intentar reflotar el submarino e incautarse de la droga, y han bloqueado el acceso a la playa.

De momento, las autoridades esperan la llegada de un buque para colaborar en las labores de reflotar el navío y prevén ofrecer información pormenorizada cuando puedan acceder a su interior y hacer un recuento de la cocaína, aparentemente de gran pureza, que alberga.

Durante la jornada se espera la presencia de todos los medios del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil, que ya trabajaron este domingo en la zona sin poder reflotar el aparato. Una embarcación de Salvamento Marítimo, la patrullera Corvo Mariño del Instituto Armado y una de las lanchas del Servicio de Vigilancia Aduanera se mantienen en las inmediaciones, dispuestas para entrar en acción cuando sean requeridas.

SOSPECHOSOS. A partir de este momento se abre una nueva fase para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, de quien depende el ECO Galicia, y la Udyco de la Policía Nacional, tienen un ramillete de sospechosos con capacidad para introducir un alijo de tales dimensiones de lo más reducido.

Solo tres grupos activos y que nunca han podido ser desmantelados hasta el momento, con base en la comarca de O Salnés, pueden afrontarlo. Ellos y uno más: José Ramón Prado Bugallo, Sito Miñanco. En su caso, sin embargo, debería hacerlo desde prisión. Para él, algo factible.

En el recuerdo. Artilugio casero en el año 2006
En el año 2012, el Tribunal Supremo condenó a seis narcotraficantes gallegos a penas de prisión por estar detrás del primer intento de utilizar un submarino para transportar droga en las Rías Baixas.

Aquel caso, que volverá a la memoria de los más expertos, poco tenía que ver con el del domingo, pues se trataba de un artilugio fabricado en Galicia con poco presupuesto y que ni siquiera pudo abandonar la ría de Vigo, mientras que el que este lunes será reflotado atravesó el Atlántico de Oeste a Este.


AÑO DE RÉCORD. MÁS DE 10.000 KILOS DE COCA INCAUTADOS EN LA PROVINCIA

Por todas las vías imaginables y tras el trabajo de las diferentes unidades policiales con presencia en las Rías Baixas. El año 2019 se ha convertido, tras el alijo interceptado este domingo en el submarino de Aldán, en el más prolífico de la década en cuanto a incautaciones de cocaína en la provincia. Por barco, por contenedor, en dobles fondos, a través de veleros, en la cocina de un pesquero..., todas estas vías han sido utilizadas en los últimos meses en Pontevedra, y todas ellas han salido a la luz merced a la extraordinaria labor de la Policía Nacional y de la Guardia Civil.

El año comenzó con la interceptación de una docena de contenedores en el Puerto de Marín que llegaban a Galicia con pasta base para la elaboración de cocaína (hasta 3.000 kilos, en aquel caso), escondida entre harina de palmiste. La Sección de Cocaína de la Brigada Central de Estupefacientes fue la encargada de la investigación, que incluyó la detección de un laboratorio en Valencia donde se refinaba la mercancía.

En los meses siguientes destacó la caída de hasta dos barcos entre las islas Canarias y Cabo Verde, cada uno de ellos con 1.500 kilos de droga. La operación Beluso fue una de ellas, con Salvador Dios, vecino de Bueu, implicado, supuestamente, en uno de los narcotransportes. En ambos casos, el operativo corrió a cargo de la unidad Greco Galicia con base en Pontevedra.

Aún antes del período estival llegaría otro gran golpe al narcotráfico gallego. Un barco vigilado por el Equipo Contra el Crimen Organizado de la Guardia Civil, el Servicio de Vigilancia Aduanera (que fue el que presentó el hallazgo) y la Policía Nacional, de nombre Gure Leire, fue interceptado y trasladado al Puerto de Vigo con 2.500 kilos más de droga. Durante el verano, la operación más destacada volvió a estar liderada por el ECO Galicia, con la detención de Manuel Osorio, presunto socio de El Burro, en relación con más de 300 kilos de droga que fueron aprehendidos cerca de Oporto.

En las últimas semanas, el foco volvió a ponerse en el Puerto de Marín, con la intervención de dos cargamentos, ambos por el sistema de gancho ciego (no pudieron ser identificados los destinatarios y nadie resultó detenido). El más reciente, hace apenas dos semanas, alcanzó los 600 kilos, que transitaban de puerto en puerto mezclados entre bananas.

Mientras sigue el desarrollo de la operación del submarino, en la que no se descartan nuevas detenciones, las autoridades trabajan en varias investigaciones más, incluida una 500 kilos de coca incautados en una nave de O Morrazo, que ha vuelto a ganar peso entre las zonas predilectas de los narcos para introducir la cocaína.

Hunden un submarino cargado de cocaína en las costas pontevedresas