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ALBERTO NÚÑEZ FEIJÓO | PRESIDENTE DE LA XUNTA DE GALICIA

"Esta crisis demostró que nuestra inversión sanitaria todos estos años mereció la pena"

Alberto Núñez Feijóo (Os Peares, 1961). PEPE FERRÍN (AGN)
Alberto Núñez Feijóo (Os Peares, 1961). PEPE FERRÍN (AGN)
El candidato del PP deG se embarca en su cuarta campaña electoral sin mucho tiempo para ello: hay que vigilar de reojo la evolución del coronavirus y meterse de lleno en la gestión de la nueva normalidad.

FEIJÓO CREE que Galicia superó la prueba de la pandemia, mientras que achaca al Gobierno central su retraso a la hora de actuar.

¿Por qué se toma la decisión de salir antes del estado de alarma?
Primero, porque epidemiológicamente Galicia está en una situación que ya me gustaría tener para los próximos seis meses, con un porcentaje de infección por debajo de uno por cada 100.000 habitantes, cuatro veces menos que España. Y segundo, porque nuestra legislación sanitaria nos permite trabajar con todas las cautelas necesarias sin necesidad de un estado de alarma. Así que si podemos incrementar el aforo en comercios, restaurantes y otros negocios y garantizar así el trabajo de muchos autónomos, siempre bajo criterios sanitarios, hagásmoslo. Es nuestro deber.

Galicia gestionará desde mañana su nueva normalidad. ¿Bajo qué premisas lo hará?
La de la garantía sanitaria. Yo solo tengo un compromiso: actuar conforme a criterios epidemiológicos y clínicos. Si tenemos que ir para atrás y cerrar un restaurante, un hotel, un bar o incluso afectar a un municipio entero lo haremos. Pero si mantenemos las vacunas conocidas del distanciamiento, higiene y mascarillas entiendo que podemos tener éxito. ¿Por qué Galicia sale antes? Porque el comportamiento ciudadano fue impecable y porque la capacidad asistencial instalada garantiza que podamos hacer PCR no solo a sospechosos sino a todos los contactos y en horas, no en días.

La oposición dice que la buena situación gallega es porque el virus llegó más tarde.
Si llegó más tarde tendríamos que haber salido más tarde, ¿no? Hay un dato fundamental que es el número de fallecidos por contagio: en Galicia es la mitad de España y tanto nosotros como Canarias tuvimos la tasa más baja durante los tres meses; y Canarias está en medio del Atlántico, mientras nosotros estamos en la Península. Si una cosa la hacemos mejor, ¿por qué la oposición no se siente igual de satisfecha que la mayoría de los ciudadanos? Llegamos a tener mil infectados en residencias de un censo de 25.000 y ahora quedan 17, así que alguna cosa habrán hecho bien los sanitarios y responsables de servicios sociales. Tenemos instaladas máquinas PCR con enorme capacidad que multiplicamos por cinco y pasamos de 160 camas Uci a poder desplegar más de 500. Creo que el personal sanitario y de servicios sociales se merece un respeto. Yo me siento orgulloso.

Le temo porque el virus importado va a entrar y si hay relajación o irresponsabilidad podemos tener algún susto

Fernando Simón felicitó a Galicia. No es un elogio cualquiera...
Pues sí. El mismo día que la oposición me pedía cuentas porque íbamos a proponer levantar el estado de alarma una semana antes, el máximo responsable del Gobierno de la pandemia dijo que la gestión sanitaria de Galicia era excelente. Pero yo añado: eso era lo que nos venían diciendo en privado en las últimas semanas. Y le honra que lo hiciera público.

¿Qué hubiese cambiado ahora echando la vista atrás?
Quizás haber salido con mayor contundencia a partir del 27 de febrero. En esa fecha creamos la comisión del Covid-19 y el 1 de marzo empezamos a comprar respiradores y contratamos a los primeros 60 profesionales de los 1.700 que incorporamos en esta crisis. Pudimos actuar con mayor contundencia verbal, pero si las autoridades sanitarias que tenían toda la información no activaban nada parecía que había que ser prudentes. Pero en general estoy satisfecho. Primero, del comportamiento de toda la población, ya que las conductas temerarias fueron excepcionales; después, de todo el personal sanitario, que puso en riesgo su vida y que no podían volver a casa o si lo hacían tenían que encerrarse sin ver a sus hijos o sus parejas; y por último del personal de servicios sociales, que se puso a nuestra disposición cuando lo llamamos. Todos ellos merecen un reconocimiento y me produjeron una satisfacción que no es fácil de olvidar.

También ayudaron empresas.
Recibimos muchos donativos. Y es verdad, no me importa decirlo, que Inditex fue clave en esta pandemia, para Galicia y para España. Pusieron sus contactos y sus proveedores a disposición de las autoridades sanitarias, mandando dos cargueros a la semana con toneladas de material sanitario. También las empresas de la construcción, alimentación, las cofradías de pescadores, lonjas... Desde el que donó 100 mascarillas al que donó 10 millones de euros. Yo intenté enviarles una carta de agradecimiento y lamento si no le llegó a todos.

¿Tuvo miedo a que el sistema sanitario llegase a colapsar?
Sí. Hubo miedo porque la peor de las previsiones implicaba llegar a 600 camas Uci. Lo que ocurre es que de las tres hipótesis de ataque del virus que manejamos al final se produjo la mejor, del 15%, por lo que lo resolvimos sin problema. Para la siguiente, del 20%, estaríamos muy justos; y no soportaríamos el peor escenario, del 30%, por lo que decidimos desplegar los hospitales de campaña de A Coruña y Santiago.

La contabilidad creativa del Gobierno rompe cualquier principio moral, por respeto a las víctimas y a sus familiares

¿Falló la gestión de la pandemia en las residencias?
Con carácter general, no. Hay un 0,07% de infectados actualmente y 272 fallecidos y si lo comparamos con lo que nos correspondería por población mayor de 65 años estamos en un tercio. Hay alguna residencia en la que hay que saber por qué hubo un contagio tan intenso, pero con carácter general las residencias públicas, privadas y de entidades sociales no fallaron.

¿Aprobó el Gobierno central en su gestión de esta crisis?
Creo que cometió tres grandes errores. Uno fue el retraso en activar la alerta sanitaria, diez días que resultaron determinantes. Fuimos las comunidades, en concreto Euskadi, Madrid y Galicia, las que suspendimos las clases el día 12 y aprobamos la alerta sanitaria el día 13, en nuestro caso todavía sin fallecidos, y empujamos al Gobierno a tomar la decisión. Creo que los españoles merecemos una explicación de por qué ante los casos de coronavirus y las manifestaciones contundentes de la OMS ya desde el 30 de diciembre el Ejecutivo no haya actuado hasta la noche del 14 al 15 de marzo. El segundo error fue asumir como mando único las compras sanitarias durante una semana, lo que retrasó mucho la llegada de protecciones para personal y pacientes. Y el tercero: la cogobernanza brilló por su ausencia salvo en las dos últimas semanas. Pero ahora las comunidades somos las responsables únicas en la fase más crítica, la reapertura al 100%, y tenemos que asumirlo sin siquiera un plan de rebrote nacional. Pero también tengo que decir que nunca un Gobierno se había enfrentado a algo así, que es mucho más fácil hablar que decidir y que no es sencillo para un Ejecutivo sin experiencia el papel que le tocó.

¿Y el baile de números?
Parece difícilmente explicable. Esa contabilidad creativa del Gobierno es otra de sus grandes lagunas. Por respeto a los muertos y a las personas que no se pudieron despedir de sus seres queridos, que ni siquiera aparezcan como fallecidos rompe cualquier principio moral. Además, es un error desde el punto de vista reputacional para España, porque cuando países de todo el mundo no se fían de nuestros datos oficiales significa que no se fían de nuestra seguridad. Y es incomprensible, porque las comunidades dieron 11.000 o 12.000 fallecidos más que el ministerio cuando este solo tiene los datos que recibe de las autonomías. ¿Por qué no se limita a dar esas cifras? Si además, cruzando los datos de mortalidad del Ine de estos tres meses en los últimos años se ve la descompensación. Todo se acabará sabiendo.

Le acusan de haber sido muy beligerante con Pedro Sánchez.
​Siempre estuve a las órdenes del presidente Sánchez, nunca puse en cuestión el mando único, realicé aportaciones, jamás dije en público nada que no hubiese propuesto antes en la conferencia de presidentes y siempre agradecí que se cumplieran algunas de nuestras sugerencias. Mi lealtad fue inquebrantable. Pero la crítica constructiva es mi obligación: decir que el rural no puede manejarse igual que el centro de Madrid, o que no tiene sentido que un señor pueda pasear a su perro pero no a su hijo una hora en la calle, que no había que llevarlos a supermercados y farmacias sino alejarlos, o que los ayuntamientos de menos de 5.000 habitantes no se pueden contar agrupando todas las aldeas... Mi obligación es decir que, así como las primeras prórrogas del estado de alarma fueron correctas, tendría que haberse dictado una norma sanitaria que ahora echamos de menos para, por ejemplo, controlar la movilidad, porque a lo mejor Madrid o Barcelona no pasan a la fase 3, pero el día 21 acaba la alarma y habrá libre circulación.

Si hay una cosa que en Galicia hicimos mejor, ¿por qué la oposición no puede alegrarse como el resto de los ciudadanos?

¿Le teme al verano?
Sí. Porque el virus intracomunitario lo hemos testado, pero el importado va a entrar. Si todos tenemos los mismos comportamientos responsables que mantuvimos tendremos mejores datos, pero si hay relajación o irresponsabilidad tendremos algún susto.

¿Qué lección saca de todo esto?
Que tenemos un pueblo que fue capaz de sorprender a la mayoría de España. Hoy Galicia es una nacionalidad histórica reconocida por el comportamiento responsable de sus ciudadanos, por sus servicios públicos y por la profesionalidad y rigor de sus profesionales clínicos y sociales. Hubo comunidades que nos pidieron nuestros protocolos para centros de día, circuitos Covid-19 en hospitales, Atención Primaria, comercio... Se demostró lo que invertimos en el Hula, el Cunqueiro de Vigo, las ampliaciones de A Mariña, O Salnés, Ourense o A Coruña.... que todo eso mereció la pena. Galicia redescubrió sus propias posibilidades y ganó en autoestima. Demostramos al resto de los españoles que sabemos organizarnos.

Elecciones | "Me preocupa que se esté asustando a los mayores"

¿Cuándo decidió la fecha de las elecciones?
Cuando vimos que la curva empezó a vencerse, después de todo lo que aprendí en el comité clínico sobre la posibilidad de rebrotes y, sobre todo, cuando tuve el dato del estudio serológico. Ahí empezamos a comprobar que estábamos ‘limpios’, como se dice en lenguaje clínico. Hay que recordar que yo no convoqué elecciones por capricho sino que reactivé unas ya convocadas que, por responsabilidad, deben de hacerse ahora, porque a lo mejor si las dejamos para el otoño tenemos muchas posibilidades de que no se celebren.

Parece que ahora la evolución sanitaria avala esa fecha del 12-J.
Lo que dice todo el mundo es que ahora estamos mejor y tenemos una situación, dentro de la incertidumbre, menos incierta de la que tendremos en verano, septiembre y octubre.

Siempre digo que no hay un camino más recto para perder unas elecciones que hacerle caso a unas encuestas positivas

Las encuestas del 5-A pintaban un buen panorama para el PPdeG y las de ahora, todavía mejor. ¿Lo reforzó la gestión de esta crisis?
Se lo diré el 12 de junio cuando hagamos el recuento. Las encuestas, encuestas son y yo siempre tuve muy claro que no hay camino más recto para perder unas elecciones que hacerle caso a unas encuestas positivas. Que los gallegos vayan a votar y yo estoy a su disposición. Nos aseguraremos de que lo hagan de forma segura y para ello estamos habilitando los colegios con especialistas en riesgos laborales que los visitan uno a uno. A partir de ahí, que la gente decida si queremos salir y volver a levantarnos juntos de esto, porque ya acreditamos que tenemos experiencia en hacerlo.

Serán unas elecciones innovadoras en muchas cosas. ¿Son por ello más impredecibles?
Sí, sin duda. Serán innovadoras en la activación de militantes y simpatizantes, se usarán más las videoconferencias para comunicarse, los mítines no podrán ser multitudinarios y habrá normas de seguridad e higiene. Pero creo que esto vino para quedarse un par de años. Galicia y Euskadi tan solo nos hemos anticipado a lo que van a ser otras elecciones.

¿Le preocupa que no vaya a votar la gente mayor?
Me preocupa que haya políticos que intenten meterle miedo a los mayores. Es un tic antidemocrático peligroso. Pero yo estoy convencido de que de aquí al 12 de julio la gente se irá dando cuenta de que ir a un colegio electoral tiene menos riesgo que algunas de las actividades sociales o de esparcimiento que estamos realizando ahora, un mes antes.

¿Asume que, si gana, volverán a colocarlo en Madrid?
Bueno, durante una semana, supongo [risas].

Los políticos que nos precedieron eran mejor que nosotros. ¡Ya está bien de mediocridad, de algarabía y de gallinero

Otra teoría política que circula por ahí: a Pedro Sánchez le interesa que Feijóo gane en Galicia para que siga siendo el contrapeso interno de Casado en el PP.
¡Pues lo disimula muy bien, no! Yo con Alcoa espero que rectifique, y con la industria conservera y las empresas de la zona marítimopesquera también, y con Endesa As Pontes, y con asuntos que parecen menores pero no lo son: de 60 millones de ayudas para el sector del vino en España, Galicia recibe 300.000 euros. Así que esas teorías no dejan de ser comentarios. Aquí lo importante es que los gallegos decidan el 12-J en libertad.

Usted dijo "¡basta ya!" hace unos días ante el espectáculo político vivido en el Congreso. No es la primera vez que denuncia este tipo de actitudes.
Creo que estamos pasando una etapa política en España mala. Hay que reconocer que los políticos que nos precedieron eran mejor que nosotros, y digo nosotros porque me incluyo. ¡Ya está bien de mediocridad, de algarabía y de gallinero! A Podemos, ERC, Bildu y PSOE, posiblemente por ese orden, les gusta la crispación, llegaron así al poder y quieren usarla ahora para mantenerse. Mientras me pregunta por eso no se habla de que el Banco de España dice que subiremos del 24% de paro, que el PIB bajará un 15% o que seremos el país de la OCDE con mayor recesión económica, lo que significa más paro, miseria y vulnerabilidad. Esos partidos hacen un exabrupto y así van pasando un par de días a la semana mientras se oculta la realidad de las cosas.

Pero el PP de Casado tampoco parece encontrar su sitio.
El PP, durante tres estados de alarma sin excepción, dio un cheque en blanco al Gobierno. En el cuarto le avisó de que era necesario activar una legislación sanitaria porque no se podía seguir todo el tiempo en alarma y a partir del quinto dijo que no a las prórrogas. Es verdad que Podemos cae a veces en la tentación de ponernos a la altura de la crispación que emana del Gobierno, pero el PP demostró dos cosas: ser la oposición más responsable del Congreso y tener unos presidentes autonómicos leales al Gobierno. Mi pregunta es: ¿qué hubiese ocurrido si el PP dictase durante tres meses un estado de alarma? ¿Qué habrían votado Podemos, PSOE y el resto de partidos en la oposición? Conviene que la gente reflexione sobre estas preguntas. Yo lo tengo claro: el PP tuvo un planteamiento más responsable del que tendrían PSOE, Podemos y los independentistas y nacionalistas.

¿Cuánto durará la legislatura?
Quien tuvo la clave de la legislatura fue Podemos y la sigue teniendo. ¿Cuánto aguantará el Gobierno? Lo que Podemos quiera. El presidente Sánchez tomó una decisión muy arriesgada que fue pactar con un partido atípico en la UE y con ideología antieuropea, y además con unos socios parlamentarios antiespañoles. Es un Gobierno no homologable en la Unión Europea y en una época de pandemia económica y social es algo arriesgadísimo.

"Sí que se puede salvar Alcoa; Zapatero y Rajoy la mantuvieron" 
Se le ve muy preocupado por la economía. ¿Habrá recortes y se volverá al escenario de 2010?
En Europa, en este momento, cada país está centrado en su economía y aplicando recetas como vacaciones fiscales, inyección de incentivos..., aunque en España no, por cierto. Y después Europa no nos va a regalar ni un euro y el dinero que nos preste querrá que se lo devolvamos. Así que eso de que España recibirá 140.000 millones y ya está... ¡ojalá! Es hora decirle a los españoles que vamos a vivir unos trimestres llenos de dificultades.
¿Tiene salvación Alcoa?
Si el Gobierno quiere, sí. Zapatero mantuvo Alcoa, Rajoy heredó una deuda de 30.000 millones con las eléctricas y aún así encontró un traje para Alcoa... Me hace gracia que ahora el Gobierno le dé 38 millones en dos años a la empresa y diga que hace mucho por Alcoa, cuando nosotros financiábamos la tarifa con 190 millones de euros al año. Aquí o el precio de la luz es compatible con la producción de aluminio o cualquier empresa cierra; no podemos obligar a nadie a producir a pérdidas. El Gobierno se desentendió de sus compromisos, adquiridos ante mí y los trabajadores en la propia factoría. Lo que debe aclarar es si quiere mantener la única fábrica de aluminio primario de España, declarada actividad esencial, sí o no. Por sus actuaciones parece que no; por sus palabras parece que sí. Hay que poner la luz a 35-38 euros el megavatio o se cargarán A Mariña y cometerán el mayor error industrial de los últimos 40 años en Galicia.
No es Alcoa la única amenaza industrial que tiene Galicia.
Claro. Sobre el forestal y Ence la amenaza está encima de la mesa, la misma que para otras 100 empresas con 5.000 puestos de trabajo de la zona de dominio marítimo-terrestre. El Gobierno decidió no ampliar sus concesiones, luego lo dejó sin efecto, en la ley de cambio climático vuelve a introducirlo y ahora nos dice que lo va a pensar... ¡No podemos seguir así, con esta planteamiento ideológico de la industria y la energía! Alemania tiene 40 térmicas y acaba de abrir otra mientras aquí las cerramos.

"Esta crisis demostró que nuestra inversión sanitaria todos estos...
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