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El misterio templario de Allariz

En Santa Mariña de Augas Santas, Allariz, se encuentra una de las construcciones más misteriosas de nuestro país, la Basílica de la Ascensión, también llamada de la Asunción. Misteriosa es por muchos motivos: en primer lugar porque fue construida por los templarios. Todo lo que se refiere a la Orden del Temple suele rodearse de misterios y teorías, por lo general falsas, como que viajaban regularmente a América, donde explotaban minas de oro y plata, una mentira gordísima.

El misterio templario de Allariz. MARUXA

Otro de los grandes misterios de esta construcción es que se dejó a medio hacer. Es una basílica inacabada, que afortunadamente se conserva tal como la dejaron los constructores antes de abandonarla. Y luego tenemos lo que hay bajo ella: una cripta reutilizada por los templarios para la oración y algunos enterramientos y un horno con piscina, cuya finalidad no está del todo clara: hay quien dice que era un centro ritual con horno crematorio y hay quien sostiene que era una sauna. Como no hay pruebas de una cosa ni de la otra, yo creo más bien en lo de la sauna, más que nada porque antropólogos, arqueólogos, estudiosos e historiadores están empeñados en que nuestros antepasados celtas sólo sabían pelear y rezar a sus dioses paganos, cosa que obviamente es falsa. A ver por qué no podían haber disfrutado de una sauna. Para sus rollos paganos ya tenían la cripta.

Los defensores del horno crematorio lo que hacen es comprar la leyenda de Santa Mariña, la primera santa gallega, cuyos restos reposan en una iglesia cercana, dedicada a su advocación y por tanto consagrada bajo su nombre. Dice la leyenda que Santa Mariña era una joven hermosa convertida al cristianismo. Un romano, Olibrio, trató de seducirla y al no conseguirlo la mandó quemar en el horno castrexo, pero la chica no se quemaba pues era una mujer incombustible, así que la decapitó. La cabeza salió despedida y rebotó en tres lugares en los que brotaron fuentes, de ahí el nombre de Augas Santas.

Volviendo a los templarios, tenían presencia en Galicia como en toda Europa. Cuando fueron disueltos, perseguidos y asesinados, en 1312, solamente Portugal les dio cobijo con dos condiciones: una que cambiaran su nombre por el de Orden de Cristo; y dos, que adaptaran sus estatutos para depender de la Corona portuguesa, cosas las dos que aceptaron de buen grado. Uno de los primeros maestres de la Orden de Cristo fue el gallego Nuño Freire de Andrade, familia muy ligada a la Orden del Temple. En los moimentos funerarios y en otras construcciones de los Andrade abundan las referencias templarias, como el Sello de Salomón. Los Andrade, además de grandes constructores fueron los herederos de las propiedades del Temple en Galicia, por lo que es más que probable que la Basílica de la Ascensión fuera ordenada por alguno de los miembros de la poderosa familia.

Hay más misterios en torno a esta basílica a medio hacer. Uno de ellos, el lugar elegido. Cierto que el cristianismo tenía la costumbre de cristianizar antiguos lugares paganos, de ahí la reutilización de la cripta castrexa, pero precisamente porque ya estaba el lugar en su poder no parece tener mucho sentido montar una basílica encima cuando al lado ya había una iglesia formidable. Tampoco queda claro por qué abandonaron la construcción. Una teoría que parece bien fundamentada propone que la obra se dejó cuando los templarios fueron disueltos. Tiene sentido, pero eso no explica por qué los Andrade no continuaron la obra. Tenían el control de la Orden de Cristo portuguesa, dinero de sobra para acometer la obra y eran los titulares de todas las antiguas propiedades del Temple. Ni los templarios ni los Andrade eran gente de dejar las cosas a medias.

Los Andrade estaban muy comprometidos con su condición de templarios. Aparte de la simbología que empleaban, hay casos como el de Fernán Pérez de Andrade O Boo (había otro que era O Mao), que mandó enterrase a la manera de los caballeros templarios, sin ataúd. En el mismo testamento, dictado 80 años después de la disolución del Temple, ordena "tirar pesquisa" para hacer un registro de "quaes eran as herdades et chantados et vyñas e casas e outras cousas que peertescían e foran da Orden do Temple". No quería que a sus herederos se les escapara ni un solo metro cuadrado de lo que les pertenecía.

La basílica inacabada, la cripta y el horno, que usted visitará si es una persona responsable, valen la pena. Hay una ruta senderista estupenda y bastante llana, lo digo porque a usted como a mí no le agrada subir cuestas. Mientras pasea en un entorno muy bien conservado, podrá admirar además un castro construido en dos fases, la primera prerromana y la segunda no; los restos de una mansión también romana y todo lo relacionado con la leyenda de Santa Mariña.

Todo está allí hecho una preciosidad y de paso se baja usted a Allariz, que está ahí al lado, se bebe a mi salud una cerveza Dama Alaricana y se me pone a admirar esa villa, que es de lo mejor que ha dado este país. Y hágalo ya, que en verano el calor puede ser infernal. No sé para qué los castrexos hicieron un horno en un lugar tan ardiente, dicho sea de paso.

El misterio templario de Allariz