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Nosotros y los otros

NO, NO VA a ser una legislatura fácil. La prueba de esa dificultad es que Pedro Sánchez ha tenido que formar un Gobierno con veintitrés ministros incluidos cuatro vicepresidentes. Y sobre todo que algunos ministerios están repetidos, es decir, se han quitado unas competencias a unos para inventarse otros y que así los dirigentes de Podemos se sienten en el Consejo de Ministros. No preguntaré cuanto nos cuesta esta inflación de ministros y nuevos cargos públicos, pero si diré que está por ver que al final el Gobierno funcione con cierta coherencia.

Pero sobre todo, no sé a ustedes, lo que me parece más inquietante es el clima político que se ha instalado en nuestro país. Un clima de enfrentamiento, de ellos o nosotros, en el que quien no piensa como nosotros pasa a ser un adversario al que despreciar y batir.

Les he contado en alguna ocasión que durante muchos años ejercía como cronista parlamentaria y por tanto he asistido a debates durísimos en el Parlamento. Pero una cosa es la dureza de fondo de un argumento y otro es el desprecio, la chulería y el insulto con que se las gastan muchos de los nuevos diputados.

Tengo grabada en la retina la intervención de la diputada de Ezquerra, Monserrat Bassa, insultando a los socialistas a los que calificó de verdugos, para decir a continuación que le importaba un bledo la gobernabilidad de España, etc, etc, etc. Lo malo es que la señora Bassa es socia del nuevo Gobierno de España.

Ya en la legislatura anterior, algunos de los nuevos se comportaron como si estuvieran en una asamblea de la Universidad en vez de mostrar respeto por la Cámara que nos representa a todos, insisto en lo de a TODOS los ciudadanos.

Las formas son imprescindibles en una democracia y los representantes públicos tienen la obligación de ser educados y mantener las formas. Pero esta legislatura no ha comenzado mucho mejor, los insultos, las descalificaciones, el odio que no han disimulado algunos de los nuevos representantes contra quienes no piensan como ellos, es algo que no es baladí.

Hay políticos que en su discurso despojan a sus oponentes de cualquier valor, hablan de los otros como si fueran demonios hechos carne. Y ojo, esos discursos intolerantes los hemos escuchado desde posiciones políticas distintas, de gente que se dice de izquierda y de gente que es de derechas.

La polarización de las posiciones políticas ha dejado huérfanos a una inmensa mayoría de ciudadanos que no se sienten identificados con los maximalismos ni de unos ni de otros.

Ciertamente Pedro Sánchez ha demostrado ser un tipo resistente pero va a necesitar más que resistencia para que la sociedad española no se parta en dos, algo que se había superado durante la Transición pero ahora muchos de los nuevos actores de la política se empeñan desandar el camino andado.

Nosotros y los otros
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