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Buena suerte y hasta luego

El último en caer en la hoguera ha sido Calamaro, al que tras unas palabras que lo relacionaban con Vox lo han convertido en la nueva diana de la izquierda moralista y censora

Andrés Calamaro, durante una actuación. AEP
Andrés Calamaro, durante una actuación. AEP

“Las elecciones más importantes en la historia de la democracia española”. Uno lee este tipo de consignas en los últimos días y no sabe si sonrojarse ante el cretinismo historicista que nos domina o reírse de la sumisión que mostramos ante el ‘show’ en el que se ha convertido esta farsa

Llegamos con este panorama a la jornada de reflexión, que se divide en dos: el debate cainita de la sobremesa con familiares y la noche picante que desembocará en una mañana borrosa en el colegio electoral. Este final supondrá que has sido alcanzado por una de las flechas del Cupido del voto que se han encargado de bombardear los justicieros sociales desde hace un mes.

“Vota, por favor”, “no tires un derecho que nos ha costado tanto conseguir, vota”, “no seas vago, ni caprichoso, vota”, “aunque no te represente al 100% debes votar al menos malo”, “vota por lo colectivos indefensos”, “vota por la patria española”, “vota para que los canallas comunistas no tomen el poder”, “vota para que los fascistas no nos hagan volver al armario”, “vota, vota, vota, vota, vota”. Hasta empachar.

El problema es que nadie parece percatarse de que el que gane, tendrá que gobernar para TODOS

Qué cantidad de mensajes tan falaces y al mismo tiempo tan irrespetuosos con una opción política consciente, madura y legítima como es la abstención. No deja de ser un reflejo de una democracia infantil que se basa en el odio exacerbado al diferente y en adoctrinar desde el miedo. “¡Qué viene el lobo!”

Nuestra realidad se ha convertido en un plató de televisión en el que todos gritamos sin entendernos, dominados por una crispación que nos hace saltar sobre cualquier ‘tertuliano’ que no piense como nosotros.

El último en caer en la hoguera ha sido Calamaro, antes le había tocado a Serrat o Sabina. Unas palabras suyas, que hemos aprovechado los medios para relacionarlo con Vox, lo han convertido en la nueva diana de la izquierda moralista y censora. Incapaz de apreciar la obra de un artista, no ha tardado en denunciarlo como un ignorante, un fascista y en renegar de cualquier pieza que haya creado el argentino. Supongo que La Flaca será el nuevo Novio de la muerte para algunos.

Es preocupante el clasismo que destila ese sector al que ya llaman la ‘izquierda Malasaña’. Señalan al diferente y al que consideran “inculto”, reservándose la intelectualidad y las artes para ellos. Un poco de la ‘kombuchita’ del gran Ignatius Farray no les vendría mal.

Podrían apreciar así, a pesar de no compartir nada con ellos ideológicamente, que personajes como Antonio Escohotado, Sánchez Dragó o Morante de la Puebla no destacan por tener un perfil zafio. Pero esto se ha convertido en una lucha de trincheras en la que todo se rige por el dogma.

Escuchando al cura y a sus fieles ovejas uno se pregunta si por un lado tenemos un plan de gobierno mediante el cual se crearán campos de reeducación y trabajo para la ingente cantidad de ‘iletrados’ y vagos que al parecer tenemos en España. O si por el contrario  estarán los ‘otros’, que directamente expulsarán a inmigrantes, ‘progres’, homosexuales y a todo aquel que no comulgue con la fe cristiana y patriótica.

Menos mal que sabemos que es todo palabrería electoral con la que crear un ambiente de confrontación. El problema es que nadie parece percatarse de que el que gane, tendrá que gobernar para TODOS, los suyos y los ‘enemigos’. 

Por ello recomiendo que en esta jornada de reflexión todo el mundo se tome una tila y se despreocupe un poco. Las que van a seguir mandando son las multinacionales y los bancos, tu voto no es vital y tu ídolo político no es un elegido por la gracia del Espíritu Santo. Quédate tranquilo con tu decisión y con la conciencia en paz, sin arremeter contra el que no piensa igual que tú. Y como diría el ‘nazi’ de Calamaro, “buena suerte y hasta luego”.

Buena suerte y hasta luego
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