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Arrastrar los pies

A LA PROFUNDIDAD y amplitud de cambio, o de demanda de transformaciones, en que está inmersa la sociedad no se le da respuesta solo con cambio de consignas, píldoras de estrategia electoral o caras nuevas con discursos viejos. Ni valen ya los balances triunfales, todo lo reales y merecidos que se quiera, del presidente del Gobierno en materia económica.

Les falta, como al de este viernes, la autocrítica o el reconocimiento de los males que generó la política anticrisis practicada por imposición de los prestamistas alemanes. Mientras, el balance que este viernes hizo el líder de Ciudadanos sobre el año político que termina merecería una mínima atención por los dos partidos —PP y PSOE— que marcaron tres largas décadas de poder. Una atención que se justifica por el resultado que obtuvo en las elecciones catalanas. Suma más diputados Ciudadanos que populares y socialistas juntos. Pero no solo por esa victoria electoral merece ser tenido en cuenta el balance de Rivera.

Parece gráficamente correcta la descripción de que los pilares del bipartidismo tradicional, los dirigentes de populares y socialistas, arrastran los pies en su resistencia a los cambios para impulsar una regeneración de la vida política. Que no haya voluntad de afrontar algunos cambios, se entiende por los perjuicios personales que puedan causar a algunos políticos asentados en diferentes cementerios de elefantes o con canongías diversas que los acallan.

Lo que ya resulta dificil de entender es que no haya percepción en el aparato de PP y PSOE de la necesidad de afrontar los cambios. Parece imposible que no se sea consciente de que un modelo de ejercicio del poder ha cumplido su papel, y que para asegurar el tránsito con normalidad a una realidad nueva, que está ahí, para dar respuesta, no ya a la desafección sino al malestar político y social, deberían esos dos partidos asumir el liderazgo del cambio. Quien se resista a ver esta necesidad de liderar el cambio debería dar paso a otras sensibilidades. Son las que recoge el discurso de Rivera.

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