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Alcoa de nuevo

En Alcoa San Cibrao ocurrió lo previsto después de la pandemia: mercado paralizado, precio del aluminio a la baja y sobrecoste de la producción y esta empresa, receptora de subvenciones públicas, tampoco correspondió con el mismo compromiso que A Mariña tuvo con ella e inicia su retirada. Pero el problema nace en el Gobierno de España que incumplió todas las promesas. 

Alcoa sostiene el entramado económico de A Mariña y aporta un tercio a la economía de Lugo. «Si cae, caemos todos, porque todos dependemos de ella», decía un vecino con la tristeza en su rostro. Por eso, su crisis inunda la comarca de sentimientos de rabia, impotencia y dolor. 

Y de indignación por el abandono del Gobierno que en los dos años que lleva en el poder ‘no quiso’ aprobar el Estatuto para que las empresas grandes consumidoras de energía, como esta, tuvieran una tarifa para competir en igualdad de condiciones con sus homologas europeas. 

Aún queda tiempo para revertir la decisión empresarial, que parece firme, si el Gobierno quiere y ese debe ser el objetivo de las fuerzas políticas y económicas. Por tanto, hay que mantener ese hálito de esperanza. 

Ahora urge salvar esta crisis, pero sin llorar en las sillas de cubierta de ese Titanic que puede hundirse

Pero A Mariña —y Galicia— deben empezar a diseñar otro futuro industrial. Para ello, políticos, economistas, empresarios e inversores tienen que sentarse para redactar un 'plan estratégico' que defina la política industrial necesaria para hacer la transición hacia una economía distinta. 

Esta tierra, que cuenta con óptimas condiciones y grandes potencialidades, necesita potenciar y atraer industrias menos agresivas y más sostenibles en los campos de las tecnologías, la biomédica, la pesca, la madera, las nuevas energías, el ocio y de muchos más sectores en línea con la realidad de la nueva economía que ya está aquí. Si la transición se va haciendo con visión de futuro, rupturas como esta de Alcoa, la de As Pontes, Meirama —y de otras empresas que irán cayendo— serán mucho menos traumáticas. 

Ese es el camino de A Mariña. Además de su privilegiada situación, cuenta con un sector forestal más productivo que el de Finlandia o Suecia; con los puertos muy activos de Burela, Celeiro y Ribadeo; con la acuicultura y el eólico; con una agroindustria pionera en Galicia; con el caolín de Burela y la experiencia de Sargadelos… Y un paisaje de ensueño para atraer al turismo. 

Con esto y mucho más, A Mariña tiene futuro. Ahora urge salvar esta crisis, pero sin llorar en las sillas de cubierta de ese Titanic que puede hundirse. Es preciso buscar esas y otras alternativas para la comarca que sobrevivirá aunque desaparezca Alcoa.

Alcoa de nuevo
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