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En la gran feria otoñal

Lobos, jabalíes y zorros andaban en la larga mesa, por el número de platos variados del almuerzo, en la despedida en Mondoñedo de As San Lucas. Los caballos que bajaron del monte y vimos en la plaza de la catedral, con don Álvaro Cunqueiro en granítico testigo, regresaron ya al monte. Es el gran espectáculo del país para avanzar sin temores hacia el invierno. El raposo pasó por el gallinero de Emilio a dar cuenta de algunos gallos que cuidaba con mimo y mostraba con orgullo para las fiestas navideñas. El jabalí, o cocho, vino varias noches a levantarle las hileras de maíz y las judías que plantó una y otra vez al pie de la casa. Se ven desde la ventana, llegan hasta la pared de la sala en la que almorzamos. 

Es una conversación que corresponde en una feria histórica. El arranque de As San Lucas lo sitúan en el siglo XII. Deberíamos marcarnos, al menos los gallegos, la obligación de acudir a esta cita otoñal en Mondoñedo. La fusión con la ciudad es más propicia en esta época del año aunque siempre sea tiempo de pasear por la ciudad de don Álvaro Cunqueiro, sentir en sus rúas el peso de la historia y constatar en ella lo que somos como gallegos. No hay problema en incluir los ritmos y las charlas de los vocalistas de las orquestas que atronan con sus altavoces de potencia bélica, y peor música que la de Apocalipse Now. Son parte del paisaje festivo a la hora de situarse en la larga cola para comer el pulpo que sirven bajo un largo toldo de Mario de Viveiro. Esta fiesta es además el encuentro de las gentes del interior y la montaña con las del mar: Mondoñedo es capital de la Mariña central. 

Para saber lo que somos y confirmar que es obligado ir a Mondoñedo al menos una vez al año basta con pasar por el cementerio viejo, hoy un precioso parque como debieran ser los camposantos en Galicia, e ir reparando en alguna de las lápidas que recuerdan los nombres de quienes allí volvieron a la tierra que contribuyeron a dignificar. 

La conversación dominante de esta larga mesa de carnes, aves, cañas y tartas mindonienses la impone la actualidad. 

—O lobo matou onte outra xata. Xa van catro ou cinco en poucos días. 

La noticia estaba en la boca de la gente en la alameda de Os Remedios. Qué se puede hacer para proteger la ganadería y la producción agraria. Los contertulios de la sobremesa lo ven complicado: todo son prohibiciones y riesgos en forma de multas. 

—Está todo protexido menos a xente do campo. Nós vivimos antes e queriamos vivir agora disto. Cada vez é máis difícil. 

Emilio tiene, como su vecino al que invitó a compartir mesa, ganado vacuno en estabulación libre en el monte. Van a ir a comprobar si el lobo causó algunas bajas. Aprovecharán la subida para, a la vuelta, bajar el ganado a los pastos y prados que están en las inmediaciones de las casas como una medida, no segura del todo, de alejar las xatas y los xatos del ataque del lobo.

En la gran feria otoñal
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