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Si Buñuel hubiese cantado

Hace unos días leí que las personas pueden pensar de dos maneras. Una es como monólogo interno, donde dialogan varias voces creando un modo de razonar. La otra es como un conjunto de imágenes, casi un vídeo en el que imaginas tu vida y le das forma. Pero, ¿en qué idioma hablan estas voces? ¿nuestra mente crea películas propias?
Christine and The Queens.INSTAGRAM (@christineandthequeens)
Christine and The Queens.INSTAGRAM (@christineandthequeens)

PERTENEZCO a los segundos y me resultó curioso descubrir que alguien charlase con muchas personas dentro de sí. Considero que ambas cosas pueden ser simultáneas, pues explicarían los procesos creativos de muchos artistas. El nuevo proyecto de Christine and The Queens así me obliga a creerlo, La Vita Nuova es un EP (Spotify) y al mismo tiempo un corto surrealista (YouTube).

En apenas 20 minutos, Héloïse Letissier —nombre real de la cantante— condensa múltiples referencias de muchos países y demuestra que las voces que ayudan a pensar no siempre hablan nuestra lengua, así como que las imágenes que nos guían pueden carecer de significado real. Si el francés es el idioma de la danza y el italiano, el de la música; el inglés es el del mercado. Todos ellos conviven en La Vita Nuova.

Christine es desde hace tiempo una futura estrella, pero mientras ese porvenir no llega ella continúa buceando en la tristeza y el amor como sustancias propias del ser humano. En esta nueva ensoñación en tonos pastel deambula por las azoteas de París vestida de gala, mirando al horizonte pensando "esto jamás volverá a ocurrir". Entonces sus voces internas la poseen, las imágenes de su cabeza se superponen y comienzan a surgir muchas realidades.

Las imágenes que componen La Vita Nuova remiten a los amantes de Un chien andalou y al pensamiento surrealista de Buñuel, pero la historia se vertebra gracias a la obra de Dante con la que comparte título. Este poemario, el primer libro conocido del escritor clásico fiorentino, se centra en cómo la muerte de la amante tras un reencuentro platónico ocasiona el origen de esta ‘nueva vida’, a la que Christine recurre ahora como extrema necesidad.

Christine rompe cualquier barrera en este EP, es hombre y mujer, es la segunda venida de David Bowie a la Tierra y una máscara de teatro veneciano

En este torbellino de realidades paralelas comienzan a resonar ecos de Prince, Michael Jackson y Kate Bush. Entre melodías de piano clásicas que remiten a la chanson française emergen sintetizadores conocidos, ya oídos hace décadas, de aquella música disco italiana que llegó en algún momento sin que nadie supiese muy bien cómo. Christine rompe cualquier barrera en este EP, es hombre y mujer, es la segunda venida de David Bowie a la Tierra y una máscara de teatro veneciano.

Como si de un aquelarre se tratase, La Vita Nuova presenta una opulencia sonora y visual que profundiza en la idea del amante hasta convertirlo en un villano, una personificación del mal. Pero tal y como pasaba en la obra homónima de Dante, Christine debe honrar a su satanás personal tras haberlo rechazado, pues quiera o no, forma parte de ella. Aunque ha abierto los ojos, no es capaz de renunciar a su destino.

Sin embargo, la independencia no es compatible con el corazón roto y una desazón que te inmoviliza. El cuadro La pesadilla de Johann Heinrich Füssli muestra a un demonio sobre una joven adormilada a la que está poseyendo, pues la mujer está teniendo sueños eróticos. Aunque la escena es totalmente teatral, lo cierto es que esta reflexión sobre el miedo y la tristeza a la soledad está latente en La Vita Nuova, un castigo al deseo mientras se abre una pequeña esperanza.

El viaje que inicia en las azoteas parisinas persiguiendo al diablo desciende en sus infiernos íntimos hasta una sala de baile, un teatro, un palacio, unas bambalinas y una pista de baile

Esta cumbre de pensamiento, filosofía, literatura e imagen en Christine and The Queens es fruto de una reflexión constante sobre la identidad y los sentimientos. Desde sus inicios, la francesa reivindica su formación en literatura victoriana como un puente que la une a Lou Reed, Serge Gainsbourg o Alain Bashung, autores de letras complejas con los que ella se relaciona. "Mi composición no es algo entendible de manera inmediata", asegura habitualmente.

En la Francia que todavía reconoce a Polanski han surgido nuevas voces a las que atender. La Vita Nuova de Christine es una de ellas. El viaje que inicia en las azoteas parisinas persiguiendo al diablo desciende en sus infiernos íntimos hasta una sala de baile, un teatro, un palacio, unas bambalinas y una pista de baile para confesar: "Montañas. Montañas, montañas y montañas. Montañas, montañas, montañas. Montañas desde que nos conocimos".

El nuevo surrealismo parece que sí está atado a una verdad, pero no a una reconocible a simple vista. Las emociones irracionales nos remueven por dentro y, después de una época de ilustre razón, comienza el amanecer de las sensaciones. En este nuevo día el ser humano admite sus limitaciones y que no es solo pensamiento, sino que en sus adentros esconde sinceridad e incertidumbre sobre el mundo que le rodea.

Christine se abre para invitar al público a su tristeza inocente, casi como un espectáculo de mimo entre luz tenue, gas y bailarinas de Degas. "Gente, he estado triste", admite al inicio de La Vita Nuova. Aunque quizás no es ella, solo una de las voces en su interior que la ayuda a pensar.

Si Buñuel hubiese cantado
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