Pablo Junceda, director del Sabadell Gallego: "España seguirá creciendo de forma destacada en Europa"

Pablo Junceda durante su intervención. EP
El también director general adjunto de Sabadell resalta la fortaleza de la economía española frente a la "incertidumbre" global y advierte de la falta de rentabilidad de la IA

"España va bien. España ha sido, en 2025, la sorpresa entre las economías avanzadas con un crecimiento del 2,8 que ha superado con holgura todas las previsiones". Con estas palabras, Pablo Junceda, director de Sabadell Gallego y director general adjunto de Banco Sabadell, ha descrito la situación económica que atraviesa el país.

Lo hizo este miércoles en una conferencia en el Club Cámara Noroeste de A Coruña, en la cual ha analizado las perspectivas económicas para 2026 y los desafíos que afrontan tanto el sistema financiero como la economía global.

Durante la misma, no ha dudado en enmarcar su análisis dentro de una situacióninternacional "poco favorable e inmersa en profundos cambios" propiciada, según ha subrayado, tras la apertura de "la caja de Pandora" por parte de Donald Trump para impulsar "un nuevo orden mundial del América First".

En este contexto, el directivo ha destacado que España es una de las economías más dinámicas de Europa en los últimos años gracias a su expansión "por encima de la media europea", que se situó en el 1,2% el año pasado.

Un buen desempeño que, según ha vaticinado, continuará durante 2026.Basándose en estimaciones del Banco de España, el directivo prevé que la economía española crezca alrededor de un 2,2% este año, una cifra inferior a la del 2025 pero que permitirá al país seguir destacando.

Este comportamiento se explica, para el, gracias a la "reducción de los tipos de interés del Banco Central Europeo", el "impulso del sector turístico" -con 97 millones de visitantes en 2025 y el aumento del gasto turístico un 6,8%-, el "aporte de fondos europeos"y el "crecimiento demográfico derivado de la inmigración"-que contribuye en un 24,1% al Pib del país-.

Los desafíos de la economía española

A pesar de las buenas cifras, Junceda ha advertido también de varios retos estructurales que afronta la economía española. Entre ellos ha mencionado la elevada dependencia del gasto público que, según ha explicado, representó el 39% del crecimiento del Pib en 2023 y el 27% en 2024.

Asimismo, ha mostrado su preocupación por la caída de la inversión en infraestructuras -que pasó del 5,2% del Pib en 2009 al 2,8% en 2022-y ha indicado que este hecho "está limitando nuestro potencial de crecimiento futuro".

En este sentido, ha defendido la necesidad de impulsar medidas que "apoyen a las empresas" y sitúen la competitividad y la productividad "en el centro de cualquier política". De igual forma, también ha criticado los acuerdos de subida salarial adoptados, a su juicio, "sin contar con el empresario los paga", algo que consideró clave en cualquier economía desarrollada.

La solidez del sector bancario

Durante su intervención, el directivo ha destacado además la buena posición del sector financiero español. Tal y como ha explicado, la banca española "es líder" en rentabilidad sobre patrimonio neto, con un 14,6% frente al 10,7% de media de la banca europea.

Una situación a la que se le suma la reducción de la morosidad. Y es que, según ha indicado, la ratio de crédito dudoso descendió hasta el mínimo del 2,9% en los últimos 17 años, lo que permite "que el crédito nuevo crezca un 13,5% interanual".

Este contexto, Junceda ha dibujado un horizonte favorable para el sector financiero en 2026. Un escenario que definió como "2+2+2": crecimiento del Pib en torno al 2%, inflación cercana al 2% y tipos de interés moderados también alrededor del 2%.

La inteligencia artificial como fuerza bruta

Durante el tramo final de su intervención, Junceda ha abordado el impacto de la inteligencia artificial, respecto a la cual se ha mostrado escéptico. A su juicio, el despliegue de esta tecnología se ha convertido en una "carrera de velocidad" impulsada por el "miedo a quedarse atrás", mientras que la IA se encuentra, según sus palabras,en una etapa de "prehistoria digital" caracterizada por tener "poco cerebro y mucho músculo financiero".

En este contexto, ha alertado de la escasa rentabilidad visible de las inversiones en este ámbito. "Los fondos destinados a la inteligencia artificial no están a la altura de los retornos prometidos y todavía no existe visibilidad sobre cuándo y cómo se rentabilizarán estas inversiones", ha señalado.Según ha señalado, el desarrollo de las infraestructuras necesarias para esta tecnología requerirá cerca de 3,5 billones de euros en los próximos cinco años.

"Asusta pensar que con una fracción de esos billones que se van a destinar a la IA, en muchos casos de forma especulativa, se podría erradicar el hambre y la pobreza en el mundo", ha afirmado.

Pese a ello, ha defendido que esta tecnología puede generar nuevas oportunidades laborales si se aplica "bien". En su opinión, la inteligencia artificial debería orientarse a crear "puestos de alta cualificación" y mejorar áreas clave del sector financiero, como "la gestión de pagos, el análisis de riesgos y la gestión de inversiones".