Cristina Blanco, historiadora: "Borrar los claroscuros del pasado nos aleja de una visión más auténtica de la realidad"

Cristina Blanco Sío-López. UDC
La docente del área de Socioloxía e Ciencias da Comunicación de la Universidade da Coruña lidera una investigación que aborda cómo alcanzar la paz sostenible, en un contexto dominado por la discriminación y la pérdida de valores, a través del lenguaje de las artes y la cultura

Cristina Blanco Sío-López (A Coruña, 1980) soñaba con ser astronauta, pero en el camino se perdió —o quizá se encontró— entre libros. A pesar de que creció en una biblioteca por el trabajo de su madre, no fue hasta los 18 años, tras un entrenamiento en la NASA en Alabama y su contacto con los archivos de exploración espacial, cuando comprendió que lo que realmente le apasionaba era reflexionar sobre las conexiones que articulan el mundo. Su vocación, perceptible con tan solo escucharla hablar, la ha llevado a convertirse en la primera española en recibir el prestigioso Collin Bell Award 2026 de la Universidad de Cambridge. 

Para quienes no estén familiarizados con su trabajo, cuente en que consiste la investigación.
El proyecto premiado aborda la paz sostenible estudiada desde el lenguaje de las artes. Frente a los enfoques tradicionales, que analizan cómo se construye esta a través de la geopolítica o la estrategia, la investigación pone el foco en las prácticas culturales, en el lenguaje de la poesía o la pintura y en otras formas no textuales de expresión. También examina el papel que pueden desempeñar los artistas, en diálogo con políticos y diplomáticos, para alcanzar factores de paz sostenibles. 

¿Cuáles son las principales conclusiones a las que ha llegado?
Como mujer historiadora me sorprendió descubrir que en muchas de estas redes, como la desarrollada en el surrealismo, el periodo de entreguerras y tras la Segunda Guerra Mundial, los artistas mantenían una relación activa con el ámbito político y diplomático para ofrecer alternativas y respuestas orientadas a la paz sostenible. Me llamó especialmente la atención que muchas de esas figuras fueran mujeres que intentaban participar en el debate y dejar una huella en el futuro. Su trabajo se articulaba en torno a la compasión —entendida como una forma de coraje—, la regeneración y la curación como elementos para construir una sociedad deseable. También me resultó interesante el énfasis que había en las relaciones transnacionales. La idea de ir más allá de las fronteras, de los muros, y de transformar antiguas barreras en peldaños como condición de aspiración de paz.

"Hay muchos actores que pueden estar sacando rédito de que exista fragmentación y un regreso a trincheras marcadas por antiguas líneas nacionales"

¿Qué factores considera imprescindibles para construir la paz sostenible en Europa hoy en día?
Desde la perspectiva y la experiencia del proceso de integración europea, una clave sería basarse en el principio de solidaridad, el compromiso con una cohesión socioeconómica que pueda promover una justicia social a todos los niveles o la paz como un valor fundamental por sí mismo. El problema actual es que muchas veces estos principios se usan como una fachada, como una simple carta de presentación, al tiempo que se aplican políticas que siguen una agenda completamente contraria. Lo que necesitamos es volver a situar esas normas, esos valores, en el sitio correcto para que coincidan con las políticas que se ejecutan.

¿Nos hemos desviado de esos principios? ¿Podremos volver a ellos?
Creo que es una cuestión de voluntad. Hay muchos actores que pueden estar sacando rédito de que exista fragmentación y un regreso a trincheras marcadas por antiguas líneas nacionales. Pero si observamos los grandes problemas del presente, como la contaminación o el crimen organizado, vemos que estos no entienden de políticas o de países. Sería deseable que recordáramos que los retos del futuro no respetan fronteras y que, por tanto, nuestras respuestas deben trascenderlos mediante la cooperación. Los grandes desafíos requieren soluciones transnacionales basadas en diálogo, el  consenso y la cooperación.

"Antes existían perspectivas y prioridades éticas muy diferentes de las que solemos manejar hoy. Yo tengo un lema personal: echar la vista atrás para ver más allá de los desafíos presentes"

En el actual contexto de polarización, ¿hay lecciones del pasado que los líderes están ignorando? 
En mi investigación sobre derechos de movilidad humana, migración y exilio, he visto cómo a veces es difícil encontrar documentación que nos muestre otras maneras de enfrentar los mismos desafíos que tenemos hoy. No todo es extrapolable ni se puede trasladar, pero antes existía una prioridad por la solidaridad que hemos olvidado. Cuando se trataba de poblaciones vulnerables que huían de un conflicto, lo primordial era escuchar, integrar, curar heridas, reconciliar y reconducir situaciones para generar futuros posibles, en lugar de castigar a quienes ya habían sufrido. Existían perspectivas y prioridades éticas muy diferentes de las que solemos manejar hoy. Yo tengo un lema personal: echar la vista atrás para ver más allá de los desafíos presentes. Creo que hay actitudes, mentalidades y prioridades éticas que definen quienes queremos ser y que estamos olvidando.

Defiende la importancia de mirar al pasado para entender el presente. En España parece estarse diluyendo la memoria de la dictadura franquista. ¿Existe un riesgo en banalizar la historia?
Considero que existe un gran riesgo en cómo se está silenciando la diversidad de pensamiento, y en cómo nos dirigimos hacia formas muy monolíticas de analizar el presente y el pasado. A lo largo de la historia siempre han existido intentos de reescribirla, sobreescribirla o manipularla. Pero hoy también estamos viendo cómo se están borrando las formas de acceso a ese tipo de discusión. Quienes trabajamos en humanidades y ciencias sociales percibimos un ataque evidente. Se cierran facultades en todo el mundo y se reducen inversiones, oportunidades y becas. Esto conduce a un reduccionismo del pensamiento y a un miedo a la complejidad, cuando los seres humanos somos diversos. Es algo que está muy relacionado con los temas de memoria. Intentar borrar los claroscuros nos aleja de tener una visión más auténtica y completa de la realidad.