Dos nuevos radares vigilan las carreteras gallegas: estas son sus ubicaciones

Una señal que alerta de la presencia de un radar. AEP
Los dispositivos forman parte de un plan nacional por el que se instalarán 122 puntos de control en toda España

La Dirección General de Tráfico ha instalado nuevos dispositivos de control de velocidad en las carreteras españolas, dos de ellos en Galicia. Estos radares forman parte de un plan que prevé 122 nuevos puntos de control en carreteras convencionales y vías de alta ocupación.

Hasta la fecha, ya se han puesto en servicio 106 radares y se espera completar toda la instalación durante 2026. De los puntos previstos, 20 son fijos y 13 de tramo. Están repartidos por varias provincias, incluyendo Alicante, Asturias, Ávila, Cantabria, Las Palmas, León, Madrid, Málaga, Murcia, Segovia, Tenerife, Toledo, Valencia, Valladolid y Zaragoza.

En la comunidad gallega, los nuevos puntos de control de velocidad están instalados en las provincias de A Coruña y Pontevedra. El primero se encuentra en la N-550 que une A Coruña con Tui, en el kilómetro 15+730 C, localidad de Carral.

El segundo está situado en la VG-20, la autovía urbana que rodea a la ciudad de Vigo por el sur, en el punto kilométrico 10+280 D. Esto es, en la parroquia de Beade, poco antes de llegar al Hospital Álvaro Cunqueiro.

Las infracciones no acarrearán multa durante el primer mes

Durante el primer mes de funcionamiento de estos nuevos radares, los conductores que superan la velocidad permitida reciben únicamente una carta informativa de advertencia. Pasado este periodo, quienes exceden los límites son denunciados y multados según la normativa vigente.

Desde la DGT señalan que “está demostrado que la velocidad no solo incrementa el riesgo de accidentes, sino que también dificulta reaccionar a tiempo y aumenta la gravedad de las lesiones”, por lo que estos puntos de control “no solo reducen el número de siniestros mortales, sino de heridos graves”.

Asimismo, Tráfico destaca que, desde la implantación del primer plan de radares fijos en 2005, estas medidas han contribuido a reducir en un 75 % las víctimas mortales en las carreteras españolas. No obstante, asegura que la velocidad inadecuada sigue siendo un factor presente en el 24 % de los accidentes mortales.