La renuncia de A Coruña al Mundial desata una tormenta política y activa la vía Vigo
Se cierra la puerta al Mundial, pero se abre una ventana de oportunidad para convertir Riazor y la ciudad deportiva en un moderno espacio "que genere valor para los coruñeses los 365 días del año". Esa es la conclusión que expusieron este lunes la alcaldesa de A Coruña, Inés Rey, y el máximo accionista del RC Deportivo, Juan Carlos Escotet, presidente de Abanca, en una esperada rueda de prensa para argumentar el no de A Coruña a acoger partidos del Mundial 2030.
Una noticia inesperada —pese a los rumores que ya cuestionaban la viabilidad de la reforma necesaria de Riazor— que ha desatado una auténtica tormenta política y que ha abierto una brecha de opinión entre la sociedad coruñesa, en particular, y la gallega, en general, con un rebrote además de las pugnas localistas. Y es que Vigo puede beneficiarse del rebote mundialista, ya que aspira a ser sede y podría, de hecho, entrar directamente en sustitución de A Coruña.
El fondo de la renuncia herculina no es otro que el coste de la reforma que necesitaría Riazor de cara a 2030, cifrada en cerca de 100 millones de euros, que elevaría el aforo del estadio por encima de los 48.000 espectadores, frente a las 32.500 butacas actuales, en un estadio con una asistencia media de 21.500 espectadores —si bien es cierto que el club está en Segunda División, con elevadas posibilidades de ascender—.
Si valdría o no la pena el esfuerzo de una cuasi faraónica obra que incluiría un tercer anillo de gradas y una vanguardista cubierta para ser escenario de tres o cuatro partidos de la fase de grupos es una cuestión subjetiva. No lo creen así la alcaldesa Inés Rey, Juan Carlos Escotet y el presidente de la Diputación de A Coruña, Valentín González Formoso, que también participó en la rueda de prensa, ya que el ente provincial financiará parte de la reforma anunciada este lunes, que, a falta de más concreciones, previsiblemente rebajará el aforo —y el gasto— respecto a las exigencias de la FIFA para ser sede.
"El Mundial hubiese sido un acontecimiento importante durante unos días, pero nosotros tenemos un proyecto pensado para décadas, a largo plazo, diseñado a medida de A Coruña y los coruñeses", explicó la regidora. En la misma línea, el presidente de Abanca destacó que el nuevo proyecto, más contenido, dará "estabilidad institucional" al club y convertirá Riazor en "un espacio de identidad colectiva que generará valor 365 días al año".
Rueda: "Non é unha boa noticia"
Sin embargo, el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, no puso paños calientes ante la renuncia, que calificó sin ambages como "unha noticia que non é boa". "Pérdese a posibilidade de ter en Galicia ao menos unha sede que estaba confirmada", observó. Y reprochó "unha serie de compromisos que se fixeron publicamente e agora recoñécese que non van ser posibles", en clara alusión a las palabras de la alcaldesa Inés Rey, que había reiterado incluso en este 2026 la "solidez" de la candidatura herculina. Asimismo, recordó que la Xunta había acordado, en la medida de sus posibilidades presupuestarias, aportar hasta un 25 % de los costes de la reforma.
Desde el PP herculino fueron más taxativos: "Hoxe [por este lunes] é un día moi triste para A Coruña", explicó el presidente del partido en la ciudad, Miguel Lorenzo. Habló de "máxima decepción" y acusó a Inés Rey de "mentir e enganar aos coruñeses" al esfumarse un proyecto que, según un estudio de la Universidade de A Coruña, comandado por el catedrático de Economía José Manuel Santos, dejaría en la ciudad un impacto directo de 10 millones de euros por partido y de 65 millones en toda la comunidad por cada una de las fechas.
Tras el camino de Málaga
A Coruña no es la primera sede que se cae de la cita pese a estar ya confirmada. Se da la circunstancia de que el único campo de Segunda que supera a Riazor en cifras de asistencia, La Rosaleda, en Málaga, renunció hace meses esgrimiendo motivos similares.
Repetir el éxito gallego de 1982, ya imposible
Será ya imposible reeditar la influencia gallega en el Mundial de 1982, cuando Riazor y Balaídos fueron sedes. El estadio vigués contaba entonces con 40.000 localidades y el coruñés con 37.000, cifras que eran posibles porque las entonces laxas normativas de seguridad permitían localidades de pie.
El contraataque de Vigo
La retirada de A Coruña alfombra la entrada de Vigo en la lista de las once sedes del dossier español, ya que, a priori, Balaídos y Nou Mestalla (Valencia) sustituirán, respectivamente, a Riazor y La Rosaleda. En este sentido, el alcalde olívico, Abel Caballero, quiere cerrar la candidatura lo antes posible, por lo que instó este lunes al presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), el pontevedrés Rafael Louzán, a "traer a la FIFA esta misma semana a Vigo".
"Le exijo que vengan. Tienen que venir a ver las obras de reforma y el proyecto de los 43.000 espectadores. Louzán y Rueda no quieren que seamos sede, pero lo vamos a ser", expuso el alcalde, que anticipó que la ciudad olívica acogerá la cita mundialista "no porque se retiren otros, sino porque lo ganamos pese a las trampas", en alusión a la polémica filtración, hace unos meses, de una lista inicial de estadios y sus baremos, según la cual Balaídos habría figurado de inicio entre los elegidos.
Al hilo de esta controversia, el líder del PSdeG, José Ramón Gómez Besteiro, acusó este lunes a Louzán de "sacar a Vigo fóra" de la lista. Ahora espera "que sexa sede" tras la caída de A Coruña.