Un colectivo fundado en Galicia es pionero en certificar emisiones de CO2 en la alimentación
El Centro Tecnológico de la Carne de Galicia, ubicado en Ourense, fue sede de la presentación del colectivo "EnerCocina" que surge con 75.003 socios, tal como explicó el restaurador Flavio Morganti a GG, pues la idea partió de Morganti, de un ingeniero agrónomo y de un criador de bueyes de la provincia de A Coruña y rápidamente contaron con el acuerdo de la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales de España (Fademur).
Contaminamos para comer
El objetivo de la asociación sin ánimo de lucro "EnergCocina",según su presidente Morganti, es dar a conocer y difundir los mejores productos para apoyar la sostenibilidad de los sistemas productivos, es decir, dar a conocer el impacto en la salud y en el medio ambiente de lo que comemos para poder reducir los efectos negativos como la emisión de CO2 a la atmósfera.
En ese sentido, el colectivo quiere promocionar un estilo de vida respetuoso con el medio ambiente, asegurar la confianza de los consumidores respecto a lo que compran, demostrar que las empresas del sector pueden ser más competitivas si eliminan procesos no respetuosos con el medio ambiente y educar y formar sobre hábitos de vida y alimentación sostenibles.
El restaurante "Galileo" fue el primero gallego bajo el microscopio
El colectivo presentado hoy cuenta con un socio técnico encargado de estudiar la "Huella de Carbono" de cualquier proceso o establecimiento, según explicó el técnico Rubén Jiménez.
"La Huella de Carbono es simplemente la cantidad de emisión de CO2 a la atmósfera, que hasta ahora sólo fue controlada en grandes empresas de los sectores siderúrgico y energético convencional pero en menos de dos años se hará obligatorio su certificado en el sector de la alimentación", explicó.
El cálculo se hace teniendo en cuenta todos los elementos de un proceso y, en el caso de un restaurante, según Jiménez, se entrevista a trabajadores y clientes para saber qué medio de transporte utilizan para ir " consultamos las facturas para conocer el gasto de electricidad o gas, analizamos la generación de residuos y, tras hacer el cálculo numérico con parámetros ISO y PAS internacionales, añadimos unas recomendaciones para mejorar el resultado".
El restaurante "Galileo" de Flavio Morganti, según Jiménez, cuenta con un informe en el que se detalla que cada cliente emite 41,8 kilogramos de CO2 "lo que no está tan mal pues la media en esa actividad es de 60 kilogramos" agregó y señaló que el reciclaje de residuos alcanzó el 80 por ciento.
El establecimiento obtuvo el sello anual cuyo color varía según el sector del estudio (primario, industria, transportes o servicios) y entre las recomendaciones está la de buscar la forma de ahorrar el gasto energético de los electrodomésticos de la cocina.
La entrega simbólica del certificado corrió a cargo de la vicerrectora del campus de Ourense María Lameiras, en el acto de presentación, en el que también estuvo el director-gerente del Centro Tecnológico de la Carne Miguel Fernández Rodríguez y el portavoz del Clúster Alimentario Ismael Martínez.
Analizar para optimizar
Según el técnico certificador, conocer la "Huella de Carbono" que deja una empresa es aún un elemento diferenciador de las otras empresas de la competencia, además de permitir detectar gastos evitables en energía.
"En Francia e Inglaterra, este certificado se hizo obligatorio para 2010, aunque ahora decidieron dar una moratoria debido a la crisis, pero las empresas que cuentan con su cálculo de Huella de Carbono figuran en los concursos públicos como del sector de compra verde, lo que les suma puntos" agregó Jiménez.
Se refirió al colectivo presentado hoy como la herramienta que permitirá acceder al certificado a pequeñas empresas y explotaciones ya que se reduce el coste.
El técnico explicó a GG que en cualquier actividad lo que deja más Huella de Carbono es el transporte, por lo que ese valor numérico se dispara en en las empresas de Logística.
Como ejemplo general dijo que en Europa, una persona emite una media de 10,5 toneladas de CO2 a la atmósfera cada año, mientras que en África ese valor es de 1 a 2 toneladas, y en el caso de Estados Unidos se suma al cálculo un alto valor numérico en la generación de residuos por la generalización de un estilo de vida que implica el consumo de comidas preparadas "y eso supone cajas, envases de plástico, cubiertos de usar y tirar y otros elementos nada sostenibles", agregó.
Por el contrario, existen acciones puntuales que ya comienzan a extenderse como la de una cadena de restaurantes vegetarianos y de comida rápida de Londres y Nueva York que son los primeros del mundo en tener en su carta de platos el precio de la comida pero también el valor de su Huella de Carbono.
Tendencia a la Huella Cero
También surgen movimientos ciudadanos como el llamado "Huella Cero" y las acciones de "EnergCocina" se encaminan en la misma dirección, según Morganti.
"Cuando se extienda el certificado del CO2 emitido, podremos comparar y discriminar productos pues tendremos acceso a su trazabilidad, es decir, a su recorrido desde el lugar donde es producido hasta donde nos lo venden o nos lo preparan para comer",a gregó el cocinero.
Recordó que el lema es "con el esfuerzo de todos para que los de mañana disfruten de nuestro hoy" pues la filosofía del colectivo es transmitir el planeta en las mejores condiciones posibles a la siguiente generación.