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Frankenstein era gilipollas

Un doctor crea a un ser menesteroso y rudimentario, y lo trae violentamente a su mundo despiadado y mecanicista, sin importarle lo que pueda sentir el monstruo, porque al fin y al cabo no es un ser libre y vivo, solo es un producto suyo fabricado por él

Frankenstein

LLAMÓ mi tía Pepita la de Soria y me preguntó ¿No vas a escribir ningún artículo sobre Frankenstein, ahora que se celebra su segundo centenario?, y yo le dije "¿Y qué demonios quieres que celebre? ¿Una novela en que un doctor desaprensivo no crea vida, sino que la manosea, la soba, la retuerce, maneja materiales que ya eran orgánicos, le da vuelta a materiales muertos, y fabrica una parodia rudimentaria de vida, articula un ser desmadejado y patético, solo con el fin de jugar y demostrar su poder, y despanzurrar la vida, creyendo que la vida solo es un mecanismo, como cree la tecnolatría mecanicista moderna, es decir, que no existe realmente la vida? Un doctor crea a un ser menesteroso y rudimentario, y lo trae violentamente a su mundo despiadado y mecanicista, sin importarle lo que pueda sentir el monstruo, porque al fin y al cabo no es un ser libre y vivo, solo es un producto suyo fabricado por él, y puede hacer lo que quiera con él. Ya no pensamos en seres libres y vivos de verdad, solo en productos que están en nuestras manos. Me imagino un monólogo del monstruo, en que diga: ¿Para qué me ha traído aquí este tipo, qué quiere de mí, le gusta ver mis torpezas y mi desamparo, y no me pone ni siquiera un nombre, para él no soy un sujeto, una identidad, solo soy un amasijo para hacer experiencias, este fulano es un gilipollas, quiere jugar conmigo en su laboratorio, estudiarme, ver como reacciono, y me condena a que nadie esté a mi nivel y pueda acompañarme, a que nadie me toque la piel y sienta lo mismo que yo, si tuviera un poco más de fuerza podría tumbarlo yo a él en una mesa y abrirle las tripas y las venas y mirar como funciona, y hacer experimentos con él, y calcular causas y efectos, para qué me ha traído aquí este gilipollas, y ni siquiera me deja leer a Goethe porque no me enseña a leer, le oigo hablar de Goethe con su novia pero yo me quedo sin novia y sin Goethe, en este mundo de mierda al que me ha traído unos sirven de material de experimentación para otros". 

Una vez, en una academia de inglés, yo dije que escribía mejor que Hemingway, el profesor yanqui dijo que podía ser verdad, que Hemingway no era gran cosa

Mary Shelley quiso escribir una novela de terror, pero el verdadero terror no lo provoca el monstruo, sino el doctor. Una vez, en una academia de inglés, yo dije que escribía mejor que Hemingway, el profesor yanqui dijo que podía ser verdad, que Hemingway no era gran cosa. Lo entendió al revés, lo que quise decir es que yo era un gran escritor, y aquí también la gente lo entiende al revés.

Si los técnicos fabricaran la vida no sería que los técnicos eran muy valiosos, sería que la vida no valía gran cosa, o mejor dicho, que la vida no existe, que solo hay procesos mecánicos y químicos imitables. El verdadero terror lo produce el doctor Frankenstein con su manía de análisis y de experimentación, de controlarlo todo,  que quiere someter todo a sus explicaciones y a sus fórmulas, y no hay nada para él que no quepa en una fórmula, si os fijáis bien qué mundo más miserable nos plantean estos técnicos, en que no hay encanto ni libertad , en que solo la mediocridad mecánica les parece cierta,Frankenstein no se parece a Fausto en nada, Fausto quieren vivir sin límites y gozar el encanto de Margarita, y pide ayuda a Mefistófeles para ello, Frankenstein solo quiere despanzurrar y controlar, eliminar todo encanto, abrirle la barriga a Margarita porque para él solo es una muñeca,  la quiere meter en sus fórmulas, y las fórmulas en el fondo no captan nada, Frankenstein tampoco se parece al Prometeo rebelde, que robó el fuego de los dioses para los hombres, porque niega el Fuego y defiende la Fórmula, no es un rebelde sino un fascista, los tipos como él quieren convertir el mundo en un infierno sin encanto, como el infierno de Sartre en Huis Clos, esa habitación cerrada donde todo está controlado, una habitación cerrada sin sorpresas por toda la eternidad, entonces este médico Frankenstein ha venido a trivializar la vida y a controlarlo todo, igual que los científicos de La furia de Brian de Palma o La forma del agua de Guillermo del Toro quieren despanzurrar a los seres asombrosos para explicarlos y controlarlos, pero no hay nada más prodigioso que cualquier ser vivo, que es un sujeto libre que escapa a todo análisis.

Mary Shelley nos puso a un monstruo solitario y sin nombre, perdido en nuestro mundo, controlado y dominado por la Razón superior y despiadada

Mary Shelley estaba en una finca junto al lago Como junto a Byron, Shelley y Polidori, y plantearon un concurso para ver quien escribía la mejor historia de terror, y a ella , hija de un anarquista y ella misma una luchadora por la libertad le salió sin querer un terror kafkiano, un terror que habla de la manipulación y la prepotencia, que habla del Estado hegeliano, de como se pretende que todo lo real es racional, y todo pertenece a la Razón, y la Razón es el Estado, y ese racionalismo absoluto es el verdadero origen del fascismo moderno, de la hipertrofia del estado,  todo está bien metido dentro de la Razón y nada puede escapar a ella. Mary Shelley nos puso a un monstruo solitario y sin nombre, perdido en nuestro mundo, controlado y dominado por la Razón superior y despiadada, igual que los seres anónimos de Kafka que solo tienen un comienzo de nombre están perdidos en manos de la burocracia inflexible, nadie puede escapar a las oficinas y a los experimentos de los tecnócratas, todos somos material manipulable y experimentable, no importa que nos quejemos o nos angustiemos. El agrimensor K, al que nadie en el castillo reconoce ni hace caso, es como el monstruo de ese doctor gilipollas que solo quiere experimentar con él, ese otro K condenado de antemano es como el monstruo que tampoco tiene derecho a ninguna defensa, porque solo es un producto, solo es el resultado de un experimento, y para la tecnocracia todos somos productos con los que experimentar, somos cosas, y si ellos pretender fabricar la vida es porque creen que no existe la vida, solo existen los mecanismos manipulables y los productos, y el universo solo es un gran mecanismo, y todo cabe en las fórmulas y en los planes del Estado —y otros poderes—.

¿Cómo? ¿Qué no tengo ninguna tía en Soria? Joder ¿y qué pasa con eso?  Esto es literatura, no un atestado policial, ni un informe técnico, a ver si también queréis despanzurrarme a mí para analizarme, o queréis despanzurrar mi artículo para analizarlo y fabricar otro igual, como si todo fuera fabricable, o queréis fabricar un ser vivo como yo, lo tenéis bastante crudo, yo no soy fabricable, solo haréis una parodia de mí, igual que hacéis parodias de la vida.

Frankenstein era gilipollas
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