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No nos hemos vuelto locos, aunque corremos el riesgo

Ramón Villares ofrece material para que nos comprendamos y nos comprendan como gallegos

SEÑOR DIRECTOR:

Usted, como un servidor y como la inmensa mayoría, salvo patologías que exigirían tratamiento médico, experimentó la compatibilidad entre sentirse "no ceo", como dice el popular ‘alalá das mariñas’, que cantó Santalices acompañado de su zanfona o que conmueve en la voz de Uxía, con caminar por el barrio de Georgetown, en Washington, y sentirse acogido en aquel paisaje urbano. Seremos, a un tiempo, según la distinción de David Goodhart para explicar el Brexit, ‘anywheres’ y ‘somewheres’. La mayoría somos cosmopolitas que nos identificamos con cualquier lugar y al tiempo ‘somewhere’ que tiene la referencia en un espacio. Se puede ser local y global, como ya formuló años atrás Manuel Castells. Él mismo lo es. El problema surge cuando alguien hace o pretende hacer excluyente un sentimiento del otro. Y en la acción-reacción el choque se alimenta por ambos lados.

No debería ser una anormalidad constatar cada día que es compatible la opción por ese universo pequeño y bucólico del alalá das mariñas, al que por cierto el sujeto de la canción mitifica en la hora del adiós —hay que emigrar— con el interés, como algo propio, por lo que sucede con el Brexit, la evolución del sistema chino o el futuro del África que muere de sed y de hambre, porque no se abren las impenetrables barreras de intereses y egoísmos que impiden su desarrollo o disponer, al menos como salvavidas, de la opción de emigrar y cruzar con dignidad las fronteras que le cierran con vallas y concertinas: "¡Toda a terra é dos homes!".

La lectura del prefacio que el profesor Ramón Villares incluye en ‘Galicia, una nación entre dos mundos’ (Pasado&Presente), que acaba de publicarse, me llevó en la imaginación a ese doble viaje: a leer el libro a la sombra de un laranxeiro en A Mariña o en una terraza, para esta época de las acristaladas, de Saint Germain . En ‘Identidade e afectos patrios’ (Galaxia) estaba ya. Pero la visión y el enfoque para una reflexión global sobre un fenómeno actual como las identidades y los polémicos nacionalismos los he encontrado claros y me han parecido novedosos en ese prefacio. Destaco el prefacio y la ‘conexión americana’ como descubrimiento personal novedoso.

DEBATE

Apuntemos:

1) Acercarse al recorrido y formulación de ‘nación cultural’ que realiza Villares, como opción o camino que se adoptó en el pasado (Gelmírez) y es resultado o realidad histórica, con la que define a Galicia como identidad. Dos preguntas que se me ocurren, y se las dejo ahí, señor director, aunque parezcan un absurdo: cuestiones semánticas a un lado, ¿puede andarse de nuevo la historia para obtener otro resultado otra conclusión que no sea la de este profesor? A veces da la impresión de que sí. Y la otra es, dejando la historiografía para los historiadores, ¿hay que hablar necesariamente en términos de teoría política de nacionalismo aunque se le añada la delimitación de cultural?

2) Hay que dedicar más esfuerzo a comprendernos como gallegos, y que nos comprendan, que a reflexionar sobre lo que somos, sobre el ser. La publicación de este libro en castellano parece un ejercicio positivo en tal sentido, de que nos conozcan, como lo fue en su momento el ‘Ensayo histórico’ de don Ramón Otero Pedrayo. En un salto inevitable e imprescindible para construir futuro estable en una España como realidad que quiere ser unidad, se precisará más comprendernos en lo que somos y cómo somos que torturas pseudofilosóficas sobre «el ser» español de historiadores, pensadores y ahora tertulianos. Se han demostrado ineficientes y alimentan tópicos.

3) Ya, para una reflexión de alcance general, es una obviedad, que no se puede escapar a la identidad y a las políticas identitarias —los hechos son tercos— bajo el paraguas del cosmopolitismo. Los nacionalismos están ahí. Puede verse como una paradoja, como dice Ignatieff, que la globalización haya acentuado esa identificación con lo local, haya hecho rebrotar demonios de la historia en Europa. Son reales cuando menos como fenómenos sociopolíticoa: hay que conocerlos para darles respuestas válidas.

AMENAZA Y COMPATIBILIDAD

Hablamos de la compatibilidad entre lo local y lo global, entre cosmopolitismo y nacionalismo, aunque algunos para solucionar esta dialéctica en la sociedad Red aspiren a poner fin al problema con cirugía radical: exterminar las identidades o levantar más altas que nunca las fronteras. A los nacionalismos se les ve como amenaza para la paz y la convivencia. Lo fueron y en muchas de sus formas lo son. Los Balcanes volvieron de nuevo. Hay otro ángulo de visión que también es real y necesario contemplar: la reacción frente al árbol frondoso que desde las altas ramas olvidó que se alimenta por las raíces. La globalización se gestionó mal económica y políticamente, por eso toca repliegue con Trump, por eso hierven los nacionalismos en Europa.

"Galicia se define como una cultura específica y diferencial, lo hace en el marco de un patriotismo dual y no excluyente con España" (RamónVillares). Hablamos del despertar del provincialismo, regionalismo y hasta nacionalismo. Falta por constatar si la otra parte en sus expresiones de nacionalismo excluyente lo comprendió, lo comprende y lo respeta. Con demasiada frecuencia entra algo más que la duda. Sospecho que a día de hoy todavía algunos dirigentes no han interiorizado el Estado de las autonomías como expresión real, además de constitucional, de la unidad de España. La unidad sigue siendo para ellos centralista y uniformista.

COMPRENDER

Le propongo, señor director, una aproximación general a la situación de la mano de Michael Ignatieff. Este ilustre liberal, autor de la extraordinaria biografía de su maestro Isaiah Berlin, declaraba: "No nos hemos vuelto locos: ha habido graves convulsiones y tratamos de ver cómo lo gestionamos. Trump es un signo de eso, el Brexit es otro, y el nacionalismo catalán, también, por su coincidencia con la crisis de 2008. Y hay que añadir la revolución digital. Nadie comprende en su totalidad lo que estamos viviendo. No le voy a contar una bonita historia que ate todos los cabos porque no creo que sea posible".

El prefacio de ‘Galicia, una nación entre dos mundos’ aporta puntos para un debate sin tópicos ni dogmas sobre los nacionalismos

En este contexto es aconsejable leer ‘Identidades, orígenes, conexiones’, sobre todo hoy resalto el prefacio, algo más de seis páginas, con el que Ramón Villares abre ‘Galicia, una nación entre dos mundos’. Una lectura y reflexión aconsejable tanto para nacionalistas políticos, independentistas y, por supuesto, culturales, o sencillamente galleguistas, como para aquellos que en su antinacionalismo se pretenden definir como cosmopolitas y entienden como una venta del alma al diablo permitirse una mínima reflexión o diálogo sobre el nacionalismo en sus diferentes expresiones o formulaciones. Se sitúan permanentemente ante un ‘Doktor Faustus’.

Si se es "consciente de que es necesario contribuir a una mejor comprensión de Galicia por parte de sus habitantes y, desde luego, por parte de quienes desde fuera sienten curiosidad por ella y quieren comprenderla", creo que no habrá duda de que hay una importante aportación en ‘Galicia, una nación entre dos mundos’ (Pasado&Presente). El libro se puso a la venta el pasado lunes.

No nos hemos vuelto locos, aunque corremos el riesgo