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Diario de un debate

La oposición mejoró su unidad de acción contra Feijóo, pero todavía le queda trabajo para dar imagen de alternativa sólida
Debate sobre el Estado de la Autonomía, el pasado viernes. PEPE FERRÍN
Debate sobre el Estado de la Autonomía, el pasado viernes. PEPE FERRÍN

LOS ACUERDOS del debate del estado de la autonomía son como los pimientos de Padrón, "uns cúmprense e outros non". Por eso la considerada gran cita parlamentaria del año en Galicia —pese a unas últimas ediciones algo descafeinadas— deja siempre imágenes y lecturas más interesantes que las propuestas de resolución que se plasman en un papel que muchas veces acaba mojado. Y en esta edición no fue diferente. Después de una década, la oposición se enfrentaba a su enésima oportunidad para mostrar una imagen de unidad y actuar como un todo contra Alberto Núñez Feijóo, de forma que los ciudadanos puedan visibilizar en ella una alternativa y no la banda de Pancho Villa. Eso era lo que verdaderamente estaba en juego en esta edición del debate. Y aunque la oposición mejoró su acción respecto a años anteriores, no acaba de acompasarse.

Votaron juntos 97 de 200 iniciativas

Es cierto que el contexto no era del todo favorable. Había un grupo más por la ruptura de En Marea, las heridas del rupturismo todavía no cicatrizaron y en el BNG, acostumbrado a marcar muchas veces los tiempos de la oposición pese a ser el grupo más humilde en O Hórreo en escaños, empiezan a mirar con recelo la emergente figura de Gonzalo Caballero. Así, la nota positiva para ellos es que PSdeG, Grupo Común de Esquerda, BNG y grupo mixto lograron un hilo común para sus estrategias: la "década negra" de gestión de Núñez Feijóo. La negativa, que no consiguieron votar unidos ni la mitad de las propuestas de resolución del debate. Sus 33 votos —faltaba la lucense Coti Burgo— sumaron en 97 de 200. Pero curiosamente, de todas ellas solo una era directamente del PP: la referida a una reforma de la ley electoral. Eso evidencia que todavía hay grietas en la oposición.

Feijóo elige rivales... y aliados

El debate también dejó claro que, tras un periodo de relativa comodidad parlamentaria para Feijóo, la irrupción de Gonzalo Caballero modifica el escenario. El vigués es el líder de la oposición por aritmética y el viento de cola del PSOE nacional lo refuerza. Se notó en la hostilidad que mostró siempre la bancada del PP con él. E incluso el propio Feijóo o Miguel Tellado se deshicieron en elogios hacia Leiceaga como fórmula para atacar al líder socialista. Feijóo ya tiene claro quién es el rival a batir. Pero al mismo tiempo, el debate dibujó una inusual sintonía entre el PPdeG y el grupo mixto de Luís Villares. Acuerdos y halagos en público confirman que a los populares les interesa ahora reforzar a En Marea para que no desaparezca, al menos antes de 2020. Cuanta más división a la izquierda, mejor.

La moderación de Villares

Otra de las sorpresas en O Hórreo fue el nuevo tono del líder de En Marea y portavoz del grupo mixto. Lo hizo mejor sencillamente porque el discurso moderado que pronunció encaja mucho mejor con su personalidad de magistrado. La hostilidad que imprimía a sus discursos liderando a su antiguo grupo, como queriendo imitar a Beiras, chirriaba en una persona como él. Además, su estrategia está clara: quiere abanderar la corriente ecologista que crece en todo el mundo y transformarla en votos. Lo que ocurre es que esto no es Alemania y el movimiento verde lleva tiempo capitalizado por el BNG a través de Adega o, más recientemente, del fenómeno Pacma.

Las ausencias del socialismo

Para el PSdeG las buenas noticias llegaron de la mano de su secretario general, que aprobó su gran examen parlamentario pese a tener que defender a Pedro Sánchez, una tarea ingrata en el actual contexto. Pero el PSdeG, fiel a su tradición autodestructiva, volvió a ser también noticia por cuestiones negativas: en este caso las ausencias. Ni uno de sus grandes alcaldes urbanos ni ninguno de sus tres presidentes de diputaciones acudieron a la tribuna a arropar a Caballero.

Desfile de políticos 'en paro'

Sí lo hicieron muchos otros cargos socialistas, igual que los de otros partidos. Una vez más, el debate de política general demostró que es un buen escenario para que muchos políticos en paro se dejen ver y dejen su currículum... por lo que pueda pasar.

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