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Yolanda Díaz fue la gallega más currante en el Congreso: presentó más iniciativas que los cuatro diputados lucenses juntos

CUANDO LA LÍDER de Esquerda Unida, Eva Solla, justificaba la necesidad de meter con calzador a su compañera de filas Yolanda Díaz en la lista de Pontevedra para tratar de garantizarle un asiento en el Congreso, pese a tratarse de un movimiento político chirriante, se escudaba en la necesidad de dar continuidad a todo el trabajo que la ferrolana había desarrollado en esta legislatura en la Cámara baja. Y aunque la política suele ser hostil con los paracaidistas —aquellos cargos que aterrizan fuera de su hábitat natural—, en este caso la reflexión está avalada por los números: Yolanda Díaz fue, de calle, la diputada gallega más trabajadora del Congreso en la legislatura que acaba de terminar.

Y no solo de Galicia, sino que la parlamentaria de En Marea ocupa el cuarto lugar en el ránking de políticos que más iniciativas firmaron desde 2016, con un total de 1.519. Por poner un ejemplo que ilustre la dimensión de su labor, son más que las presentadas por los cuatro diputados de la provincia de Lugo, que se quedaron en 1.475, revelándose como los menos currantes, según el portal Quehacenlosdiputados.net.

→ Análisis por diputados

De los 22 diputados gallegos en el Congreso, Díaz fue la más activa con 1.519 iniciativas —engloba preguntas orales, por escrito y solicitudes de informes y comparecencias— y 140 intervenciones. A nivel nacional tan solo trabajaron más que la ferrolana Heredia (PSOE) Oloriz (ERC) y Moreno (PP). El siguiente gallego en la lista también se cuela en el top ten: Guillermo Meijón. El histórico socialista pontevedrés firmó 1.018 iniciativas. A partir de él, todos bajan de mil.

Figuran la socialista lucense Margarita Pérez Herraiz (722) y su colega ourensana Rocío de Frutos (704). Luego el popular coruñés Miguel Lorenzo (592), la pontevedresa de En Marea Ángela Rodríguez ‘Pam’ (424) y en una horquilla de entre 200 y 400 intervenciones Galovart, Delgado, Ana Belén Vázquez, Juncal, Marta González, Alexandra Fernández, Fernán Vello, Gómez Reino, Rojo, Cancela, García Díez, De Olano, Mira, Moraleja... No necesariamente por este orden, por cierto. Hay que excusar a la pontevedresa Ana Pastor, que por su papel de presidenta de la Cámara redujo su actividad a 12 iniciativas y 4 intervenciones. Por cierto, que los señalados por las malas cifras suelen excusarse siempre en que realizan otro tipo de trabajo parlamentario "no cuantificable" o que no suelen cofirmar iniciativas de compañeros con el único fin de engordar la estadística.

→ Análisis por provincias

Entre todos, presentaron un total de 9.525 iniciativas sobre un total de 63.649, lo que significa que Galicia aportó más o menos el 14% de la agenda del Congreso. Siempre con matices, claro, porque muchas veces son iniciativas compartidas y firmadas por varios diputados que no implica que tengan una temática exclusivamente gallega. Por provincias, A Coruña hizo honor a sus ocho diputados y firmó 3.892 propuestas, seguida de las 2.406 de Pontevedra, que tiene seis diputados. En Lugo y Ourense hay cuatro en cada una, pero los lucenses anduvieron más aletargados que sus compañeros del sur: presentaron 1.475 iniciativas frente a las 1.752 ourensanas. Y todo gracias a la socialita Herráiz, que sumó prácticamente la mitad de ellas. Le siguen Fernán Vello (289), García Díez (248) y De Olano (216), que curiosamente será ahora el número uno del cartel electoral.

→ Análisis por temática

Es curioso porque de más de 63.000 propuestas presentadas fueron 624 las que contenían el término Galicia en su enunciado. Menos que Lugo, que apareció en 784; Ourense lo hizo en 728, Pontevedra en 568 y A Coruña en un total de 900.

→ Análisis por partidos

La actividad por siglas también tiene miga. El PP lidera el ránking con 3.471 iniciativas, lo normal con 11 diputados. El PSOE, con seis, casi le iguala con 3.276. Y En Marea, con cinco, casi los mismos que los socialistas, se queda lejos, con 2.778 iniciativas. Y eso que la coalición contaba en sus filas con la hiperactiva Yolanda Díaz, que en cuestión de números tiene más que merecido el derecho a volver a ocupar su escaño.

Lo que hace el PP ya lo hizo antes el PSOE
HAY EN LAS FILAS del Partido Popular quien cree que las elecciones se siguen ganando en el centro y que la ‘derechización’ de Pablo Casado para combatir a Vox y en menor medida a Ciudadanos es una estrategia errónea. Y hay, por contra, quien avala esa hoja de ruta, que fue por cierto la misma que en su momento utilizó el PSOE para evitar la fuga de votos por la izquierda hacia Podemos. Es evidente que esta distinta visión de lo que tiene que ser el PP genera fricción y tensiones internas y uno de los que más las sufre es el PPdeG de Alberto Núñez Feijóo, que siempre si sintió más cómodo pegado al centro. Pedro Sánchez empujó a los socialistas a una deriva insólita y al peor resultado de su historia, pero se vio como un éxito desde el mismo momento en que evitaron el ‘sorpasso’ de Podemos, que podría haber condenado al PSOE a su pasokización o a su práctica desaparición. El PP, sin embargo, no se enfrenta a un escenario tan delicado con Vox y Cs, de ahí que la aplicación de la misma receta pueda ser errónea.

 

El PSdeG sigue siendo un reino de taifas
CON LA LLEGADA de Gonzalo Caballero a la dirección del PSdeG la sucursal gallega de Ferraz encontró la paz interna necesaria para acometer una reconversión más necesaria que nunca. Hubo algo parecido a un pacto de no agresión que permitió renovar las estructuras orgánicas a nivel provincial y local que, finalmente, acabó saltando por los aires ante el primer obstáculo que se presentó en el camino: la confección de listas. En realidad, Caballero no tendría que estar preocupado por la repercusión electoral de la revuelta interna que le montaron en algunas plazas, ya que el más que seguro reagrupamiento del voto de la izquieda alrededor del PSOE le garantiza un buen resultado en las generales, especialmente en una Galicia donde el rupturismo se suicidó. Y tampoco tiene que preocuparse por si este se cabrea o el otro también. Lo realmente trágico para el dirigente vigués es que su PSdeG sigue convertido en un reino de taifas con barones provinciales, caudillos locales e históricos veteranos ociosos fuera de su control.
 

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