sábado. 16.11.2019 |
El tiempo
sábado. 16.11.2019
El tiempo

Vivir sobre mentiras

 

UN DÍA un amigo que se llama F. me contó una historia que viene siendo así: John Lennon compuso en 1969 Come together como un desafío a Mick Jagger. Si la escucha usted y se fija, en efecto parece más una canción de los Rolling Stones que de los Beatles. Lo que me dijo mi amigo fue que Lennon quiso demostrar a Jagger que lo que hacía no era tan difícil y que él, Lennon, con una sola canción podía mejorar todas las de los Rolling. Un acto de soberbia. Hasta aquí llega lo que me contó aquel amigo.

Resulta que Come together fue un plagio de un tema grabado por Chuck Berry. La canción original de Berry, You can’t catch me, había sido grabada en 1956 y ciertamente son casi iguales. El propietario de los derechos, un tal Morris Levy, un gurú de la industria musical que años después fue juzgado y condenado por sus contactos con la mafia, denunció a John Lennon. Lennon y Levy llegaron a un acuerdo antes de ir a juicio. Lennon se comprometió a grabar tres canciones de Chuck Berry en un disco que grabaría en solitario. Paul McCartney reconoció años después que él ya había advertido a Lennon de que la canción era la misma que la de Berry y que habían hecho algunos cambios para que no se pareciera tanto. Lo cierto es que tampoco se esmeraron, pues incluso alguna frase de la letra se repite en ambas versiones. El propio Lennon, que en efecto era muy soberbio, dijo también que el tema era suyo, aunque lo había compuesto sobre el de Chuck Berry. Y todo, según mi amigo, porque Lennon había querido medirse con Jagger.

Chuck y Levy tenían motivos para enfadarse. Ya los Beach Boys le habían plagiado poco antes un tema, Sweet Little Sixteen, para convertirlo en Surfin’ U.S.A., la canción que los catapultó a la fama. En este caso el acuerdo se zanjó acreditando a Chuck Berry como coautor tanto de la música como de la letra. así que Chuck Berry puede presumir de haber sido plagiado por dos de los más grandes genios de la composición: Lennon y Brian Wilson.

Bien, cuando Lennon estaba trabajando en su disco Rock ‘n’ Roll, grabó las tres canciones que le debía a Chuck Berry, pero Phil Spector, que era el productor, se enfadó un día por algo, sacó una pistola, se lio a tiros en el estudio y se llevó todas las grabaciones, entre las que estaban las tres versiones que John había hecho para pagar a Chuck y a Levy. así las cosas, el proyecto se retrasó, Lennon sacó otro disco, Levy llevó otra vez a Lennon a los tribunales y éste tuvo que grabar de nuevo Rock ‘n’ Roll para satisfacer al demandante Levy y a su representado Chuck Berry.

Muchos años después de todo esto, no hace demasiado, los Rolling Stones tocaron en directo Come together. Lo hicieron en una gala y ante Paul McCartney, que estaba entre el público. Yo, siempre basándome en el relato de mi amigo el tal F., supuse que era la venganza de Jagger, que quiso así cerrar un círculo. Su manera de decir al mundo y a los dos Beatles que quedan: "Hicisteis esta canción para provocarme, se la robasteis a Chuck Berry y ni así. nuestra versión es mucho mejor que la vuestra". Porque ser, es mejor. Eso puede comprobarlo usted si se toma la molestia de compararlas.

Hace poco decidí buscar los detalles de esta historia y empecé por el principio, por lo que me había contado mi amigo el tal F. Resulta que era mentira. no hay por ningún sitio ni la menor referencia a que Come together se haya hecho para provocar a los Rolling.

Se hizo porque a Lennon le dio la gana y cuando se la copió a Chuck no pensaba para nada en Jagger. Por lo tanto, cuando años después los Rolling tocaron ese tema tampoco pretendían demostrarle nada a nadie. así es como comprendí que yo había imaginado una historia inexistente basándome en un cuento chino. Tampoco pasa nada, pues no hay consecuencias para nadie, ni buenas ni malas. de hecho, una historia como esta, tan llena de giros argumentales, queda mucho mejor sin la mentira.

El problema es cuando sí hay consecuencias: cuando nos creemos una invención, actuamos en base a ella y acabamos montando una sociedad sobre mentiras como cimientos: "La justicia es igual para todos", por ejemplo. "Sacar a Franco del Valle de los Caídos reabrirá heridas que ya están cerradas". "Sánchez es un okupa que gobierna con terroristas". "Los catalanes son golpistas". "Las mujeres que abortan son asesinas". "Rescatar a la banca es la salvación". Esas mentiras sí tienen consecuencias. Por ejemplo, que un fanático ultra planee matar a un presidente; que se haya generado una corriente de antipatía entre media Catalunya y el Estado; que mucha gente crea que si cambiamos de tumba a un dictador se nos va a caer el cielo. Que haya tres partidos que se alimentan precisamente de estas mentiras pugnando por ser la ultraderecha y mucha gente dispuesta a votarlos.

Vivir y convivir entre mentiras no es bueno, no es sano, no es cómodo, no es práctico ni es nada. Es una soberana tontería. Y creérnoslas sin comprobar su veracidad es un error. Como la historia de Come together, la vida es más hermosa sin la mentira.

Vivir sobre mentiras
Comentarios