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La justicia cambiante

EL TRIBUNAL Supremo decidió el otro día que los impuestos de las hipotecas debían correr por cuenta de los bancos. A las pocas horas, el propio Tribunal Supremo se desdijo y dejó el asunto en el aire. Es curioso eso de que el llamado alto tribunal, porque es el más alto, deje en suspenso la aplicación de su propia sentencia. Están tontos. Dicen que la marcha atrás, o lo que sea, se debe a "la gran repercusión económica y social", que generaría hacer efectiva la resolución.

Vamos a ver, pinflois, brothers del Supremo: claro que hay graves repercusiones económicas y sociales. Por eso llegó el asunto a vuestros despachos, porque estáis para eso. Si no tuviera repercusiones el asunto, nadie os hubiera preguntado. No estáis para decidir sobre el robo de unos caramelos. Lo que hay que ver es si las grandes repercusiones son buenas o malas y para quién lo son. Si los bancos tuvieran que devolver todo lo cobrado indebidamente, las repercusiones económicas son malas para la banca y buenas para sus clientes. Hasta ahí creo que llegamos todos, digo yo. En cuanto a las repercusiones sociales, que son por las que debéis velar vosotros, no parece que sean las que os preocupan.

Yo no sé de dónde sacan los políticos a estos jueces. Deben comprarlos en un chino. No se entiende que digáis una cosa y la contraria. Sois jueces, no senadores. Bien pensado el ejemplo no vale. Los senadores nunca se desdicen porque no dicen nada. Da igual. Más o menos sabéis por dónde voy. Cuando el asunto ha llegado a vuestras manos es porque ha pasado por todas las instancias anteriores a la vuestra, ha superado todos los recursos en todas las audiencias y os lo pasan para que toméis una decisión definitiva y firme. Todos los brothers que habéis participado en este esperpento deberíais ser crucificados, no en el sentido literal, entendedme, que luego me encarceláis por incitar al odio y por amenazas. Deberías ser crucificados metafóricamente y recibir cada uno y una cien latigazos, estos sí de verdad. Deberíais ser desterrados y sentir el oprobio del pueblo a quien no servís.

Servís a la banca brothers. Y eso está mal. No los adorarás ni los servirás; porque yo, el señor tu Dios, soy Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres sobre los hijos, y sobre la tercera y la cuarta generación de los que me aborrecen. Eso no lo digo yo, lo dicen dos versículos de la Biblia, en los libros del Éxodo y del Deuteronomio. Uno de los dos plagió al otro, por cierto, y supongo que habrá dimitido como teníais que hacer vosotros, que sois unos malos bichos que tomáis una decisión justa y luego os da miedo aplicarla porque estáis vendidos a la banca y al Ibex 35, que ya parecéis de la prensa, que también estamos vendidos, pero por lo menos no vamos por ahí dándonoslas de jueces. Perdón: sí vamos por ahí dándonoslas de jueces, pero no nos vestimos de manera grotesca como vosotros, que os ponéis esos vestidos negros y absurdos para dároslas de importantes.

Decid la verdad: alguien os llamó y os acobardasteis. Las acciones de los bancos empezaban a desplomarse. Pues que se desplomen. Casi nadie tiene acciones de los bancos. Ni de los bancos ni de ninguna otra cosa. Yo sólo compré una vez en mi vida cinco acciones, del Pontevedra CF, que estaban a 50 euros y a los pocos meses no valían nada, y no vinisteis vosotros a defenderme, brothers. Si las acciones de los bancos bajan, pues que bajen, y si han cobrado unos impuestos que no correspondían, pues que lo devuelvan. Dictaminar que los bancos han robado y luego impedir que devuelvan el dinero genera un estremecimiento de indefensión entre todos los españoles que han comprado un piso o están pensando en hacerlo. No ejecutar esa sentencia os deja a la altura del betún y caéis en el más profundo de los descréditos. Yo conozco vuestras obras, y dónde moráis, allí donde está el trono de Satanás; pero retenéis mi nombre, y no habéis negado mi fe, ni aun en los días en que Antipas, mi testigo fiel, fue muerto entre vosotros, donde La Justicia cambiante rodrigo cota estoy pensando mora Satanás. Eso también es de la Biblia, del Apocalipsis y no viene a cuento.

Pues eso. Aclaraos, brothers, porque no hay peor justicia que aquella que no se aplica. No hay nada más injusto que defender a la banca frente al pueblo, a quienes estáis oprimiendo con ese cambio de parecer que ni siquiera os habéis molestado en explicar, brothers. Tú, en cambio, hombre de Dios, huye de todo eso, y esmérate en seguir la justicia, la piedad, la fe, el amor, la constancia y la humildad. Eso es del libro de Timoteo. Que os den, frikis.

La justicia cambiante
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