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Llega la Operación Salida

Julián Rodríguez | Zona Franca

Julián Rodríguez | 14 de abril de 2020

Vista del Puerto de Marín. GONZALO GARCÍA
Vista del Puerto de Marín. GONZALO GARCÍA
Con una caída del PIB este año que puede llegar al 7%, es hora de diseñar cómo salir de esta

Una recuperación que "probablemente" será "paulatina y con distinta intensidad en las diferentes ramas de actividad, de ahí la trascendencia de los planes a impulsar", que han de contar con nuevos recursos y con soluciones creativas: "redes de seguridad en los ámbitos financieros, empresariales y sociales, y mallas de protección que permitan evitar fuertes desajustes disruptivos en los sectores básicos" de la economía de Galicia. Entre líneas, casi forzado por las circunstancias, el Foro Económico de Galicia lanza una pequeña moneda al aire en su informe monográfico sobre el coronavius y apuesta por un escenario intermedio para la salida de la crisis. Ni apocalípticas previsiones de hundimiento del PIB, ni confianza ciega en un efecto rebote que es en estos momentos incógnita con mayúsculas.

La primera aproximación académica a la realidad de esta crisis, escrita a ocho manos (Fernando González Laxe coordina el trabajo realizado también por los profesores Santiago Lago, José Francisco Armesto y Patricio Sánchez), supone un ejercicio de obligada audacia, porque también ellos se adentran en un territorio desconocido, sin precedentes. Para apostar por esa Operación Salida que dibujan entre tonalidades grises, ni contundentes negros ni blancos, los autores del Foro Económico de Galicia parten de un impacto real estimado en la economía gallega al que ponen números con cierta resolución.

Básicamente, dicen, las seis semanas de confinamiento por el estado de alarma (15 de marzo a 26 de abril) van a suponer una pérdida aproximada del 5,6% del PIB anual de Galicia, que podría elevarse al 7,4% del PIB si el confinamiento acaba prolongándose hasta ocho semanas, para acabar a mediados de mayo. Esta pérdida equivale a entre 3.500 y 4.600 millones de euros, respectivamente, en función de los dos períodos, con sus correspondientes mermas de producción de bienes y servicios.

Si se realiza un análisis comparado del impacto estimado, pues resulta que el cálculo del laboratorio de ideas de los catedráticos González Laxe y Lago Peñas tampoco cae en el tremendismo. Manda la prudencia. Y es que, sin ir más lejos, la Confederación Española de Organizaciones Empreariales (CEOE), también ha puesto números al impacto del Covid-19 en la economía con un descenso de hasta el 9% en el PIB de este año, con 900.000 parados más. Ese es el escenario duro, el que dictaría la prolongación del cofinamiento más allá de abril.

La tormenta es perfecta si se cruza el incremento del gasto público más que previsible y la menor recaudación de impuestos, que es una ecuación que complicará la vida al Gobierno para la salida de esta crisis. Dos datos aporta la patronal de Garamendi en este sentido: el aumento del gasto público, con las medidas anunciadas, se situará entre 25.000 y 30.000 millones sin tener en cuenta cuestiones como el ingreso mínimo vital, que está en la mente del ala más intervencionista del Gobierno. De otro lado, la menor recaudación en distintos impuestos que puede llegar al 20% en el caso del Iva, unos 14.000 millones, o al 30% en impuestos especiales (hidrocarburos, alcohol y tabaco), otros 6.000 millones. En total, la pérdida total de recaudación podría estar entre el 8% y el 15%, es decir, entre 31.000 y 60.000 millones. Más gasto y menos ingresos fiscales. ¿Conclusión? El déficit público de este año se puede situar en una horquilla del 7,5% y el 11% del PIB, en función del comportamiento de la actividad. Inédito.

Ese es el escenario que tiene la economía española por delante. Y de ahí las persistentes miradas a una insolidaria Europa. Con la mente puesta en Galicia, los autores del informe del Foro Económico también son conscientes de que esa pérdida de PIB podría generar una suerte de efecto rebote por embalsamiento de decisiones de gasto en los próximos meses, siempre que la crisis sanitaria se resolviese pronto. Recurriendo al abecedario, ese es el escenario más optimista y "todavía no imposible", dicen los economistas, el de la crisis en forma de V. Pero el alfabeto de la crisis del coronavirus tiene más letras: la U que marcaría una recuperación más lenta, y la temida L que nos arrojaría directamente a un pozo de destrucción de riqueza y empleo. A veces, los analistas también cruzan los dedos en sus pronósticos. Y esta vez parece que es así. De ahí que sea clave diseñar ya una singular Operación Salida para el día después.

 

La fábula de las batas y las mascarillas y las carencias de un modelo productivo
Son centenares las empresas que se han volcado en estas semanas en la fabricación de determinado equipamiento sanitario, con especial atención a las mascarillas y las batas quirúrgicas. Medio sector de la moda gallego está en ello. Y resulta digno de todo aplauso. Sin embargo, hasta la adaptación de los equipos y la maquinaria, han sido muchas las compañías que han tenido que recurrir a sus proveedores, en muchos casos ubicados en otros países. Y lo siguen haciendo. 

Ya desde la patronal del sector textil (Acotex) recordaban al inicio de todo esto que algún día habrá que replantearse el modelo, porque la cruel paradoja reside en que un sector textil de primera no es capaz de asumir la fabricación de este tipo de materiales. ¿Por qué? ¿Resulta tan difícil fabricar una bata? La clave está en una constante política de deslocalización de la producción en terceros países que ha convertido a nuestro sector textil en una máquina dedicada casi en exclusiva al diseño, patronaje, aprovisionamiento, estampado, planchado y acabado. Porque las prendas no se producen en España, donde se aporta valor al producto, que tampoco es poco. 

Viene todo esto al caso de las carencias de un modelo productivo que el coronarivus nos está poniendo delante de la cara. Caso aparte es el turismo y los servicios. España ya no va a poder "vender" sol y playa exclusivamente, o Xacobeo en el caso de Galicia. Para atraer turistas, uno de los pilares de nuestro PIB, habrá que "comercializar" también seguridad entre los touroperadores. En este caso, seguridad sanitaria. Todo ello, claro, cuando acabe la pesadilla.
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