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Julián Rodríguez, responsable del espacio Zona Franca, en los medios del Grupo El Progreso.

Patologías previas

Diez años de crisis y un modelo volcado en los servicios en nada van a ayudar a salir de esta
Praia de Silgar, en Sanxenxo. JOSÉ LUIZ OUBIÑA
Praia de Silgar, en Sanxenxo. JOSÉ LUIZ OUBIÑA

ESPAÑA fue rescatada dos veces en los últimos sesenta años. En la mente de todos están los hombres de negro que tanto agobiaron a Cristóbal Montoro en los años de la reciente crisis, tras los 60.000 millones de un rescate bancario europeo que optó por tomar el todo por la parte para inyectar el oxígeno necesario. Pero solo en la memoria colectiva de algunos quedó grabada otra intervención extranjera, con multimillonarios recursos. Y también llegaron de lejos. Sucedió en pleno franquismo. Consistió en el apoyo económico de EE UU y del Fondo Monetario Internacional (FMI) previo a los planes de estabilización en lo que luego, sabiamente disfrazado, se denominó el desarrollismo franquista a partir de 1959. Para historiadores como Gabriel Tortella, la Transición comenzó realmente en esos años, con los Ullastres y Navarro Rubio de turno, los tecnócratas del régimen.

Pues bien, esta misma semana, desde Washington, ese mismo Fondo Monetario Internacional se ha convertido en zelote de la calamidad. El organismo prevé que la crisis del coronavirus provoque una caída de la economía española del 8% este año, y que el paro se dispare prácticamente hasta el 21%, en parámetros similares a la reciente crisis provocada por el pinchazo de la burbuja inmobiliaria. También advierte que la deuda pública patria escalará hasta el 115% del PIB el año que viene, muy por encima del 95,5% actual y el máximo desde nada menos que 1902. Lo que no cuenta el FMI es que Estados Unidos (105% del PIB), Francia (98,4%), Portugal (122,2%), Italia (134,8%) y hasta Japón (235%) son países actualmente mucho más endeudados que España. Y lo que les queda en esta crisis.

Gasten cuanto puedan, pero guarden los recibos, viene a decir ahora, con la que está cayendo, la directora gerente del FMI. Y echando la vista atrás, ese mismo organismo que también nació tras una guerra mundial y fue la herramienta a la que recurrió Franco en plena autarquía se queda ahora en la antesala de las advertencias, de las previsiones, sin ser consciente de que su rol en esta crisis debe ir mucho más allá, como en otras ocasiones y en las más dispares coyunturas. De eso se olvida: el dinero. Alguien que presume de no ser adivino ("estudio hechos y procesos sociales", advierte) es Antonio Izquierdo, catedrático de Sociología de la Universidade da Coruña, que incide en que "los países y los mercados están respondiendo de un modo egoísta y local a una crisis global". Y apunta en una dirección. El impacto del Covid-19 ha acentuado dos enfermedades profundamente arraigadas del mercado de trabajo español: la temporalidad en el empleo y la imposición de trabajar a tiempo parcial. Porque hay unas cuantas patologías previas, como en el caso de los pacientes que no sobrevien al coronavirus, que resultan determinantes para poder entender lo que está sucediendo y valorar realmente el impacto de esta crisis a la que nadie se atreve a poner fin.

Lo que inicialmente era un año perdido para el turismo, por ejemplo, se está extendiendo a muchos otros sectores. España no ha sido capaz de cambiar de modelo económico durante más de diez años de una crisis que puso patas arriba este país, y sigue confiando su suerte, cada vez más, al sector terciario. A los servicios, con especial peso del turismo y la restauración. Pero esto es algo más que un modelo económico de sol y playa. Veamos el caso de Galicia.

El peso del sector servicios, medida su importancia relativa dentro del Valor Añadido Bruto total de Galicia, supera actualmente el 68%, más de cinco puntos por encima del registrado al comienzo de la crisis, en 2008. Este incremento, como ha lamentado más de una vez el Foro Económico de Galicia, "se muestra de manera más significativa en sectores tradicionales y maduros como el comercio, transporte y hostelería o la administración pública y las actividades inmobiliarias". Así hemos llegado hasta aquí. Son nuestras particulares patologías previas.

Y son esos sectores, junto a los trabajadores a tiempo parcial o con contratos temporales, los que más vulnerabilidad presentan ahora mismo ante el coronavirus. Ahora que la crisis no es solo sanitaria y económica, sino también política, a la vista de lo que sucede en Madrid, deberíamos caer de una vez en la cuenta de que a miles de hosteleros nos les bastará con aplazar la cuota de autónomos. Hace falta un rescate.

Reyes Maroto: el silencio ante la reventa de las plantas de Alcoa
Unos auténticos desconocidos se han hecho con las plantas de Alcoa en A Coruña y Avilés. Se hacen llamar Grupo Industrial Riesgo, y un madeja de sociedades de los más dispares esconde a sus propietarios reales. Poco más se sabe de este nuevo inversor, que compra las plantas en una reventa relámpago, sin respetar los compromisos adquiridos, como es lo que ha hecho el fondo suizo Parter Capital, que ha puesto pies en polvorosa en lo que se hizo llamar Alu Ibérica apenas unos meses. ¿Y si se trató de una venta apadrinada por el Ministerio de Industria como es que ahora su titular, Reyes Maroto, opta por el silencio? De Riesgo solo sabemos que su oferta fue descartada en su día, cuando llegó Parter. Malo.

 

José María Benavent: Abanca ya tiene un nuevo capitán para Pescanova
UN financiero sustituye a otro en la presidencia de Nueva Pescanova. Abanca se ha hecho con el control de la compañía pesquera y ahora ejerce: nombra a uno de sus consejeros, José María Benavent, al que acompañan otros dos hombres de confianza de Juan Carlos Escotet en un consejo que se reduce de doce a cinco miembros. Salen Elena Salgado, la exministra, y Antonio Couceiro. Manda Abanca se mire por donde se mire en una compañía que mantuvo sus ventas el año pasado, pero acusó la caída de precios en determinadas áreas y apunta a unas pérdidas que superan los 30 millones de euros. Sigue el consejero delegado, Ignacio González, que lo es desde 2016, pero sabe que será su última oportunidad

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