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Falta cintura

NO ESTAMOS locos ni hemos perdido el juicio, recordó Aitor Esteban, el buen portavoz del PNV en el Congreso, en el debate de este miércoles para prorrogar por cuarta vez el estado de alarma. A ese reduccionismo simple había llegado la situación. Algunas intervenciones previas al pleno del Congreso, como las del señor Ábalos, así lo fomentaron. Lo que realmente estaba en cuestión, los días previos y este miércoles en el debate, es el modo de entender la política y el ejercicio del poder en situación extraordinaria.

El debate, salvo contadas excepciones como la del portavoz de Vox, es sobre la gestión política de unas medidas extraordinarias y no sobre las medidas para garantizar la salud de los ciudadanos. No es tan difícil separar los campos. El clima con el que se llegó al pleno lo creó la falta de diálogo e información que denuncian la oposición y los gobiernos autonómicos. El malestar se nutre también en un ejercicio centralista que ignora el campo competencial autonómico y muestra falta de sensibilidad con las autonomías. Véase esa afirmación a tiempo y destiempo del mando único. Hay acusación de ausencia de cogobernanza del Ministerio de Sanidad con los gobiernos autonómicos. Parece que se corrige.

Las próximas citas electorales o la anteposición de la estrategia e interés partidista, no solo de la oposición, activaron el clima de desencuentro. La esclavitud de las consignas, que decía Jorge Edwards, está en ebullición. Sorprende que este Gobierno, que declara la vía del diálogo y la negociación para el problema catalán, muestre gruesas carencias de sensibilidad con los gobiernos autonómicos. El malestar no es solo de los nacionalistas.

Las ayudas sociales y las políticas de reactivación de la economía no pueden ligarse al paquete del plan de alarma

Después del debate y del proceso que llevó a la aprobación de la prórroga del estado de alarma sería ilusorio imaginar pactos de Estado al modo de lo que aconteció con los conocidos como Pactos de la Moncloa. El doble problema del coronavirus y de la parálisis que produjo en la economía pedirían consensos. Y la estabilidad del Gobierno también: no habrá legislatura sin diálogo, según el portavoz de Esquerra, Gabriel Rufián. Andoni Ortuzar, presidente del PNV, dijo en los días de incertidumbre previos a la votación de este miércoles que en Moncloa falta cintura política. No es la primera vez que dice esto. No hay habilidad o destreza política para resolver situaciones difíciles. Sánchez no gobierna con un partido con mayoría absoluta. Produce desencuentro el ordeno y mando único, con medidas uniformistas como si "España fuese plana", toda igual con la resurrección de la provincia, tal como le recordó a Pedro Sánchez Aitor Esteban.

La ausencia de diálogo, el mando único, se muestra peligrosamente con el chantaje de 'o este plan de alarma del Gobierno o el caos'. Esa música suena y para mal. Al tiempo lanzaba ya los muertos que a partir de ahí produjese la pandemia sobre la conciencia de quienes dicen que hay más alternativas.

Y es, o ha de ser una obviedad, que las ayudas sociales y las políticas de reactivación de la economía no pueden ligarse al paquete del plan de alarma.

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