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Hoguera purificadora

¿Aporta algo a los derechos y dignidad de la mujer la negativa a publicar las memorias de Woody Allen? ¿Aporta algo a las libertades ciudadanas y a la profundización democrática? Mi respuesta es no. Cuando la presión de un grupo social, con independencia del color político, se convierte en arma censora ejecutiva habría que pensar qué sucede en esa sociedad. Una división de la multinacional Hachette Book Group rechazó la publicación de Apropos of Nothing, una autobiografía del cineasta que estaba previsto que apareciese en abril. Los trabajadores de la editorial se manifestaron en la calle contra la publicación. La editorial española que tiene los derechos en castellano desconoce si va a publicar el libro. El año pasado, según The New York Times, tres editoriales más renunciaron a dar salida a esta obra. Dos denuncias, desestimadas por los juzgados, de una hija de Mia Farrow por abusos sexuales es el origen de los problemas para la edición de la autobiografía. 

El comportamiento de Polanski es repugnante y condenable, como ya lo fue en su momento

Las películas de Woody Allen encuentran problemas para su comercialización y proyección en EE UU Días de lluvia en Nueva York, una pieza que nada aporta en la filmografía de Woody Allen, forma parte del contrato que Amazon rompió con el cineasta por los comentarios que realizó sobre #MeToo. Con matiz diferente, pero importante, está en Francia el caso de Un oficial y un espía (J’acusse) y Roman Polanski. Este huyó de EE.UU. por relaciones sexuales con una menor y ser condenado. El Piano sigue siendo una obra maestra y Un oficial y un espía, basada en hechos reales, la persecución en Francia de un oficial por ser judío y el ejemplar comportamiento de Émile Zola y su Yo acuso, es una denuncia en profundidad de la persecución del inocente, de la imposición del comportamiento y los intereses de grupo frente a la víctima, del racismo y de una voz solitaria libre. Por ser el director de estas dos películas quien es, no pierden ninguno de los valores que transmiten ni la calidad como obras cinematográficas. 

Parece ser que no es así. Para la entrega de los premios Cesar en Francia —los Goya españoles— hubo alboroto previo, con dimisión incluida de los miembros de la Academia. La actriz Adèle Haenel protestó por las doce nominaciones con que contaba Un oficial y un espía. Premiar la película era ensalzar a Polanski, lo que equivale "a escupir en la cara de las víctimas", según la actriz. En consecuencia, se entiende que la película no se puede reconocer ni premiar. Supongo yo que tampoco exhibir en público, como sucede con Woody Allen en EE UU. Creo que a esto se le puede llamar censura. 

El comportamiento de Polanski con una menor es repugnante y condenable, como ya lo fue. Un oficial y un espía es una buena película y un buen recordatorio: lección válida para hoy en el antisemitismo y en la imposición de los intereses de grupo, que en este caso monopolizaban el patriotismo francés, y que, como otros, se atribuyen el derecho de salvarnos a todos.

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