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Luchar contra la mentira

El gran engaño de los populismos y los nacionalismos consiste en hablar de un pasado que nunca existió y de un futuro que es insostenible

E s evident e que, si alcanzar la verdad es tarea tan loable como difícil, luchar contra la mentira es necesario y urgente, porque como dice Sócrates, "las mentiras son las mayores asesinas, pues matan la verdad".

Según Abraham Lincoln, "puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Y a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo"; pero asimismo, afirma que "la democracia es un juego de mayorías y puede engañar a la mayor parte de la gente la mayor parte del tiempo".

También, Aristóteles sostenía que "el castigo del embustero es no ser creído, aún cuando diga la verdad". Por su parte, Anaxágoras decía "si me engañas una vez, tuya es la culpa. Si me engañas dos, es mía".

Por eso, cuando en la actualidad el peso y volumen de la información es cada vez más intenso y agobiante, la capacidad de crítica es menor y difícil.

"Hay dos formas de ser engañados ", dice Soren Kierkegaard. Una, creer lo que no es cierto y la otra, negarse a creer lo que es cierto.

Otra de las características negativas de la mentira es que sus efectos se extienden y prolongan después, incluso, de que haya sido descubierta, corregida y rectificada. Es el clásico y elocuente aforismo "calumnia que algo queda".

Ese algo consiste en la sospecha que toda mentira encierra y que ni la verdad es capaz de eclipsar totalmente.

Es evidente que vivimos una época en la que predominan los ‘disvalores’ o valores negativos: la desinformación, el populismo, la demagogia, los nacionalismos y los movimientos ultras de uno y otro signo.

Como dice el historiador norteamericano Timothy Snyder, "de la guerra fría hemos pasado a la guerra informativa, a la manipulación a través de internet y de las redes sociales y las noticias falsas".

El citado autor concluye que "quien controle todo este escenario, es decir, todo este poder en la sombra, controlará el mundo".

El gran engaño de los populismos y los nacionalismos consiste en hablar de un pasado que nunca existió y de un futuro que es insostenible.

Finalmente, hay que reconocer que sostener la mentira obliga a un notable esfuerzo de memoria, para no traicionar el pensamiento que vive anclado en la realidad. Por esto, Mark Twain dice que "si dices la verdad, no tienes que recordar nada".

En resumen, tiene razón Otto Von Bismarck cuando reconoce que "nunca se miente tanto como antes de las elecciones, durante la guerra y después de la cacería".

En un mundo en el que la mentira favorable se acepta más fácilmente que la verdad que nos perjudica, no debemos perder la esperanza de que, como decía Sófocles, "ninguna mentira llega a la vejez".

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