Esperando a Vox
Los principales dirigentes políticos gallegos lo tienen claro y se preparan para ese nuevo escenario, que ya parece inevitable. Todas las encuestas, sondeos y estudios de opinión serios -incluyendo los que no salen a la luz pública- apuntan a que Vox irrumpirá con fuerza en Galicia en el próximo ciclo electoral, el que arrancará con las municipales del 2027 y se cerrará con las autonómicas, que tocan en 2028.
Además, no es descartable que Pedro Sánchez convoque elecciones generales este mismo año, justo cuando la ultraderecha se dispara en las urnas, como ya ocurrió en Extremadura y presumiblemente sucederá en la siguientes citas electorales, primero en Aragón y después en Castilla-León. De ahí que sean cada día más los convencidos de que Vox estaría ahora mismo en condiciones de obtener algún diputado en el Congreso, más probable por A Coruña que por Pontevedra.
Actualmente el partido de Santiago Abascal no tiene ni siquiera un concejal en la comunidad gallega (su única edil, electa en un pequeño municipio ourensano, se dio de baja). Siendo la cuarta fuerza más votada, hace un año se quedó muy lejos del cinco por ciento requerido para tener representación en el Parlamento gallego. Sin embargo, mejoró considerablemente sus resultados en un escenario que no le era propicio. Primó el voto útil, que seguramente inclinó hacia el PP, como mal menor, a una parte de los simpatizantes y potenciales votantes de Vox, conscientes de que en las elecciones autonómicas la división del voto de derechas podía tener un efecto para ellos indeseable: que la Xunta acabase presidida por el nacionalismo.
El aparato de Vox en Galicia es mínimo. Se trata de una endeble estructura territorial, con presidentes -y presidentas- provinciales prácticamente desconocidos para la ciudadanía, incluso la más informada, pero muy activos en redes sociales y en la captación de adeptos. Para ganar representación institucional no les hace falta mucho más, puesto que lo que vende en su caso es la marca nacional, identificada con el liderazgo personalísimo de Abascal, que, por cierto, tiene raíces gallegas por una abuela materna.
Como es natural, a quien más inquieta esta entrada en escena de Vox es al PPdeG y no porque pueda arrebatarle ahora un escaño en el Congreso, o unas docenas de concejales, sino por la posibilidad de que erosione la mayoría absoluta que le permite a Rueda -como antes a Feijóo- gobernar sin pactos, ni condicionamientos, ni servidumbres.
Los pobres gallegos lo son cada vez más
Cáritas no se cansa de advertir sobre la cruda realidad socieconómica de Galicia, donde casi la mitad de la población sigue viviendo al borde de la exclusión, a pesar de que los principales indicadores apuntan a cierta mejora en los dos últimos años. Thomas Ubrich, técnico del Equipo de Estudios de Cáritas Española, apunta que, aunque la tasa de riesgo de pobreza se redujo, se está incrementado la "carencia material severa", hasta el punto de que el 43,8 por ciento de los gallegos se encuentran en una situación calificada de "integración precaria", de cristal, con riesgo de romperse en cualquier momento por mínima que sea la crisis. Es llamativa la paradoja de que, reduciéndose la tasa de pobreza, se incrementa la denominada "carencia material severa". Los pobres lo son cada vez más.
Los elevados precios de la vivienda, el empleo precario y la problemas de salud consolidan una nueva bolsa de vulnerabilidad que el sistema no logra atajar. El apartado dedicado a Galicia en el prestigioso Informe Foessa, basado en 590 encuestas, constata una creciente fragmentación social y una clase media en franco retroceso, con cada vez más familias que hasta hace poco vivían con cierta holgura precipitándose al abismo de la exclusión. Y ello a pesar de que el desempleo ha caído a mínimos, pero hace tiempo que tener trabajo no garantiza una vida digna (menos aún en el caso de los migrantes). El único consuelo, si se quiere ver así, es que según el estudio de Cáritas, manteniendo España una de las tasas más elevadas de Europa, Galicia se sitúa aún por debajo del promedio nacional. No jugamos la Champions, ni la Europa League, pero tampoco estamos en puestos de descenso.
No a la financiación, sí a la quita
Cada vez que se pone sobre la mesa el debate de la financiación autonómica se hace oír la autorizada voz de Santiago Lago, un muy reputado experto en la materia, catedrático universitario y director del Foro Económico. La última propuesta de reforma del sistema, pactada por el Gobierno con Esquerra Republicana, le parece inaceptable para Galicia, tal y como está formulada. Nuestra comunidad estaría "mal, tirando a muy mal" financiada, porque alguno de los criterios que ahora se manejan, los más discutibles del modelo, nos serían muy perjudiciales. Estamos mucho mejor con el actual, dentro de lo malo.
Aunque es partidario de negociar, en esto Lago se alinea claramente con la Xunta, a diferencia de lo que sucede con la quita de la deuda. En ese caso no ve razones para rechazarla de plano en lugar de aprovecharla, aunque otras comunidades se beneficien más y aunque la condonación como tal le parezca un mecanismo un tanto tramposo y hasta perverso.
Un ecosistema mediático diferente
En el acto de entrega en Santiago del Premio Diego Bernal al periodista ourensano Julio Rodríguez, director de Atlántico Diario, Alfonso Rueda destacaba como "elemento diferencial" de la política gallega la "relación directa" entre los medios informativos y el Gobierno, al tiempo que señalaba la conveniencia, a su entender, de preservar este "ecosistema mediático" propio,"más tranquilo, menos crispado", que es algo que "llama mucho la atención fuera de Galicia". Para Rueda, sin embargo, esa relación fluida no implica renunciar a la defensa de posiciones firmes de cada una de las partes.
Venezuela, oportunidades que alegran
En la presentación de los resultados de Abanca en 2025 —más de 900 millones de beneficio— su presidente, Juan Carlos Escotet, se pronunció públicamente por primera vez sobre la situación de Venezuela, su país de origen, tras la intervención de EE.UU. para poner a disposición judicial a Nicolás Maduro. Rehuyendo las consideraciones políticas, como en Escotet es costumbre, a su entender se abre nuevas perspectivas para que la economía venezolana mejore. "Seguro que la inversión extranjera y las empresas locales están analizando esas oportunidades, que son una alegría para el país", dijo.