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Don Juan

CARMEN BECERRA es hasta donde yo sé, como mínimo, una experta –o la mayor– torrentiana y donjuanista. No es poco equipaje para el atractivo intelectual de una profesora. Hace ya demasiadas décadas que la conocí. Acompañaba a don Gonzalo Torrente Ballester para trámites burocráticos en la USC. En la salida de una aula, quizás un curso de verano, estaba la joven Carmen Becerra que identificó y saludó al escritor.

El Don Juan, una de las mejores novelas del ferrolano, en la opinión de quien es lector entusiasta de la obra, me llevó al mito, la figura o al personaje. ¿Cómo le podemos llamar? Eran años de estudiante con muchas tardes en la biblioteca de Canto Blanco-Comillas. El entusiasmo me dio para algunos trabajos en asignaturas varias. Guardo como una joya el ejemplar de Don Juan, dedicado (1972) por don Gonzalo en un almuerzo-entrevista-examen al que le sometimos Xoán González Millán, el amigo al que en EE.UU. me llevó el hielo y la nieve, y un servidor. El encuentro lo recogió generosamente en Cuadernos de La Romana.

A raíz de aquel primer encuentro con Carmen Becerra, y con el lazo del entusiasmo por la obra torrentiana, organizamos, ella como auténtico motor, un exitoso, por número y calidad de público, homenaje en Santiago (30.05.1981) a don Gonzalo. Agradecía, y necesitaba, el cariño de su tierra. No siempre se le dio aquí el reconocimiento que como gallego merecía. Son usos y costumbres propios.

Ocuparse hoy del Don Juan, como si estuviésemos en las primeras décadas del pasado siglo parece un atrevimiento. Hasta una provocación. Claro que primero habría que concordar qué define al Don Juan. ¿Hay una sola personalidad o caracterización humana, psicológica y moral de Don Juan? ¿Un seductor –la palabra es su herramienta–, un juerguista, un machista que colecciona conquistas, un amoral o alguien que se enfrenta y desprecia la intolerancia de la cerrada sociedad de la Contrarreforma? Dio para muchas páginas, de Marañón a Ortega o a Pérez de Ayala. A Marañón no le gustaba la figura. Torrente, donjuanista, tampoco coincidía con las interpretaciones del doctor ensayista. Ciertamente hay en algunos mucho machismo venenoso. Pero hay también en este mito literario interrogantes que pertenecen a la condición humana, salvo para quienes tienen los caminos claramente trazados en prontuarios gregarios.

Creo que figura entre los Don Juan de la literatura o la ópera uno que es "feo, católico y sentimental". El Marqués de Bradomín, de don Ramón del Valle Inclán.

De la profesora Carme Becerra, que ya publicó Mito y literatura: un estudio comparado de Don Juan, acaba de editar la Biblioteca Castro El mito de Don Juan –El burlador de Sevilla y convidado de piedra, de Tirso de Molina; La venganza en el sepulcro, Alonso de Córdova y Maldonado; No hay plazo que no se cumpla, ni deuda que no se pague, Antonio de Zamora; El estudiante de Salamanca, José de Espronceda, y Don Juan Tenorio (José Zorrilla)–. Busqué por librerías varias. Al final, hay que acabar alimentando el estómago inmenso de la venta por internet. A la profesora hay que felicitarla por trabajar y publicar sin mirar a las corrientes.

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