Xabier R. Blanco: "Amancio Ortega es encantador. Un amigo lo vio hace poco comiendo callos en un bar de carretera"
En 2004, el periodista Xabier Rodríguez Blanco se embarcó, junto a Jesús Salgado, en la aventura de publicar el primer trabajo de investigación sobre un desconocido Amancio Ortega. Tuvo que llamar a muchas puertas para recabar información y todas las fuentes consultadas coincidían en que para este empresario "no existe el no y siempre piensa a lo grande". "En los inicios, cuando se estropeaba una máquina en la fábrica, en vez de esperar por la pieza durante semanas, enviaba a alguien a buscarla a Alemania, se traía un técnico para montarla y en días estaba produciendo", cuenta el coautor de 'Amancio Ortega: de cero a Zara'.
Xabier R. Blanco considera de la clave para el despegue del proyecto textil de Ortega radicó en que "supo ver el potencial de las costureras gallegas". "Los analistas se preguntaban cómo era posible este fenómeno en una esquina mal comunicada, pero pienso que estaba en el sitio adecuado por una mano de obra trabajadora y cualificada". Relata que Ortega le contó a un amigo que "el secreto es tienda, tienda y tienda", siguiendo la ruta del camión.
A este periodista le sigue sorprendiendo "el ojo para detectar qué prenda va a funcionar y que sepa hasta dónde le puede aportar cada ejecutivo antes de exprimirle todo el jugo". "Confió en Amador de Castro, José María Castellano o Pablo Isla hasta que, en su cumbre profesional, consideró necesario el cambio y siempre acertó. Javier Cañas Caramelo calibró bien la importancia de cada cual en el éxito: "En un reloj todas las piezas son importantes, pero la más importante es la que le da la pieza y ese siempre ha sido Amancio Ortega".
El lado más personal
Más allá de la faceta profesional, da algunas pinceladas sobre cómo es el Ortega más familiar. "Como marido es cariñoso con Flora hasta el almíbar, según cuentan los que pasan días en su barco; como padre, la pasión por Marta está a la vista, pero también se preocupó por Sandra y Marcos, hijos de su primer matrimonio con Rosalía Mera; y a sus hermanos los tuvo al lado en la empresa. Así se explica la comprensión en casa por las horas dedicadas al trabajo", señala.
¿Y cómo jefe? "Tiene habilidad para explicar lo que quiere y para decirle al trabajador lo que necesita escuchar para aumentar el ritmo de producción con buena cara".
Xabier se atrevió a "robarle una entrevista" un sábado de 2010 en el centro hípico de Casas Novas en Arteixo, donde lo abordó en busca de un tema potente para el periódico en el que trabajaba. "Me contaron que no le pareció mal, pero fue un atraco. Ortega fue encantador. Con el tiempo creo que me dijo lo que yo quería escuchar para que escribiese lo que él quería". El titular fue: "Voy a seguir trabajando hasta el final". Tras publicarlo, las acciones de Inditex subieron. "Fue una buena piratada, con la suerte de que el fotógrafo Amador Lorenzo nos vio hablando y disparó. No estaba preparado.
Sencillez y aficiones
Aunque millonario, no ha dejado de lado planes sencillos que no se pagan con dinero. "Un amigo se lo encontró hace poco comiendo torreznos, tortilla y callos en un bar de carretera en Guísamo con otros veteranos de la empresa", comparte Xabier. "Es hijo de ferroviario nacido meses antes de la Guerra Civil. Una generación de otra pasta", señala.
También cuenta qu, aunque "lo primero siempre fue la fábrica, la ropa y el diseño de tiendas con mirada de arquitecto", desde joven le gustó hacer deporte y "le apasiona pasar días en el barco, sobre todo en la ría de Aldán". Cuenta que la afición se la contagió su sobrino Juan Carlos Rodríguez Cebrián, que fue director general hasta 2005.
Se dice que no hay éxito sin fracaso y Ortega también lo vivió. "La primera tienda que abrió con otros socios, Sprint, la cerró al poco tiempo, cambió el enfoque y siguió. No todo le ha funcionado, como Uterqüe. Pero la cuenta le ha salido muy bien, sobre todo con la sucesión en su hija Marta, que lo está haciendo de foto".