La bajada en los precios de la leche abre la disputa entre industrias y ganaderos en Galicia
Cada vez que la renovación de contratos lácteos se acerca y la industria que opera en Galicia pone sobre la mesa ajustes a la baja en los precios que paga a los ganaderos las organizaciones agrarias se alzan en contra y amagan con medidas de protesta para ejercer presión. En esta ocasión, con la firma a la vuelta de la esquina y ofertas que contemplan rebajas de hasta 9 céntimos por litro, algunos sindicatos han pasado de la amenaza a la acción haciendo que el choque sea especialmente intenso en un escenario el en que la guerra en Oriente Medio ha elevado los costes de producción de las ganaderías justo cuando el sector productor vivía uno de sus mejores momentos, con precios históricamente altos que ahora las empresas que recogen y transforman la leche plantean reducir.
Con ese telón de fondo y tras denunciar la entrada "masiva" de cisternas de leche procedentes de otros países como Portugal o Francia "a prezo moi por debaixo de custos de produción" con destino a distintas industrias en lo que considera una estrategia para bajar precios a los ganaderos gallegos, Unións Agrarias organizó esta semana piquetes a las puertas de algunas plantas lácteas como medida de presión y este sábado extendió las acciones reivindicativas a la distribución.
La organización accedió al interior de Cash Galicia en Santiago tras identificar que "está a vender o leite envasado que entrou no mercado en clara venda a perdas para forzar a baixa nos contratos das explotacións galegas". Clama contra el uso de la leche como producto reclamo:"Só se pode vender leite a 76 ou 79 céntimos o litro con materia prima traída de Portugal a 30 céntimos". El piquete retiró packs de leche de las estanterías, los arrojó al suelo y derramó el contenido de algunos bricks.
El Sindicato Labrego Galego, por su parte, tiene convocada este lunes una protesta ante la planta de Lactalis en Vilalba, y Agromuralla recomienda a los ganaderos no firmar los nuevos contratos con la esperanza de que las medidas de presión puedan dar sus frutos.
Esta asociación, junto a la OPL, señala que Galicia marcará el paso en esta negociación porque, además que concentrar el 42% de la producción de leche en España, es la comunidad donde primero toca renovar los contratos, por lo que los precios que se firmen para su entrada en vigor a partir de abril "van a marcar la tendencia de los que se van a pactar en el resto de España en los próximos meses".
¿Qué esgrime la industria?
Mientras los sindicatos agrarios alegan que una bajada de precios de esa magnitud no está justificada y la Xunta, en la misma línea, apela a la "responsabilidade" para asegurar la viabilidad de las granjas, la industria esgrime que es el paso que debe dar para poder competir en el mercado.
Alega que el precio medio que cobran los ganaderos españoles sigue por encima de la media de la Unión Europea, superando al resto de grandes países productores del viejo continente. Una situación que advierte que propicia la entrada de leche y derivados, como quesos, al mercado español a precios más bajos, lo que denuncia que le resta competitividad frente a sus socios europeos.
Las industrias aluden, además, a la evolución en la cotización de los productos lácteos –commodities– en la UE. A partir del segundo semestre de 2025 se observó un ajuste a la baja en los precios de la leche en polvo o la mantequilla, que supone una fuente de ingresos para los grupos lácteos.
La Federación Nacional de Industrias Lácteas (Fenil) esgrime que esa corrección "se ha ido trasladando progresivamente al precio de la leche pagado a los ganaderos en los distintos Estados miembros". Los datos del observatorio del mercado de la leche de la Unión Europea muestran cierta recuperación en el valor de algunos de esos productos industriales desde que comenzó este año, aunque sin recuperar los niveles que habían alcanzado.
Las empresas también apuntan a un aumento de la oferta de leche como materia prima a nivel mundial que no vino acompañada de un alza equivalente de la demanda.
Señalan, además, que también sufren una subida de los costes derivada del estallido de la guerra en Irán, por el encarecimiento del transporte y de la energía.
Posiciones alejadas
Con ese telón de fondo, la industria no parece dispuesta a ceder a las presiones en esta ocasión. Defiende que los contratos que ahora se renovarán serán de corta duración, por cuatro meses, y que, si el mercado registra cambios, podrán ofrecer mejoras a partir de agosto y de cara al otoño.
Sin embargo, las organizaciones agrarias quieren mantenerse al menos en los precios actual para encajar el golpe del conflicto bélico, que ha encarecido el gasoil, los fertilizantes, la energía y se trasladará también a los piensos. Las granjas gallegas cobraron en las entregas realizadas en enero 52,9 céntimos por litro de media.