Las borrascas pudieron con las rebajas y lastraron las ventas del comercio textil en febrero

Un comercio en rebajas en Pontevedra. GONZALO GARCÍA
Cayeron un 2,5% con respecto a un año antes, según las cifras de Acotex. Los consumidores gastan menos en ropa que unos años atrás
 

El comercio textil sigue sin remontar en ventas. Tras cerrar 2025 con una caída media del 1,1% que se sumó al estancamiento registrado en 2024, este año ha empezado también flojo. En enero, el  negocio apenas aumentó un 0,4% con respecto al mismo periodo de 2025 y febrero dejó una caída del 2,5%, según los datos del barómetro de la Asociación Empresarial del Comercio Textil, Complementos y Piel (Acotex). "El sector está inmerso en una situación complicada, donde no se consiguen recuperar las ventas y que es muy sensible a factores externos como la meteorología", explica su presidente, Eduardo Zamácola. 

De hecho, el tren de borrascas que continuó azotando el país durante buena parte de febrero habría lastrado la actividad de los negocios minoristas de moda. "Ha sido un mes muy lluvioso que no invita al cliente a pasear por las calles e ir de compras", señala Zamácola ante el descenso notable observado en la afluencia de consumidores a las tiendas. Eso a pesar de que las temperaturas fueron bajas, lo que ayuda a dar salida a las prendas de invierno, aprovechando además los descuentos que ofrecen las rebajas y que muchos aprovechan.

La caída rompe con la tradicional tendencia positiva de la demanda en el segundo mes del año. No en vano, en febrero de 2025 las ventas registraron un aumento del 1,6%; en 2024 crecieron un 1,3%; en 2023 se incrementaron un 5,8%, y en 2022 lo hicieron un 18,3% impulsadas por el efecto rebote tras la pandemia, cuando la actividad se había desplomado. Entre 2020 y 2021 las ventas se hundieron cerca de un 53% y no se recuperaron en la misma intensidad en los dos años siguientes.

El gasto en ropa no se recupera

El negocio textil vive un momento complejo. Los consumidores destinan ahora menos dinero a comprar ropa que hace unos años y el gasto no se recupera. El encarecimiento del coste de la vida en los últimos tiempos no ayuda. Las familias tienen que destinar una parte cada vez mayor de su presupuesto a pagar vivienda, alimentación, impuestos y otros gastos esenciales, y renovar el armario no está entre las prioridades. De la cesta de la compra de un español, se dedica de media a ropa y calzado en torno a un 4% del total. 

Además, los cambios en los patrones de consumo hacen que muchas personas prefieran destinar dinero a comprar tecnología o planes de ocio antes que a ropa, que también se ha encarecido. El capítulo de vestido y calzado acumula una subida del 7,4% en los últimos cinco años en Galicia. 

A la espera de conocer el balance del año pasado, en 2024 las familias españolas invirtieron en textil 933 euros. Pese a suponer un pequeño aumento del 1,2% con respecto al año anterior, esa cuantía es inferior a los 1.256 euros que gastaban antes del covid y está lejos de los 1.881 del año 2006.

Si lo que se analiza es el gasto anual por habitante, en Galicia se situaba de media en 289 euros, por debajo de la media (314 euros). Los vascos y los madrileños son los que más dinero dedican a ropa.