El Gobierno movilizará fincas rústicas del Estado para ayudar al relevo generacional en el agro

Un tractor en el campo. EFE
Sánchez avanza que hay unas 17.000 parcelas que podrían servir para la actividad agraria, favoreciendo el acceso de jóvenes a la tierra

El futuro del campo tiene entre sus grandes desafíos asegurarse el relevo generacional que permita que en el futuro siga habiendo agricultores y ganaderos que produzcan alimentos y mantengan vivo el medio rural. Hay diversos factores que han actuado como lastres para asegurarse esa savia nueva de la que adolece el agro en muchas zonas de Galicia y del conjunto de España, como la visión social sobre la profesión agroganadera o los problemas para disponer de suficiente base territorial. Este último condicionante ha llevado a administraciones como la Xunta a activar herramientas para movilizar tierras que puedan aprovechar los productores y ahora es el Gobierno central el que avanza medidas en esta dirección.

El propio presidente, Pedro Sánchez, anunció este miércoles que el Ejecutivo pondrá a disposición de los jóvenes que trabajen en el campo tierras agrarias en manos del Estado para ayudar a ese relevo. "Hay unas 17.000 fincas rústicas propiedad de la Administración General que analizaremos para valorar su actitud para la actividad agraria y, en su caso, ponerlas a disposición preferente de jóvenes, mujeres y nuevos profesionales", avanzó en el marco de un encuentro con jóvenes agricultores y ganaderos en la localidad madrileña de San Fernando de Henares. "No estamos hablando de pocas hectáreas", señaló Sánchez.

Para saber hasta qué punto esta iniciativa podrá contribuir a dotar de base territorial a los productores, habrá que ver si esos terrenos se ubican donde realmente se concentra la actividad agraria y en qué estado se encuentran y de qué forma se movilizarán. El Gobierno pretende abordar con las comunidades y el sector un modelo que facilite el acceso a esas tierras. 

Plataforma Tierra Joven

Se ofrecerán a través de una plataforma de nueva creación bautizada como Tierra Joven que tendrá entre sus funciones difundir la oferta y demanda de fincas y ofrecer información sobre el mercado de tierras agrarias, con datos sobre fiscalidad, financiación o normativa aplicable a la transmisión de explotaciones. Sánchez se comprometió a ponerla en marcha "en los primeros meses de este año", con la aprobación de un real decreto que regule sus contenidos. 

El presidente prometió también pelear por que la futura política agraria común (PAC) destine más fondos a atraer nuevos actores al medio rural. Al respecto, el Gobierno propondrá reservar el 10% de los recursos de la PAC al relevo generacional, frente al 6% planteado por la Comisión Europea. 

En un escenario en el que la dotación económica para la política agraria se ve amenazada por un recorte a la vista del marco financiero plurianual propuesto por Bruselas para el periodo 2028-2034, Sánchez defendió un presupuesto comunitario que alcance el 2% de la renta nacional bruta disponible. "Si tenemos eso, la PAC podría tener hasta incluso más recursos de los que tiene ahora", dijo el presidente del Gobierno, reconociendo la dificultad para conseguirlo. "Estamos muy solos", dijo aludiendo la posición de diversos estados miembros de la UE.

Granjas 'envejecidas'

Seis de cada diez titulares de explotaciones ganaderas en funcionamiento en Galicia –unas 40.500 sumando todo tipo de ganado, desde vacas de leche y carne a porcino, ovejas o aves– tienen 55 o más años. Y, lo más llamativo, es que cerca de un 30% de los jefes ya supera los 65 años.

Esto quiere decir que muchos productores al frente de la explotación continúan más allá de la edad de jubilación y otra parte importante está a las puertas del retiro. Mientras, apenas un 5% de los titulares son jóvenes con edades por debajo de los 34 años.

Estos datos se extraen de una encuesta elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (Ine) correspondiente al año 2023 que también refleja el problema de falta de base territorial que acusan muchas explotaciones agrícolas. La superficie media en Galicia es de 14 hectáreas, la segunda más baja de la Península tras Comunidad Valenciana.