Los productores desechan que el huevo campero peligre, al menos por ahora
Una semana después de que el día 13 entrase en vigor el confinamiento de todas las aves de cría en las granjas españolas para frenar la expansión de la gripe aviar, los efectos se dejan sentir en los precios de los huevos y alguna distribuidora comienza a acusar una contracción del suministro de una tipología en concreto: el campero.
Es el caso de Mercadona que, según informaron varios digitales, el jueves recogía en su web un comunicado en el que informaba de que, "debido al brote de gripe aviar y a las medidas sanitarias aplicadas para proteger la salud animal", verá reducidas "temporalmente" las existencias. Con todo, la cadena fundada por el valenciano Juan Roig incidió en que se trata "de una situación puntual", de manera que aguarda "retomar los niveles habituales tan pronto como sea posible".
"Inicialmente, aunque haya confinamiento no significa que se retire, de momento, el nombre y el concepto de huevo campero", explica el presidente de la Asociación Gallega de Avicultura de Puesta (Agap), Rodrigo García, que admite que la situación podría cambiar si la reclusión sigue "varios meses". Por el momento, remarca el también director comercial de Granja Campomayor, las autoridades no han emitido ninguna notificación respecto a una modificación del sello, de manera que ve excesivo "generar alarma".
¿Qué parámetros debe cumplir una explotación para producir huevos camperos?
García explica que, para llevar este 'etiquetado', las gallinas deben criarse en explotaciones al aire libre y sobre tierra con una densidad de nueve aves por metro cuadrado en nave, en tanto que en el exterior deben disponer de un parque con cuatro metros cuadrados por animal.
En materia de alimentación, no existe ninguna indicación, como sí sucede con el huevo ecológico.
¿Hay alguna pauta sobre el número de días que pueden estar encerradas?
No. El último reglamento de la Comisión Europea que marca las normas de comercialización de los huevos, que data de 2023, establece que, si bien las gallinas camperas "deben poder acceder de forma ininterrumpida y durante todo el día a un espacio al aire libre", cuando se impongan "restricciones temporales con arreglo a la legislación de la Unión Europea, los huevos podrán comercializarse como camperos a pesar de dicha restricción".
Más allá de la legislación, la cuestión es cuánto tiempo se podrá justificar a ojos del consumidor la denominación de campero si la privación de salir al aire libre se prolonga en el tiempo.
El último informe del Ministerio de Agricultura, con fecha del pasado lunes, indica que desde el 1 de julio se detectaron en Europa 209 focos en aves de corral, 50 en aves cautivas y 1.512 en silvestres. En España, se han registrado 14 granjas infectadas, en un escenario en el que Alemania, con 97 es el país más afectado de la UE. La comunidad autónoma con más brotes es Castilla y León, con siete, mientras Galicia mantiene, por ahora, sus explotaciones libres. "Creo que tenemos el tema, por ahora y cruzo los dedos, controlado. Pero tenemos que llevar cuidado y que nadie piense que se puede levantar el pie al respecto", señaló ayer el ministro Luis Planas.
Distinto código, distinto huevo
Los huevos que se adquieren en el súper llevan impreso un código que ofrece una importante información. El primer número que figura antes de las iniciales del país en el que está radicada la granja indica el tipo de producción. El '0' indica la cría en ecológico; el '1', que la gallina es campera; el '2', que la cría es en suelo, y el '3', que el ave está enjaulada.
Los siguientes dos dígitos reflejan la provincia; los tres consecutivos, el municipio, y los últimos, la granja de procedencia.