Las agresiones a los facultativos en Galicia se ceban con las médicas
La brecha de género se manifiesta también en las agresiones que sufren el personal facultativo de Galicia. De los 22 casos que se pusieron en conocimiento de los colegios profesionales del ramo el año pasado, 14 tuvieron como víctimas a médicas. El porcentaje es análogo al general de España, donde el 63,7% de las afectadas por este tipo de violencia son mujeres. Y hay que tener en cuenta que, en la comunidad gallega, representan el 53,3% de sus 17.000 colegiados.
Los datos trasladados por el observatorio de agresiones de la Organización Médica Colegial (OMC) sostienen que la violencia en el ámbito sanitario "se ha cronificado tras la pandemia", con cifras "que continúan en aumento" y alcanzan los 879 casos en todo el país.
Aunque, luego, el 48,8% ni siquiera llegan a denunciarse formalmente, una "invisibilización" que, según el colectivo, responde a cuestiones como la "normalización" de estos episodios como "parte del día a día" de la profesión; los sentimientos de "indefensión, impotencia, humillación o rabia" de quienes los padecen; el "temor a represalias futuras" o la sensación de no estar "protegido institucionalmente", entre otras razones por considerar que las sanciones, al final, son "mínimas". Esa idea de que se traga con ello se aprecia también en que solo dos de estos 22 sucesos provocaron una baja para la víctima.
En Galicia, el análisis confirma que la atención primaria es el principal foco de estos conflictos –con nueve, doblan a los casos que hay en los hospitales o en las urgencias– que, en el 91% de las ocasiones, ocurrieron en el horario laboral. Casi la mitad de las veces tuvieron forma de coacciones o amenazas, seguidos de insultos y vejaciones, ya que son bastantes menos las lesiones o los casos de acoso.
Es decir, que se trata de una violencia que "busca presionar, amedrentar y deslegitimar" y cuya "consecuencia más profunda" es "la cicatriz psicológica" que deja.
¿Y quién ejerce esta violencia? Pues 10 de estas 22 agresiones las protagonizaron pacientes con cita, aunque en 5 casos fueron personas que les acompañaban a la consulta –tres hombres y dos mujeres–. El resto eran pacientes no agendados o desplazados.
Actuar sobre las causas estructurales
Las discrepancias con la atención están detrás de tres de cada cuatro de estas situaciones, también relacionadas con desacuerdos con la baja médica o con informes. Juntan el 82% de las agresiones, de ahí que la OMC esgrima que este problema "exige abordar los factores organizativos del propio sistema de salud".
En este sentido, su primera propuesta es actuar desde la "prevención estructural", esto es, aliviando "la sobrecarga y tiempos de espera, especialmente en primaria". Pero también reclama a las instituciones "garantizar apoyo jurídico y psicológico homogéneo y visible" al personal médico; protocolos automáticos tras la agresión para evitar su indefensión y fomentar la denuncia; articular campañas de concienciación social y un "plan nacional" con participación de las administraciones competentes, los cuerpos y fuerzas de seguridad, los profesionales y la ciudadanía.
Por su parte, el Colegio Oficial de Médicos de Ourense insiste en la necesidad de "reforzar las medidas de prevención, protección y apoyo institucional" a los profesionales sanitarios para "avanzar hacia un modelo de tolerancia cero", recordando que esta situación termina por afectar "tanto a la seguridad de los profesionales como a la calidad de la atención que reciben los pacientes".
"Garantizar la seguridad de los profesionales sanitarios es también garantizar la calidad y la sostenibilidad del sistema sanitario", subraya.