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El hombre que dijo "no" a Audasa

Ángel Martíns, a escasos metros del peaje en el que se negó a pagar. EP
Ángel Martíns, a escasos metros del peaje en el que se negó a pagar. EP

Ángel Martíns se negó a pagar el peaje en Redondela tras desviarse para evitar las obras de Rande, algo que repetiría "40.000 veces" si siguen los atascos

Es la una y media de la tarde y suena el teléfono en casa de Ángel Martíns. Hacía tiempo que no llamaban tantas veces en apenas tres días. Su enfrentamiento con Audasa, la concesionaria de la AP-9, ha saltado la barrera de lo cotidiano. Fue en el peaje de Redondela donde, harto de pagar por un servicio que considera deficiente, se negó a abonar una tasa que muchos consideran un «atraco». Ayer resumía su experiencia en declaraciones a AGN de una forma sencilla, a la par que contundente: «¿Cómo coño voy a pagar?».

Como muchos otros conductores de la zona, Ángel se disponía a cruzar el viernes el puente de Rande desde la parroquia de Chapela para visitar a su familia. Su destino, Moaña, estaba a apenas unos kilómetros. Sin embargo, a los pocos minutos de salir de casa se topó con algo que lleva meses siendo habitual en la zona: una larga e interminable hilera de vehículos que llegaba hasta donde alcanzaba la vista. Ante esta tesitura, y sabiendo de antemano que le esperaba no menos de una hora hasta llegar al otro lado de la ría, decidió optar por la solución más sencilla y salir del ramal unos metros más adelante, para poder ir a Moaña por Vilaboa. Craso error.

«Tiene que pagar». Fue la respuesta que recibió el protagonista de esta historia de mano del operario que regulaba en aquel momento el tránsito en el peaje de Redondela. Ante la negativa de abonar los 95 céntimos que cuesta pasar, el trabajador amenazó con llamar a la Guardia Civil, algo que no amedrentó a Ángel ni a ninguna de las tres personas que lo acompañaban. «Yo simplemente salí de la carretera para evitar el atasco, ya me jode un huevo tener que ir a Moaña dando la vuelta por Vilaboa por las obras», relataba ayer.

Unos lo llaman justicia cósmica, otros apuestan por hablar de ‘karma’... Lo cierto es que lo que sucedió a continuación resulta, cuanto menos, curioso. Los agentes de la Benemérita —le trasladó el operario del peaje a Ángel y a los otros tres ocupantes del vehículo— no podían acudir a la salida de Redondela porque estaban en un atasco. Tras esto, anotó la matrícula y los datos personales del conductor y levantó finalmente la barrera. «Le dije que hiciera lo que tuviera que hacer, pero que me abriera la barrera, porque yo sí tenía que salir; estábamos atascando esto, ya llevábamos un ratito, yo ya había apagado el coche. Cogió los datos que quiso, me abrió la barrera y...».

Y ayer mismo, el puente de Rande volvió a registrar retenciones de más de una hora. Es algo que sucede a diario desde que el Gobierno inauguró el nuevo trazado de la autopista, hace ya casi cinco meses. Este vecino de Chapela, que acaba de cumplir los 65, tiene claro que es culpa «totalmente» de la concesionaria. «La carretera tiene un carril invalidado con pivotes, por lo que solo queda el otro, que se llena en un minuto y está atascando todo», explica, visiblemente enojado por el hecho de que la vía fue inaugurada en diciembre «para cobrar» y el puente, a día de hoy, «está sin hacer». Todo ello, sin ahondar en un aspecto citado en innumerables ocasiones por la oposición en O Hórreo: «La AP-9 ya está súper, súper, súperamortizada».

CHAPELA, 1975. «Yo en su día, por culpa de la autopista, perdí una casa». La historia de Ángel y su familia con la AP-9 está muy lejos de haber empezado este viernes. Fueron unas víctimas más de la voraz expropiación de terrenos que se llevó a cabo en los setenta para vertebrar la carretera que debía discurrir por toda Galicia de norte a sur. «Nos echaron en 1975», se lamenta ante AGN, y asegura que lo de Redondela lo repetiría «40.000 veces».

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