Localizan en Cuba al profesor condenado en Ourense por violar con "prácticas sádicas" a una alumna
El paradero de Martiño Ramos, el profesor de Música condenado a 13 años de cárcel por abusar sexualmente, incluidas "prácticas sádicas", de una de sus alumnas en Ourense desde que tenía 12 años hasta los 16, podría estar en Cuba, donde trata de burlar requisitoria de búsqueda y captura y la orden de detención e ingreso en prisión.
Las emitió por la Audiencia de Ourense después de que no lo encontraran a mediados de septiembre cuando lo fueron a buscar para meterlo en prisión a raíz de que el Tribunal Supremo decretara la firmeza de la sentencia.
Ramos, que en su día concurrió como sexto en la lista de Ourense en Común –coalición municipalista bajo el paraguas de En Marea– para las elecciones municipales de la capital provincial, fue requerido el pasado 15 de septiembre para ingresar en la prisión de Pereiro de Aguiar, pero no fue localizado.
Al parecer, según publica El Español, se debe a que reside en La Habana al menos desde julio. En la isla trabaja como fotógrafo documental bajo el nombre de Martín Soto –su segundo apellido–, según el digital.
Depredador reincidente
Según el relato de hechos probados, el asunto comenzó cuando el condenado, que por entonces tenía 45 años y había sido profesor de Música en primaria de la niña, entabló una conversación con ella por Instagram bajo un alias. Así, la convenció para que le enviase fotografías y vídeos íntimos.
Tiempo después terminó revelándole quién era. La menor "se quedó en shock" y él le dijo que la quería mucho, la sentó sobre sus piernas y la besó en la boca. A partir de entonces, consiguió quedar con ella varias veces en el colegio para llevar a cabo prácticas sexuales que incluían "bofetadas y azotes".
También se citó con ella fuera para llevársela escondida en el maletero del coche y luego someterla a abusos y violarla. En la tercera ocasión, en 2021, cuando ella ya había cumplido los 16, le dio tales puñetazos que ella le imploró parar. Luego, la dejó abandonada en el monte adonde habían ido. Ese fue el punto en el que la niña decidió bloquearlo en las redes y, al reanudarse el curso en septiembre, contar en el colegio lo ocurrido.
La sentencia asegura que el acusado "era perfectamente conocedor de la fragilidad emocional de la víctima" y se aprovechó de esas circunstancias para presentarse como "una figura de referencia y apoyo" desde la que poder abusar de ella.
Además, consta que Ramos ya había contactado con otras alumnas del colegio de la misma manera, y con los mismos fines.