Galicia envejece a un ritmo récord: hay más del doble de mayores de 64 años que jóvenes

Dos ancianos paseando por un parque. EP
Hay 232 personas que superan esa edad por cada 100 menores de 16, convirtiéndose la gallega en la segunda comunidad que peina más canas

El envejecimiento de la población ya no es una tendencia silenciosa, sino una realidad contundente que marca el presente -y condiciona el futuro- de nuestro país. En 2025, las cifras han vuelto a sorprender al alza y lo han hecho con especial intensidad en Galicia, donde el índice de envejecimiento ha registrado el mayor crecimiento de toda la serie histórica: 7,3 puntos porcentuales en solo un año, hasta alcanzar el 231,6%. Dicho de otro modo, hoy en Galicia hay casi 232 personas mayores de 64 años por cada 100 menores de 16.

El dato no solo supera ampliamente el registro de 2024 (224,3%), sino que sitúa a la comunidad muy por encima de la media nacional. En el conjunto de España, el índice de envejecimiento también ha alcanzado un nuevo máximo histórico del 148%, tras incrementarse 5,7 puntos porcentuales en el último año. Esto significa que ya hay 148 personas mayores de 64 años por cada 100 menores de 16, según los últimos datos del Ine.

La comparación es clara: Galicia supera la media nacional en 83,6 puntos porcentuales, consolidándose como uno de los territorios más envejecidos del país y anticipando un desafío demográfico de gran calado.

Una tendencia que no deja de acelerarse

La evolución del envejecimiento en Galicia no es puntual ni coyuntural. La comunidad es oficialmente una región envejecida desde 1994, año en el que su índice de envejecimiento superó por primera vez el 100%. Desde entonces, la tendencia ha sido ascendente de forma ininterrumpida.

El ritmo, además, se acelera. Solo en el último ejercicio, el indicador ha crecido un 3,2%, el mayor incremento jamás registrado. Detrás de esta progresión se combinan factores estructurales: una natalidad persistentemente baja, una esperanza de vida cada vez mayor y la salida de población joven hacia otras regiones en busca de oportunidades laborales.

El punto de inflexión llegó en 2020, cuando el número de personas mayores de 64 años duplicó al de menores de 16. Desde entonces, en apenas cinco años, el envejecimiento se ha disparado un 14,3%. El resultado es una pirámide poblacional cada vez más desequilibrada, con implicaciones directas para el mercado de trabajo: menos relevo generacional y una presión creciente sobre la disponibilidad de talento.

Galicia, la segunda comunidad más envejecida de España

En el ranking por comunidades autónomas, Asturias lidera el envejecimiento con un índice del 265,3%, seguida de Galicia (231,6%) y Castilla y León (230,7%). Las tres comunidades ya cuentan con más del doble de población mayor de 64 años que menor de 16.

En el extremo opuesto se sitúan Ceuta (74,5%) y Melilla (60,4%), las únicas que aún mantienen una mayor proporción de jóvenes.

Dentro de este escenario, Galicia alberga además la segunda provincia más envejecida de España: Ourense, con un índice del 320%, solo superada por Zamora (340%).

Envejecimiento y edadismo: una contradicción del mercado laboral

En este contexto demográfico, el Observatorio de la Vulnerabilidad y el Empleo de la Fundación Adecco, en el marco del compromiso social de The Adecco Group, ha presentado el análisis Envejecimiento y edadismo laboral, bajo una premisa clara: el envejecimiento se ha convertido en un factor determinante para el futuro del mercado de trabajo.

Sin embargo, España afronta una paradoja estructural. Mientras la fuerza laboral es cada vez más sénior, el mercado sigue desaprovechando a los profesionales mayores de 45 años, perpetuando estereotipos que los asocian con obsolescencia, menor dinamismo o mayores exigencias salariales. El resultado es una exclusión silenciosa que cronifica el desempleo en estas edades.

Hoy, el paro de larga duración afecta al 34% de las personas desempleadas en España, pero se eleva hasta el 48,5% entre los mayores de 45 años, una proporción que aumenta progresivamente con la edad. En muchos casos, el desempleo se convierte en un puente precario hacia la jubilación, desaprovechando experiencia, talento y capacidad productiva.

Una brecha de relevo generacional difícil de ignorar

Los datos ponen cifras concretas al problema. En Galicia, 225.354 personas de entre 6 y 15 años alcanzarán la edad legal para incorporarse al mercado laboral en la próxima década. Sin embargo, si se aplica la tasa de actividad actual de los menores de 25 años (30,4%), solo 68.508 jóvenes pasarán a formar parte de la población activa.

Frente a ellos, 301.700 personas de 55 años o más abandonarán la actividad laboral en el mismo periodo. En términos sencillos: por cada cuatro personas que se jubilan, solo una se incorpora al mercado laboral. La brecha de relevo generacional se sitúa así en 233.192 personas, un desequilibrio de enormes consecuencias para la competitividad empresarial y la sostenibilidad del sistema.

El talento sénior, una palanca estratégica

Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco y director de sostenibilidad de The Adecco Group, lo resume con claridad: "Galicia se adentra en una nueva realidad demográfica que desafía la competitividad empresarial y la sostenibilidad del Estado del Bienestar. El edadismo se revela como un fenómeno obsoleto y un profundo contrasentido".

Según sus estimaciones, si las 47.000 personas mayores de 45 años actualmente desempleadas en Galicia se incorporaran al mercado laboral, la brecha de talento podría reducirse en un 20%. Aunque el pleno empleo sénior sea una aspiración difícil de alcanzar, el dato evidencia el enorme potencial desaprovechado.

“La modernización de nuestro país pasa por integrar plenamente a las personas sénior en el mercado laboral, mediante políticas activas de empleo y estrategias de Diversidad, Equidad e Inclusión que erradiquen los sesgos de edad”, subraya Mesonero. Las organizaciones que sepan capitalizar la experiencia y capacidad de adaptación de estos profesionales estarán mejor preparadas para afrontar los retos de competitividad, productividad y transformación.

Una respuesta integral al desafío demográfico

La activación del talento sénior es una de las palancas más inmediatas y eficaces, pero no la única. Para mitigar los efectos de la falta de relevo generacional será necesario un enfoque integral que combine la incorporación de personas actualmente inactivas -como las personas con discapacidad-, políticas migratorias orientadas al empleo y el uso estratégico de la inteligencia artificial para automatizar tareas, reducir errores y liberar recursos hacia actividades de mayor valor añadido.