Galicia reduce en más de un 10% su tasa de abandono escolar y se sitúa por debajo de la media estatal
Galicia ha cerrado el año 2025 con una tasa de abandono escolar del 10,4%, lo que supone 0,4 puntos menos que el año anterior y coloca a la comunidad 2,4 puntos por debajo del promedio estatal (que es del 12,8%), tal y como ha destacado la Xunta en una nota de prensa.
Así, ha desgranado que, en el último año, "Galicia redujo el doble que el Estado" esta variable que mide el porcentaje de personas entre 18 y 24 años sin titulación superior a la Eso. Es decir, aquellas que no cursaron FP Básica o de grado medio ni Bachillerato, y que no siguen ningún tipo de formación (reglada o no reglada) en la actualidad.
Respecto a la diferencia por sexos, la tasa es casi el doble en el caso de los hombres que de las mujeres (13,5% frente a 7,2%), por lo que la Consellería de Educación, Ciencia, Universidades e FP ha recordado que establece "medidas especiales" en el Plan FPGal360 para actuar en este colectivo.
De hecho, ha subrayado que la iniciativa "empieza a dar los primeros frutos", pues la tasa entre los varones disminuyó 1,5 puntos con respeto a los 15 puntos registrados en 2024.
Con todo, el Gobierno gallego ha indicado que, a pesar de subidas puntuales, Galicia mantiene una "senda continuada de descenso" en esta tasa desde el 25,8% registrado en el año 2009. Es decir, "la reducción a lo largo de los últimos 15 años es de más de 15 puntos", ha concluido.
Las tres caras del fracaso escolar
Desde 2002, la tasa de abandono escolar temprano, entendida como la proporción de los jóvenes de 18 a 24 años que como mucho han obtenido el título de la Eso y que no siguen formándose, se ha reducido un 58% en España.
En este contexto, el que fuera presidente del Consejo Escolar del Estado, consejero de educación en la OCDE y la Unesco, y director general de Centros Educativos del ministerio, Francisco López Rupérez, percibe tres causas principales relacionadas con esta problemática. De un lado, el sexo, pues la realidad de las aulas refrenda que los más tendentes a arrojar la toalla son los chicos.
Otro factor es el nivel socioeconómico, que deriva, por ejemplo, en el hecho de que mientras la tasa de abandono entre el alumnado español se sitúa en el 10,4% en el Estado, asciende al 29,6% entre los de nacionalidad extranjera. "La inmigración no es de ingenieros. Son personas que vienen para tratar de mejorar su vida y que, por lo general tienen un bajo nivel educativo", constata López.
La tercera causa es el coste de oportunidad, que viene a ser lo que un alumno y su familia dejan de ingresar por el hecho de seguir estudiando. "Si resulta que un chico vive en una zona donde el empleo pasa necesariamente por la formación, esta variable será más baja, porque sabe que sin una titulación irá directamente al paro". Este factor explica, en parte, que la ratio de abandono sea mayor en el Mediterráneo, con Baleares a la cabeza (20,1%). Con una economía muy focalizada en servicios de bajo valor añadido, el turismo y la hostelería y con relativa facilidad para acceder al empleo sumergido en tareas en las que basta con un bajo nivel de cualificación, "el coste de oportunidad es mayor".
El experto tampoco pierde de vista "los valores" trasladados de padres a hijos para inculcar que "la educación es un instrumento de promoción y movilidad social". "No todas las comunidades tienen ese patrimonio cultural", señala López, que apunta a los territorios "tradicionalmente más pobres".