Hugo Lomas 'Sfhir', artista callejero: "Intento mantener una vida saludable"

Hugo Lomas, 'Sfhir'. CEDIDA
El artista urbano madrileño combina murales llenos de color y mensaje con un estilo de vida activo entre deporte, viajes y alimentación equilibrada. Su obra en Galicia, como el premiado mural La violonchelista de Fene, refleja esa energía

El artista madrileño Hugo Lomas, más conocido como Sfhir, lleva más de dos décadas llenando muros de color, energía y mensaje. Considerado uno de los referentes del arte urbano español, su obra se reparte por ciudades de todo el mundo, aunque en los últimos años ha estado especialmente vinculado a Galicia, donde ha realizado varios murales como La violonchelista de Fene, premiado como el mejor mural del mundo.

Una vida activa

A pesar de su ritmo de vida, Sfhir intenta mantener un equilibrio entre su faceta artística y el cuidado personal. "Siempre he sido muy deportista", asegura. Ha practicado fútbol, patinaje extremo y ciclismo y, aunque el trabajo le ha restado tiempo para entrenar con regularidad, sigue buscando momentos parar mantenerse activo. "Hay temporadas en las que voy a hacer recados en bicicleta, en lugar de usar la moto. Así, aprovecho y hago algo de ejercicio", afirma.

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Alimentación

La alimentación es otro aspecto que cuida, aunque sin obsesionarse. "No sigo una dieta estricta, pero intento evitar los ultraprocesados. Cuando tengo tiempo, me gusta cocinar y preparar cosas sencillas, con ingredientes naturales". En su día intentó adoptar una dieta vegetariana, aunque confiesa que le costó "bastante". También ha reducido el consumo de alcohol: "Hace años bebía más, pero ahora apenas tomo cuatro o cinco cervezas al mes". Su trabajo lo lleva a adaptarse a distintas rutinas, ya sea alojándose en hoteles o en apartamentos. "Siempre que puedo, elijo un Airbnb para poder cocinar y llevar una alimentación más equilibrada", explica.

Arte y deporte

Entre murales y viajes, Sfhir mantiene una filosofía que combina arte, movimiento y autenticidad. En su vida, como en sus obras, busca un equilibrio. "Se trata de encontrar un ritmo propio", dice, porque el arte y el cuerpo "también se alimentan mutuamente".