Un reto a la altura del sueño de Silvia: el Camino con esclerosis múltiple

Silvia y su hijo Eric, en Santiago antes de viajar a Vigo para hacer el Camino
Con la colaboración de Hyundai, Eric hará la ruta con su madre, en silla de ruedas, cuya enfermedad pospuso hasta ahora su deseo de peregrinar

Bajar el crono de las tres horas en una maratón es un hito para cualquier mortal. El atleta catalán Eric Roldán lo ha conseguido en varias ocasiones. Pero no él solo, sino empujando a su madre, Silvia, enferma de esclerosis múltiple, en silla de ruedas, lo que da una dimensión de una proeza que los ha llevado a lograr en 2021 el récord Guinness en silla de ruedas.

No oculta el orgullo por haber logrado esa marca, ni tampoco su carácter competitivo. Pero tiene claro que nada de ello tendría sentido sin su progenitora a su lado. "Correr con mi madre es algo único, totalmente diferente", cuenta este joven corredor de 31 años que, aunque parezca difícil, tiene ahora ante sí "un desafío todavía mayor": hacer el Camino Portugués. Cómo no, junto a su madre.

Según contó este martes Eric ante los medios en un almuerzo organizado en Santiago por Hyundai España, marca que colabora con madre e hijo brindándoles vehículos y logística en sus aventuras deportivas, este nuevo reto tiene mucho de especial. "Mi madre tenía el sueño de hacer el Camino, pero tuvo que posponerlo por el avance su enfermedad", explicó el chico, que sintetizó que el peregrinaje, que comienzan este mismo domingo en Vigo, es el "mayor sueño de Silvia" y a la par su "mayor reto".

Un desafío y un sueño a la vez

Pero, ¿por qué es un desafío la ruta jacobea para una madre y un hijo acostumbrados a maratones de récord? "Son 100 kilómetros, desde Vigo a Santiago [recorridos por el itinerario peregrino], que realizaremos en etapas de 20 kilómetros, como cinco medias maratones, durante cinco días", indica Eric.

Y explica por qué el hito es ahora mayor: "En una maratón, hacemos las tres horas o menos a un mayor ritmo pero luego nos vamos a casa a descansar. Aquí no iremos tan rápido, pero son igualmente tres horas caminando y durante casi una semana, así que el reto se magnifica".

Silvia, que fruto del avance de la enfermedad tiene todo su cuerpo paralizado a excepción de su cuello y cabeza, tomó la palabra brevemente. Emocionada a ratos, indicó que hacer el Camino es "un sueño" y que, como exteriorizó, está "muy feliz" por ello.

"Le daban dos días de vida"

También tuvo que luchar por contener las lágrimas su hijo en varias ocasiones. Sobre todo cuando relató uno de los episodios más duros de sus vidas. Ocurrió durante la pandemia, con su madre como ciudadana con altísimo riesgo debido a su enfermedad. El principal temor en la familia es que Silvia se contagiase, como así sucedió. El virus se manifestó con su máxima virulencia, en forma de una agresiva neumonía que la llevó directamente a la Uci.

"Le daban dos o tres días de vida", contó Eric con los ojos vidriosos. Pero el tratamiento y el oxígeno que le administraron, y no saben si alguna ayuda divina, obraron la salvación. Su madre salió adelante y él, para representar ese milagro, se tatuó uno de los ojos de su progenitora en un brazo. Esa tinta volverá a ser testigo ahora de una nueva hazaña, que esta vez, además, va más allá de un récord. Porque hacer el Camino es también el sueño de Silvia.