De Vitoria a Vilalba: más de 500 kilómetros de viaje para vandalizar el busto de Fraga
Los más de 500 kilómetros que separan Vitoria de Vilalba no fueron impedimento para un grupo de tres encapuchados que, en la madrugada del sábado, viajaron desde la capital alavesa hasta tierras chairegas con un único fin: vandalizar el busto en homenaje a Manuel Fraga situado en la Alameda Basanta Olano.
Los protagonistas de estos hechos son miembros de la Gazte Koordinadora Sozialistas (GKS), una organización juvenil de Euskadi de ideología comunista y relacionada en el pasado con la izquierda abertzale.
"Villalba (sic), ciudad natal del ministro franquista Fraga Iribarne. Fue uno de los principales responsables del asesinato de cinco trabajadores el 3 de marzo. El busto en honor a Fraga aún se mantiene en el centro de la plaza. ¡La lucha por el M3 no ha terminado!", publicó la organización en sus redes sociales junto a un vídeo en el que se ve a los jóvenes encapuchados en su viaje a Vilalba y en el momento de cubrir la escultura de Fraga con pintura roja.
La escultura amaneció este sábado con pintura vertida sobre su parte superior, que manchó también el pedestal en el que se encuentra, y con otra pintada, del mismo color, sobre la placa que hay en él. En torno a mediodía, los servicios municipales ya habían procedido a la limpieza y lavado de la mayor parte de la pintura.
Segundo ataque al busto de Fraga motivado por la matanza de Vitoria
No se puede decir que este incidente sea una sorpresa para los vilalbeses. En marzo de 2017, otro grupo de encapuchados realizó un ataque prácticamemente idéntico contra el busto y la fachada de la fundación de Manuel Fraga Iribarne. Al igual que el de este fin de semana, la motivación estuvo relacionada con la matanza de Vitoria, ocurrida durante una huelga en 1976, que acabó con siete muertos y 150 heridos de bala por la Policía. El político vilalbés era entonces ministro de Gobernación.
En aquel año 2017, los enmascarados se aproximaron a la fachada de la fundación –donde escribieron Oroim enetik gara i penera (Desde el recuerdo hasta la victoria)– y pegaron con cola fotos de los siete asesinados a manos de la Policía Armada, en la que se recuerda como la mayor matanza de la Transición.
A continuación, cruzaron la calle y vaciaron un cubo de pintura en el busto del expresidente de la Xunta de Galicia, todo en apenas unos pocos minutos, según precisaron algunos testigos. Después, y ante la mirada atónita de los vecinos, ya que el suceso se produjo a plena luz del día, salieron corriendo.
Fraga, siempre en el punto de mira
Se podría decir que la escultura de Fraga es toda una superviviente, pues desde su instalación en la alameda en 1970, fue objeto de ataques de todo tipo: lo pintaron, lo tiraron al río e incluso lo decapitaron.
En uno de estos incidentes, ocurrido en 2016, alguien utilizó un vehículo todoterreno para derribar el busto del hijo predilecto vilalbés junto al pedestal, de dos toneladas de peso.
Sin embargo, las acciones más repetidas son las relacionadas con pintura –a veces roja, otras rosa y otras directamente con los colores de la bandera republicana– y con robos. En este último caso, lo sustraído solía acabar en las aguas del río Magdalena.